BMW 750 Li

29 enero, 2009, modificada el 9 febrero, 2011 por

En hoyMotor probamos uno de los modelos más revolucionarios del mundo del automóvil, el BMW 750 Li de la nueva Serie 7. Una berlina de representación considerada como el escaparate más avanzado de su marca, en el que sólo caben la tecnología más vanguardista y el lujo superlativo.

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En hoyMotor probamos uno de los modelos más revolucionarios del mundo del automóvil, el BMW 750 Li de la nueva Serie 7. Una berlina de representación considerada -al igual que ocurre con los modelos de la competencia en este segmento- como el escaparate más avanzado de su marca, en el que sólo caben la tecnología más vanguardista y el lujo superlativo. Es cierto que rivales no le faltan y que modelos como los Audi A8, Lexus LS, Mercedes-Benz Clase S o Jaguar XJ -todos ellos en formato largo- no son coches comunes en nuestras carreteras, pero debemos reconocer que los dos rivales alemanes citados son los más “populares”.


Parece que esto va a cambiar con nuestro protagonista que basa su renovación en un enfoque más del gusto europeo y un diseño que nada tiene que ver con su antecesor. Es decir, una imagen más estilizada que además se beneficia de un conjunto de ventajas (construcción ligera inteligente, frenos que recuperan la energía de la frenada para la batería, rejillas que se abren o cierran automáticamente para mejorar la aerodinámica y neumáticos de baja resistencia a la rodadura) que optimizan el consumo y reducen las emisiones, o lo que la firma bávara denomina EffiicientDynamics.

Interior

Lo mejor de un coche como este es, sin duda, todo lo que ofrece a sus ocupantes, a los que mima por norma. El salpicadero, al igual que los asientos y los paneles de las puertas -con un sistema de cierre automático opcional, por si tenemos el día flojo-, tiene como principal protagonista la piel -una opción más a pagar- que se combina con madera y aluminio, y unos plásticos que ofrecen el mínimo contraste posible en calidad. El cuadro mantiene la iluminación naranja típica de BMW, que se vuelve blanca cuando hay más luz.
   
Delante, conductor y acompañante van a sus anchas sin reparar el uno en el otro. Los asientos de cuero eléctricos se adaptan a la perfección según el tipo de conducción que llevemos a cabo -cómoda o deportiva-, y disponen de memoria.


Las plazas traseras son para recordar. Una persona de 1,80 metros se siente sola ahí atrás, y tres viajarán sin problemas. Ni que decir tiene que si llevamos niños y tenemos que alcanzarles algo desde el asiento del copiloto será una tarea imposible. El espacio para las piernas es exagerado hasta para los más altos y no deja al azar ningún detalle, como el de los reposapiés. Si no fuese por su homologación para cinco pasajeros y por las normas de seguridad vigentes para niños, en este BMW, durante épocas pasadas, hubiesen viajado diez críos sin problemas.


A esto hay que sumar los 500 litros de maletero -más o menos lo que se estila en este tipo de carrocerías- que terminan de justificar su practicidad limitada a la hora de aparcar -hablamos de 5.212 mm de largo, 1.902 mm de ancho y 1.478 mm de alto-. Por cierto, la apertura eléctrica de este compartimento es otra de las opciones a pagar.


En cuanto a equipamiento encontramos todo tipo sistemas de seguridad -activa y pasiva-, confort y ayuda a la conducción imaginables para configurar esta limusina alemana, pero de serie son: los asientos de cuero con ajustes eléctricos en altura y lumbares, los apoyabrazos -delanteros y traseros-, el sistema de sonido con lector de CD y MP3, el cierre centralizado y la alarma con mando distancia, el climatizador, el control de velocidad de crucero, el cambio automático, el control de distancia al aparcamiento, el bluetooth, el navegador, los faros bixenón, el ordenador de viaje, el volante de cuero multifunción con ajustes eléctricos en altura y profundidad, los cinturones con pretensores ajustables en altura, los elevalunas eléctricos traseros, la persiana trasera eléctrica y los espejos retrovisores exteriores, plegables y térmicos con ajuste eléctrico, además de los airbags frontales y laterales -de cortina y tórax-, el sistema de retención en pendiente, el control de frenada en curva (CBC), el servofreno de emergencia, el ABS, el distribuidor electrónica de la frenada, los controles de estabilidad y tracción y los reposacabezas delanteros activos.


