BMW X3

12 noviembre, 2010, modificada el 24 enero, 2011 por

La casa de Munich celebra los 25 años de su tracción total con el nuevo X3, el SUV compacto premium por excelencia. Más agresivo, más musculoso y más amplio, arranca en 42.900 euros. Te contamos nuestras primeras impresiones al volante.

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¿Hay mejor forma de celebrar el 25 aniversario de la tracción total de BMW, que con un nuevo modelo xDrive? La respuesta, obviamente, es no. Y menos si el coche es un todocamino compacto -aunque ha crecido hasta alcanzar al primer X5, así lo demuestran sus cotas de 4.648 mm de largo, 1.881 de ancho y 1.661 de alto- como el X3, del que se han vendido 614.824 unidades durante los 7 años de vida de la anterior generación.


Las novedades de este SUV o SAC -como denomina la marca de la hélice a este tipo de vehículo- están en su diseño, más agresivo y musculoso, un espacio interior más amplio y considerado con los ocupantes en el que se da especial importancia a los huecos portaobjetos y, como no podía ser de otra forma, también a la ergonomía y la calidad. Lo que no cambia en el BMW X3 son los modelos a los que se enfrenta; hablamos de los Audi Q5, Infiniti EX37, Land Rover Freelander2, Mercedes-Benz GLK y Volvo XC60. Es decir, los camperos más pijos del mercado.


El día 25 de este mes ya estará disponible en los concesionarios en las versiones xDrive20d, desde 42.900 euros, y xDrive35i, que empieza en los 59.200 euros. La mecánica diésel gana 7 CV respecto al anterior de 177 CV -un 4% más de potencia- y 30 Nm más de par motor, 380 Nm entre 1.750 y 2.750 rpm -un 9% más de rendimiento-, que reducen en 0,4 segundos su paso de 0 a 100 -antes 8,9 segundos y ahora 8,5-. La velocidad punta también sube un 2% y de los 206 km/h se queda en 210 km/h. Mejores cifras prestacionales que en lugar de penalizar los consumos y las emisiones, los optimizan con un 14% y un 15%, respectivamente. Así, consigue una autonomía de 1.200 km con un gasto de 5,6 litros de media, 5 en carretera y 6,7 en ciudad -todos a los 100 km– y unas emisiones de 149 gr/km para el manual de 6 velocidades y de 2 gr/km menos para el automático de 8 relaciones.


El gasolina, es ya un viejo conocido probado en otros modelos de casa bávara -asociado a versiones altas y tope de gama-. Nada menos que el 6 cilindros en línea de 3 litros apoyado en dos turbos que rinde 306 CV y 400 Nm de par que catapultan al X3 hasta los 100 km/h en 5,7 segundos, acabándose a los 245 km/h; y todos con un consumo de 8,8 litros a los 100 km en ciclo mixto y 204 gr/km de emisiones. Inmediatamente por debajo quedan los 28i y 30d, también 6 cilindros, el primero gasolina y el segundo diésel -este con doble turbo-.


Todos los bloques cumplen con la norma Euro5, en parte, por llevar de serie el conjunto de soluciones ecológicas Efficient Dynamics que incluye el sistema de arranque y parada automáticos -por primera vez de serie en el X3 asociado al cambio automático de 8 marchas, en el 35i-, opcional en el 20d con cambio manual de 6 velocidades. Sin olvidar, el sistema de recuperación de energía de frenado, el indicador de cambio de marcha, la servodirección eléctrica y los neumáticos de baja resistencia a la rodadura, en otros.


El equipo de serie incluye lo habitual en modelos de su precio, incluidos el control de descansos -que actúa con los controles de estabilidad y tracción-, la tracción xDrive que en condiciones normales manda un 60% del par al eje posterior y un 40% al anterior, luz diurna, volante multifunción de cuero o isofix. La cámara trasera, el acceso y arranque sin llave, el portón del maletero eléctrico, el techo panorámico, los faros bixenón y las luces adaptativas, entre otros sistemas, forman parte de la lista de opcionales, junto con el control dinámico de la conducción con el que puedes elegir las reacciónes del conjunto según tres modos –normal, sport y sport+-.


En hoyMotor tomamos contacto con la versión manual del motor diésel de 184 CV y las sensaciones fueron muy buenas. La suspensión es confortable, pero, a pesar de hundir cuando lo llevas al límite, es estable y no se desmanda. La respuesta mecánica es placentera por elasticidad y progresividad, asombran sus recuperaciones y la reserva, siempre lista, de potencia. El cambio es exacto y tiene un tacto bastante deportivo, como la dirección que lleva el coche justo por donde quieres.


Por todo esto, el BMW X3 gana argumentos para seguir siendo el referente premium de un nicho en el que fue uno de los pioneros, junto con algunos integrantes generalistas.

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