BMW M5

6 Octubre, 2006, modificada el 11 Enero, 2011 por

Así de sencillo. El M5 ofrece unas prestaciones más propias de un Fórmula 1 que de una berlina

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Así de sencillo. El M5 ofrece unas prestaciones más propias de un Fórmula 1 que de una berlina. A saber, 4,6 segundos de 0 a 100 kilómetros por hora; «tarda» 23,6 segundos en completar el primer kilómetro y tiene una capacidad de recuperación descomunal, que le permite pasar de 80 a 120 km/h en sólo 3,2 segundos, es decir, ¡81 metros! Y lo cierto es que muchas de las innovaciones que permiten estos tiempos vienen directamente de la competición. Por ejemplo, el prodigioso cambio SMG III de 7 velocidades, con 11 programas diferentes de uso para adaptarse a cada conductor –5 en secuencial y 6 en automático–. El manejo secuencial es un 20 por ciento más rápido que el SMG II.

La última joya de Motorsport, un V10 de 507 CV, rompe la mítica barrera de los 100 CV por litro y cubica 4.999 c.c. para superar el medio millar de caballos. Un prodigio de ingeniería, adornado por BMW M con avanzadas soluciones como el control variable de levas dobles Vanos con mariposas individuales, un sistema de escape doble de acero y la centralita electrónica más sofisticada del mercado. El resultado es un propulsor de rendimiento espectacular, sobre todo en alta. A partir de 4.000 rpm, desata una auténtica tormenta, nos pega la nuca al asiento y empuja a tope hasta alcanzar las 8.250 vueltas. Mientras, contemplamos la escalada de potencia en el parabrisas gracias al «Head up Display», el sistema que proyecta sobre el cristal todas las informaciones. En pista el BMW M5 se mueve como pez en el agua. Tan ágil como aplomado, el volante de grueso aro responde a nuestras órdenes con una precisión absoluta, sus anchos neumáticos se agarran como lapas al suelo y el bajo perfil permite sentir todo lo que acontece bajo las ruedas. ¡Una maravilla!

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