Nuestra unidad montaba una larga lista de extras como el cargador de 6 DVD’s, la cámara trasera de ayuda al aparcamiento o las dos cámaras laterales delanteras para tener mejores referencias a la hora de maniobrar en espacios reducidos. Sólo estos tres sistemas incrementan el precio final del coche en unos 1.800 €. Si además contamos con la suspensión neumática -algo más de 2.900 euros de sobreprecio- y alguno de los gadgets de los que un coche de su empaque no debe prescindir, la factura engorda con facilidad.

Comportamiento y Prestaciones

Bajo el mastodóntico capó del BMW 750 Li se esconde un motor V8 biturbo de 4.4 litros de cilindrada y 407 CV de potencia capaz de acelerar de 0 a 100 en registros de un verdadero deportivo, 5,3 segundos, gracias a los 600 Nm de par que le catapultan. Todo un logro, si tenemos en cuenta que el peso de este gigante es de 2.055 kg.


La velocidad máxima es más común, autolimitada electrónicamente a 250 km/h, pero ¿y el consumo? Razonable, porque un “pequeñín como este siempre está en edad de crecer” y con la mecánica que lo mueve, más. Así los 11,4 litros en ciclo mixto, 8,5 en carretera y 16,4 en ciudad que anuncia -todos ellos a los 100 km– no se alejan de la realidad y tampoco nos parecen una locura.


Este salón rodante nos lleva por cualquier ruta, ya sea en carretera abierta de buen firme en la que disfrutaremos de la posición comfort de la suspensión neumática, o en la más divertida en la que el modo sport nos permite disfrutar de la conducción con una respuesta más inmediata del acelerador y unos ajustes de chasis más firmes, siempre dentro de unos límites por la gran trasera que deberemos colocar en las curvas -hay que tenerla presente en todo momento, sobre todo en vías estrechas-. Para los más atrevidos hay una opción sport+ que desconecta los sistemas de ayuda a la conducción, poco recomendable por las grandes medidas del buque de Munich.


La dirección ofrece la combinación perfecta entre comodidad y comportamiento. A ritmos bajos y por ciudad no nos podemos creer que sea tan fácil doblar una esquina -la fuerza que ejercemos sobre el volante con el programa comfort es mínima-.


Sin embargo, en carretera se endurece para entrar en curva con toda exactitud, y más si el modo elegido es el sport -con el que tenemos la sensación de ir como en cualquier otro BMW, por su característico tacto deportivo-. Este es el punto que más nos ha gustado del nuevo Serie 7 en comparación con su antecesor, ya que ahora la marca puede presumir de un espíritu común en toda la gama.


A todo esto sólo nos queda reseñar el funcionamiento de la transmisión automática de 6 velocidades con opción secuencial que completa la filosofía del modelo cuando se trata de exprimir el potencial de la mecánica biturbo, un prodigio en suavidad y rendimiento constante y progresivo.


Durante esta prueba sufrimos las inclemencias climatológicas más duras y, aunque tardamos tres horas en llegar al trabajo en aquel fatídico viernes, ni la nieve, ni el hielo pudieron con la capacidad de tracción de las más de dos toneladas de peso de este BMW, que nos sorprendió por el buen funcionamiento de su modo traction -en el que los sistemas de ayuda a la conducción entran lo suficiente para poder avanzar sin que el coche se desmande por completo-.


El BMW 750 Li es uno de esos coches que enamora por su imagen y calidad de realización, pero si eres un ciudadano de a pie en lo único que pensarás será en el precio, y más en estos tiempos de crisis. 108.900 euros es mucho dinero para empezar a hablar de un coche, pero el que se plantea una compra así está por encima de cualquier depresión económica.

Destacable

– Respuesta del motor.
– Confort de marcha y comportamiento.
– Lujo interior.

Mejorable

– Equipamiento escaso en la versión de acceso.
– Visibilidad de los tiradores interiores de las puertas.  
– Medidas exageradas para el día a día.

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