BMW Z4 Coupe 3.0 si

23 Enero, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El biplaza de BMW responde a cada estímulo, es rápido y eficaz, su motor potente y razonablemente económico es toda una carta de presentación, aunque haya aspectos mejorables en el interior de su reducido habitáculo

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Como el final de aquella película que nunca pudimos olvidar. Intenso, emocionante, arrebatador. El BMW Z4 Coupé colma los sentidos del conductor desde la primera impresión hasta la última. El biplaza deja a un lado los conceptos de espacio, habitabilidad o equipamiento, para revelarse como un deportivo sin escrúpulos. El rendimiento mecánico del Z4 3.0si es prácticamente intachable. El sonido del motor es potente y perfectamente audible en el interior, la dirección es realmente precisa así como la caja de cambios. Tan sólo los frenos pueden no resultar del todo eficaces si se le saca al motor todo el ’jugo’ que tiene. Y el consumo tampoco es desorbitado, requiere gastar una media real de 10,5 litros a cambio de 100 kilómetros de pura diversión.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

El bastidor del Z4 es realmente eficaz. Se muestra muy estable y ágil, además de demostrar una gran motricidad. Las suspensiones son adecuadas para la conducción deportiva, es decir tienen una dureza notable. Además se dispone de un botón que activa el modo ’Sport’, que endurece aún más la suspensión, aunque el cambio de comportamiento con esta opción activada tampoco no es relevante, debido al buen funcionamiento de esta en el modo normal. Los neumáticos que incorpora tanto en el eje delantero como en el trasero, tienen unas dimensiones que también contribuyen a una correcta adherencia, sin resultar excesivos: 225/45 R17


En marcha, la rigidez estructural de una carrocería de descapotable con los refuerzos extra del techo fijo resulta una combinación perfecta. El único rival con similar planteamiento es el Porsche Cayman, que a buen seguro es un hueso demasiado duro de roer para el Z4 Coupe. A pesar de que el motor del Porsche es un 2.7 litros de 245cv la ventaja del reparto de pesos de su motor central, seguramente juegue en contra del BMW, cuyo motor es de posición delantera y desde ahí distribuye la potencia al eje trasero.


El sonido del motor es perfectamente audible en todo momento. Se trata de un rugido especialmente encantador, que contribuye a acrecentar su carácter deportivo, aunque con el inconveniente de poder resultar demasiado ruidoso para algunos, sobre todo en viajes largos.


La dirección destaca por una gran precisión. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes. Permite trazar las curvas de la forma más adecuada incluso a gran velocidad pero requiere de una conducción atenta, puesto que es sensible a cualquier irregularidad del terreno o cambios de nivel del asfalto.

prestaciones

El propulsor de 3.0 si de BMW ofrece un rendimiento prácticamente intachable. Si en el BMW 130i ya ofrecía grandes prestaciones, en el Z4 Coupé es incluso más rápido. Los 265cv de que dispone no sólo son consistentes tanto a medio como a bajo régimen de revoluciones, dotando a este biplaza de la fuerza necesaria para salir de cualquier apuro en todo momento. El par máximo es de nada menos que 310 Nm y se obtiene a 2.500 rpm, aunque se dispone de buen par hasta las 6.000 vueltas. Al mismo tiempo, su comportamiento es suave, nunca se producen más tirones que los provocados  adrede por el conductor, en caso de que este busque en el pedal una respuesta inmediata.


La caja de cambios, manual de seis velocidades, tiene un buen manejo, aunque algo duro -como es habitual, por otro lado, en todos los modelos de esta marca-. Las relaciones son cortas y el cambio preciso, lo que favorece a la conducción deportiva para la que está especialmente dotado.


En lo referente al consumo, nada que reprochar. La media real por cada 100 kilómetros recorridos se establece en unos razonables 10,5 litros, y durante la prueba no demandó más de 12, unas cifras que demuestran una importante mejora en este aspecto, debido al nuevo sistema de inyección de los propulsores de BMW.

Interior y maletero

En este biplaza encontramos todo lo mínimamente exigible para un coche de su categoría, donde prima el aspecto deportivo sobre la comodidad. Estos son elementos como: climatizador, elevalunas, encendido automático de los faros, o incluso la tapicería de cuero, sin embargo no es un coche que esté bien resuelto ergonómicamente. La vida a bordo del Z4 puede resultar poco práctica. A lo reducido del habitáculo hay que añadir la inexistencia de huecos útiles (excepto el cajón situado en la parte trasera, entre los dos asientos) o el difícil accionado de botones como los de las luces antiniebla (ocultos tras el aro del volante) o los elevalunas, de acceso difícil desde el puesto de conducción. Otras carencias similares a estas son la inexistencia de asidero en el techo para el pasajero -que seguramente los requiera si se le saca partido al motor- o las dificultades para desempañar los cristales, especialmente los de las ventanillas.


Por el contrario, el puesto de conducción bajo sí es acertado, así como el diseño y funcionalidad del volante, con mandos incorporados, es bonito y práctico. El espacio en el maletero también es el adecuado, pudiendo portar hasta cuatro maletas con facilidad. Eso sí, se echa en falta la rueda de repuesto, de serie sólo se dispone de un socorrido ’kit antipinchazos’ que naide quisiera tener que depender de él.

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