BMW Z4 sDrive23i Steptronic

24 Septiembre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Una opción a tener en cuenta si lo que se busca es un capricho económicamente razonable y polivalente, con un comportamiento brillante, tan cómodo como deportivo.

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Nos ponemos al volante del BMW Z4 de acceso, después de haber probado -hace unos meses- su motor más potente con el nuevo cambio de doble embrague, bautizado como sDrive35i DKG.


Esta versión de la casa bávara apunta alto, o por lo menos más que antes para posicionarse por encima de algunos modelos de su competencia -entre los que están los Audi TT Roadster, Mercedes-Benz SLK, Nissan 370Z Roadster y Porsche Boxster-. Nos sorprende con la mejor arma de la marca: un 6 cilindros en línea que esconde bajo el capó. Estos motores son los mejor considerados de la factoría de Munich.


En la generación anterior, el Z4 básico montaba un bloque de 4 cilindros y 2 litros de cilindrada que se las veía y deseaba con sus 150 CV para seguir al TFSI de 200 CV de los cuatro aros y al Kompressor de la estrella con 184 CV, con los que siempre anda a vueltas. Ahora el BMW Z4 pone toda la carne en el asador para acercarse a lo más selecto de su segmento.

Interior

Dentro los materiales y sus ajustes son muy buenos, y hay espacio de sobra para dos ocupantes y sus maletas. Entrar y salir es fácil, siempre y cuando sentarse y levantarse del suelo se conciba como algo que viene de serie con el coche. ¡Todo sea por la deportividad!


Como nos gusta conducir tanto como a BMW, y sufrir lo menos posible, descubrimos que en sólo 20 segundos el coche se descapota si pulsamos de forma continua el botón de apertura de la llave -lógicamente, también se puede capotar y las dos operaciones se realizan desde el interior-. Además se ahorra tiempo para disfrutar del viento al volante, ya que cuando vamos a abrir la puerta del coche está descubierto.  


Vamos con la pregunta obligada: ¿y el maletero? Pues casi como el de su hermano compacto Serie 1 con sólo 20 litros menos y 5 más que su versión cabrio, 310 litros de capacidad en carrocería coupé -muy aprovechables- y 180 como roadster. Además suma pequeños huecos portaobjetos tras los asientos y bajo el reposabrazos central para todo lo que podamos llevar en los bolsillos.


El equipo de serie lo componen faros bixenón -con lavafaros y regulación automática del alcance de las luces-, airbags -frontales, y laterales de cabeza y tórax-, controles de estabilidad y tracción, llantas de 17 pulgadas, reposabrazos, volante de cuero multifunción con tecnología para que el aro no se caliente por el sol, ordenador de viaje, Dynamic Driving Control -con tres modos de conducción: normal, sport y sport+-, climatizador bizona, radioCD lector de MP3 con 6 altavoces y toma auxiliar, cristales antitérmicos y retrovisores exteriores calefactables.


Como extras el coche de las fotos añade paquete de iluminación y de retrovisores exteriores -plegables eléctricamente, con función de bordillo el del acompañante-, retrovisores antideslumbrantes, cortavientos, llantas de 18 pulgadas con radios en V y atornilladas -montadas sobre neumáticos 225/40 delante y 255/35 detrás-, asientos de cuero con reglajes eléctricos, cambio automático de 6 velocidades con levas al volante, navegador, control por voz, cargador de 6 DVD’s, sensores de luces y lluvia y control de velocidad de crucero. Así el precio pasa de 39.900 euros con el equipo de serie a los 56.470 € de nuestro protagonista.

Comportamiento y Prestaciones

La denominación sDrive23i engaña a todo el que busca en la carrocería del Z4 información sobre lo que hay debajo de semejante morro. El motor es un 6 cilindros en línea de 2.5 litros de cilindrada y 204 CV de potencia a 6.400 rpm. Pero es a las 2.750 rpm cuando los 250 Nm de par salen para conseguir una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos -6,6 el manual-, tan notable como su velocidad punta de 239 km/h -242 el manual-. A pesar de todo, esta mecánica tiene buenos bajos y es muy elástica -llega hasta casi las 7.000 revoluciones-.


Esto significa que el margen de utilización del motor es muy amplio y que disfrutaremos de sensaciones progresivas, siempre acompañadas de una melodía que deja atónito a todo aquel que lo ve pasar. Tiene el típico sonido BMW, grave en la parte baja del cuentarrevoluciones y metálico cuando se le exprime, en la parte alta. Aquí, a partir de 5.000 rpm suena más de lo que empuja, pero no tira la toalla.


Los consumos en este automático son más contenidos que en su equivalente con cambio manual, conformándose con 11,8 litros -12,4 el manual- en recorrido urbano, 6,1 -6,2 litros con el cambio de serie- en carretera y 8,2 litros -8,5 para el de embrague mecánico- en ciclo combinado, todos ellos a los 100 km.


La dirección es tan buena como la de cualquier BMW, exacta y fiel a cada movimiento de volante. Pero con la peculiaridad de que al girar vamos casi sentados sobre el eje propulsor -trasero-, teniendo la sensación real de que giran las ruedas motrices -se acentúa en ciudad y al maniobrar-.

El conjunto lo completa un cambio automático de 6 velocidades Steptronic -convertidor de par-, rápido a la hora de cumplir nuestros deseos en el modo secuencial -bien mediante la palanca, bien con las prácticas levas del volante-, y una suspensión comprometida con el comportamiento y el confort a partes iguales. Este equilibrio, en parte, se debe al crecimiento del coche –2.496 mm de batalla, 4.239 mm de longitud, 1.790 de ancho y 1.291 mm de alto- y a su peso que llega a los 1.480 kg y resta agilidad.


Pero esto no significa que no podamos pretender un comportamiento puramente deportivo. El Dynamic Driving Control ofrece la posibilidad de pasar del modo normal -con el que arranca siempre el Z4– al sport y sport+. Con ellos la respuesta de la dirección es más inmediata y firme, al igual que ocurre con el pedal del acelerador y las transiciones de marcha del cambio automático -más rápidos de reacciones, contundentes en la entrega de la potencia y enfocados a provechar al máximo todo el rango de revoluciones disponible del motor. La última desconecta los controles para que el conductor disfrute de las prestaciones en estado puro. Además, con sólo pulsar el botón DSC off se desactiva el control de estabilidad o se cambia al modo tracción para un mayor deslizamiento de las ruedas traseras.


En definitiva, un capricho relativamente asequible -siempre que no nos dejemos engatusar por la extensa y apetecible lista de opciones-, muy práctico gracias a su techo retráctil y adaptable a cualquier tipo de conducción.

Destacable

– Motor picante.
– Sistema de techo rápido.
– Maletero capaz.

Mejorable

– Precio de extras.
– Asientos deportivos opcionales.
– Peso notable.

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