BMW M6

Probamos el BMW M6, una de las mayores tentaciones prestacionales del mundo del motor sólo para elegidos, por precio, consumo y mantenimiento, ¿te la vas a perder?

Probamos uno de esos coches que no deja indiferente por su estética de coupé superlativo. Un modelo que no se conforma con apariencias y traslada dicho adjetivo a todos los aspectos que lo forman. Así planta cara a lo más granado de su segmento, entre los que se encuentran modelos de la talla del Aston Martin DBS, el Corvette Z06, el Maserati Granturismo S, el Nissan GT-R o el Porsche 911 Carrera Turbo.


El BMW M6 es uno de esos vehículos para elegidos, por precio, consumo y mantenimiento. Un alarde automovilístico en toda regla que no se puede exprimir en situaciones ordinarias. Probamos una de las mayores tentaciones prestacionales del mundo del motor, ¿te la vas a perder?

Interior

El habitáculo de este coupé de 2+2 plazas es toda una sorpresa ya que se beneficia de unas medidas generosas –4.871 mm de largo, 1.855 de ancho y 1.377 mm de alto- excepto en la distancia al techo en las plazas traseras -crítica, al igual que el ajustado espacio para las piernas-, donde una persona que ronde los 1,80 metros, no irá cómoda si el conductor mide lo mismo.


Sin embargo, el maletero parece ser el gran beneficiado. Y así es, ya que los 450 litros de capacidad que anuncia son propios de berlinas de tamaño medio. Para hacernos una idea, su hermano pequeño Serie 3, que dentro de su segmento es un modelo de tamaño justo en lo que a habitabilidad se refiere, cubica exactamente la misma cifra.


En las plazas delanteras tenemos la misma sensación que al sentarnos en el BMW 750 Li que probamos en hoyMotor hace unos meses. La amplitud en las posiciones del conductor y el pasajero es tremenda, y delata la filosofía del modelo -deportivo, pero confortable-.


El apartado de equipamiento incorpora todo tipo de “gadgets”, además de los convencionales de confort y seguridad, evidentemente. Destacan elementos como los reposacabezas activos, el sensor de colisión, los espejos retrovisores exteriores M con iluminación de la parte delantera, calefactados y controlados activamente mediante temperatura exterior y eléctricos con función de memoria, los faros bixenón adaptativos, el control de distancia al aparcamiento, los sistemas Dynamic Drive, M Drive y M Dynamic Mode y los asientos de cuero calefactables, entre otros.
 
Entre los extras que más nos han llamado la atención, de la interminable lista de nuestro protagonista, está el asistente de luces de carretera (184,92 €) -que se encarga de poner las largas siempre y cuando no detecte vehículos que vengan en sentido contrario-, el BMW Head-Up Display (1.652,38 €) -que refleja en el parabrisas la velocidad a la que vamos, la marcha insertada y las revoluciones a las que trabaja el motor-, el paquete de competición (3.885,37 €) -que incluye tren de rodaje más bajo, nueva suspensión con sistema de control de tracción adaptativo (DSC, ABS), curva característica del bloqueo del tren trasero modificada, llantas de aleación ligera M de radios dobles, forjadas y pulidas, neumáticos deportivos Pirelli P Zero Corsa System y perfiles en el capó del motor- y la rueda de repuesto, también opcional.


A estas opciones habría que sumar otras como el navegador, el bluetooth y demás equipo habitual en los modelos actuales de su categoría, en la que algunos pasan sin despeinarse de los 136.500 euros que cuesta nuestro protagonista.

Comportamiento y Prestaciones

Subirse a un BMW M6 es tan emocionante como las cifras que anuncia su motor V10 de 5 litros de cilindrada, capaz de girar pasadas las 8.000 rpm. Sus 507 CV de potencia con la tecla power activada -cada vez que arrancamos el coche sólo ofrece 400 CV bajo el pie derecho- se traducen en un 0 a 100 de 4,6 segundos y una velocidad máxima autolimitada electrónicamente de 250 km/h. Cifras de atleta -presume de una extraordinaria relación entre potencia y cilindrada de más de 100 CV por litro– para semejante aparato, en el que los 1.785 kg de peso y los neumáticos de gran tamaño juegan un papel fundamental para transmitir al suelo los 520 Nm de par a 6.200 revoluciones, así tanta caballería no se desmanda y se puede utilizar a diario.


Pero tranquilos que, a pesar de los números de la báscula, este brutal Serie 6 -heredero de los míticos M1 y M635CSi con los que comparte filosofía-, se ha sometido a una cura de adelgazamiento en la que tienen mucho que ver el techo de carbono -como en la F1-, con el que se ahorra 4 kg de peso, y los aligerados soportes de los paragolpes -delanteros y traseros- construidos con material sintético y fibras de carbono. La aplicación de este avanzado material, tan de moda en las carreras, hace que el coche gane aplomo y estabilidad -ya brillantes por una batalla de 2.781 mm y una anchura de vías de 1.567 mm delante y 1.584 detrás-, al bajar su centro de gravedad, lo que permite un paso por curva sencillamente demencial.


En carretera es un auténtico devorador de kilómetros y respetar los límites de velocidad es un trabajo difícil. El V10 de sonido celestial -por el que en la mayoría de los casos la gente gira la cabeza, dada la discreción de nuestro protagonista- incita en todo momento a reducir una marcha y acelerar a fondo, pero cuidado porque es fácil jugarse el carnet de conducir. Al límite la tendencia es sobreviradora, pero quitar los controles en un conjunto de propulsión de semejante potencial queda reservado a circuitos.


La caja de cambios SMG III de 7 velocidades permite una conducción eficiente, en modo automático, de consumos ajustados que se sitúan en torno los 15 litros a los 100 km en ciclo mixto. En modo secuencial podemos elegir, a través del sistema Dynamic Drive, a qué revoluciones queremos que la caja robotizada inserte una relación superior -podemos estirar más o menos las velocidades-. En lo que a funcionamiento se refiere este cambio -en opción automática- no es todo lo suave que debería en las inserciones provocando un movimiento de vaivén que nos deja un poco chafados -pensamos que con un cambio de doble embrague, ya existente en la marca, sería perfecto-. Aunque se puede disimular levantando el pie del gas en el momento de entrada de la marcha, y con las levas o la palanca, siempre y cuando tengamos seleccionado con el Dynamic Drive el máximo provecho de cada relación.   


El M6 incorpora de serie sistemas que condicionan, según la elección del conductor, el comportamiento del coche. Por defecto el modo seleccionado es el normal, pero por medio del M Drive, a través del mando del iDrive, podemos elegir entre el modo comfort, normal y dynamic. El M Dynamic Mode nos facilita la tarea y la hace más directa si queremos pasar directamente a la configuración más deportiva -y firme- de chasis, con una respuesta más inmediata del acelerador y la dirección un poco más resistente, que en posición normal es un poco más suave que en otros BMW, algo que se agradece a la hora de maniobrar con él -aspecto en el que la visibilidad es la gran perjudicada y puede resultar aparatoso a la hora de tomar referencias-. Una vez en marcha es todo lo exacta que se puede esperar de un deportivo de la marca, es decir excepcional.


Un coche a tener en cuenta si se dispone del dinero, y no te importa desafiar tu suerte con la desaparición de puntos. Alarde tecnológico y mecánico al servicio de la exclusividad.

Destacable

– Potencia descomunal.
– Tecnología configurable.
– Lujo y exclusividad.

Mejorable

– Funcionamiento del cambio SMG III.
– Espacio en las plazas traseras.
– Consumo y precio elevados.

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