Cadillac XLR-V

20 Septiembre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El estilo lujoso, audaz y anguloso de las nuevas creaciones Cadillac se combina con la potencia y altas prestaciones en el nuevo Roadster XLR-V, un biplaza descapotable, con un fabuloso motor Northstar V8 sobrealimentado de 450 CV.

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El estilo lujoso, audaz y anguloso de las nuevas creaciones Cadillac se combina con la potencia y altas prestaciones en el nuevo Roadster XLR-V, un biplaza descapotable, con un fabuloso motor Northstar V8 sobrealimentado de 450 CV, y una enorme capacidad de aceleración dentro de un ambiente cómodo y refinado.


Basado en el Evoq, el concept car que definió las características de la nueva línea de los Cadillac, el XLR-V es un roadster grande y anguloso. En sus 4,51 metros de longitud se aloja un enorme motor V8, del que hablaremos más adelante, dos asientos de fino cuero amplios y totalmente regulables eléctricamente y un maletero que es grande cuando la capota metálica está desplegada pero que, cuando accionamos el mando de recogida automática de ésta, apenas deja un hueco para dos bolsas pequeñas.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

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Precisamente su peso es el responsable de que, en carreteras de montaña, el XLR-V acuse las inercias al abordar curvas enlazadas. Conviene, en este caso, tomar las curvas con cautela y aprovechar la enorme potencia y par para salir catapultado hacia la siguiente, ante la que frenaremos prudentemente ayudados por un sistema de frenado sobredimensionado, con discos ventilados en ambos ejes y pinzas de doble pistón en las ruedas delanteras. Las llantas de aleación, de 19 pulagas, permiten mejorar la refrigeración y están equipadas de neumáticos «run-flat» en perfil muy bajo.

prestaciones

En el corazón del XLR-V se encuentra la nueva versión 4.4 del motor Northstar alimentado por compresor. El motor V8, de doble árbol de levas en cabeza, desarrolla la friolera de 450 CV a 6.400 revoluciones y un gigantesco par motor de 57,2 mkg a 3.900, con la característica de que es capaz de suminstrar el 90 por ciento de este enorme par en todo el abanico entre 2.200 y 6.000 revoluciones. Lógicamente, el motor V8 es muy sediento pero tiene la característica de que permite circular con total suvidad en el entorno de las 2.000 vueltas, con un consumo mucho más contenido y una suavidad de suspensión y silencio de marcha digna de una limusina.

Sin embargo, es capaz de revolucionarse instantáneamente a la más mínima insinuación en el pedal del acelerador, emitiendo por sus cuatro salidas de escape un sonido bronco y poderoso debido a un diseño especial de su silenciador único que, a bajas vueltas, dirige el flujo de gases por unas cámaras internas que amortiguan el ruido. Durante una conducción más deportiva, se abre una válvula en el silenciador que permite un escape directo para aumentar la potencia y el nivel sonoro. Equipa además una suspensión con control magnético de dureza, recalibrable en función del estilo de conducción.


La transmisión se realiza a las ruedas traseras por medio de una caja automática de seis velocidades, equipada de un controlador electrónico de 32 bits, que permite unas transiciones entre marchas muy suaves y precisas. La amplia experiencia americana en las transmisiones automáticas se aprecia en la del XLR-V. Incluye unos algoritmos de cambio de velocidad (PAS), para mejorar los cambios rápidos entre marchas, de rendimiento (PAL), para optimizar los cambios a baja velocidad sin acelerar, y de control del manejo por el conductor (DSC), para dejar a éste la opción de cambio manual.


Durante los cambios de marcha, la potencia se reduce instantáneamente y luego asciende progresivamente para que la transición sea prácticamente imperceptible. Con estos mimbres pensamos que es posible alcanzar las prestaciones anunciadas por el fabricante: bajar de cinco segundos en el paso de 0- 100 km/h, y una velocidad máxima de 250 km/h, a pesar de arrastrar un peso de nada menos que 1.894 kg.

Interior y maletero

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Falta por comentar que el interior del Cadillac es muy lujoso, con acabados de madera de ébano en el pomo de la palanca de cambio, partes de las puertas, consola central y volante, cuyo diámetro nos ha parecido demasiado grande para tratarse de un modelo de claro tinte deportivo. Los asientos son de cuero suave y flexible con costuras francesas y entre ellos existen dos cajoncitos para guardar pequeños objetos. El mecanismo eléctrico de apertura y cierre de la capota funciona con rapidez y permite convertir en un coupé biplaza el roadster americano que es el objetivo de todas las miradas a su paso. El XLR-V se construye en el centro de montaje Bowling Green de GM en Kentucky, USA y ya está disponible en los concesionarios de la marca por la friolera 96.675 euros.

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