BMW 650i Cabrio: Crucero mediterráneo

26 septiembre, 2011, modificada el 27 septiembre, 2011 por

El tiempo se suaviza y el sol mantiene la sonrisa. Me voy de crucero al Mediterráneo en un flamante BMW 650i cabrio, un descapotable perfecto para este viaje. Es cómodo, muy rápido, divertido, completo y, si quieres, permite desmelenarte en carreteras de montaña. Sí, es caro, pero… ¿a ti te importa?

No valorado

Destacable

  • Relación prestaciones/consumo.
  • Estética y calidad interior.
  • Sofisticación tecnológica.

Mejorable

  • Precio elevado.
  • Extras caros.
  • Plazas traseras.

Si no fuera por BMW, a quienes realmente nos gusta conducir nos sería muy difícil elegir un coche para hacer un largo viaje sin más preocupaciones que devorar kilómetros. Hacerlo en todo un 650i Cabrio es una auténtica satisfacción, y eso que el coche pesa lo suyo: 2.015 kilos. Semejante tonelaje no impide una conducción deportiva, sello de identidad de la Bayerische. Su motor V8 biturbo ‘TwinPower’ de 408 CV de potencia permite una aceleración 0-100 km/h de 5 segundos, vamos como una moto deportiva. Sensaciones a cielo abierto que sólo pueden ofrecer descapotables de lujo y con marcado pedigrí como el Mercedes-Benz Clase E Cabrio o el Maserati Gran Cabrio.

Independientemente de la estética de la carrocería y el lujo a bordo, lo mejor de este 650i Cabrio es su chasis, su cambio automático de 8 velocidades y algunos gadgets electrónicos que permiten extraer todo el potencial al motor. Uno de ellos es el ‘Adaptative Drive’, extra de 4.970 euros que modifica diferentes parámetros dinámicos en función del tipo de conducción que desees practicar.

Así, puedes elegir entre ‘Normal’, ‘Confort’, ‘Sport’ y ‘Sport+’. Cuatro modos en los que la electrónica modifica automáticamente la dureza y frecuencia de trabajo de la suspensión, la asistencia de la dirección, los grados de giro de las ruedas traseras -sí, el eje posterior es direccional-, la entrada en funcionamiento de los controles de estabilidad y de tracción, el nivel de asistencia del pedal del acelerador, y la velocidad y el régimen de giro de la transmisión.

Tras unos cuantos cientos de kilómetros, lo habitual es utilizar el ‘Confort’ y el ‘Sport’. El primero porque aporta gran comodidad sin que decaigan las prestaciones, y el segundo porque aporta el feeling de conducción deportiva que la mayoría de los mortales podemos manejar con seguridad. El modo ‘Sport+’ sólo te lo recomiendo en circuito, donde con cierta dificultad podremos acercarnos a su potencial. Si lo utilizas en carretera abierta, jugarás con fuego ya que el coche gana en eficacia a consta de hacerse más nervioso, exigente e inseguro ya que estaremos llegando a nuestros límites, muy por debajo de los del coche.

Mi experiencia conduciendo en Sport+ se traduce en una importante descarga de adrenalina, interrumpida por las inercias de un coche de grandes dimensiones -con sus 4,8 m es uno de los cabrios más largos del mercado- y que, como ya te comenté, desplaza más de dos toneladas de peso. Eso sí, el sonido que emite el motor y las fulgurantes transiciones de la caja de cambios son para que las recuerdes durante mucho tiempo.

El motor del BMW M5 2012 con 152 CV menos

El propulsor V8 biturbo ‘TwinPower’ de 4.395 ofrece 408CV entre 5.500 y 6.400 vueltas, con un par 600 Nm, disponible entre 1.750 rpm y 4.500 rpm. Un extraordinario motor con una capacidad de empuje prácticamente sin límite. En conjunción con la caja de cambios automática de 8 velocidades, es fácil sacar el máximo potencial mecánico bien en modo automático, en secuencial o de manera manual con las levas del volante. A la aceleración mencionada más arriba se une una velocidad máxima, autolimitada electrónicamente, de 250 km/h. Prestaciones importantes acompañadas por unos consumos no menos brillantes: unos 13 litros de media reales -10,7 oficiales- combinando varios tipos de conducción. La finura del motor, el sistema de arranque y parada automático ‘Start/Stop’ y el resto de las medidas de eficiencia energética ‘EfficientDynamics’ ponen su granito de ayuda para que no te dejes el sueldo en combustible.

Estéticamente ¡qué decirte! El coche es precioso, elegante y fiero a la vez. La parte trasera es, para mi gusto, una de las zagas mejor elaboradas últimamente. Me encantan los faros de leds, las salidas de escape ovaladas y el pequeño derivabrisas posterior. El interior transmite lujo y firmeza gracias a unos acabados y unos materiales de primera. Todos los mandos están ubicados hacia el conductor, para que puedas manejar la multitud de funciones disponibles con facilidad. El botón del ‘iDrive’ y sus instrucciones en una pantalla multifunción de inmensas dimensiones son de grandísima ayuda.

Entre los dispositivos que considero imprescindibles para manejarse bien por el tráfico urbano están los sensores de parking y el ‘Surround View’ -876 euros-. Este último proyecta imágenes de 180 grados en los cruces por medio de unas cámaras situadas en los pasos de rueda. El ‘Head up Display’ -proyector de imágenes en el parabrisas, 1.741 euros- sirve para que te olvides de mirar el cuadro de instrumentos y atiendas a la carretera, ya que ofrece los datos necesarios para ello. En cambio el ‘Night Vision’, que proyecta en la pantalla central lo que hay delante del coche y reconoce personas-, me parece prescindible y caro -cuesta 2.754 euros-.

Los asientos resultan magníficos, de grandes dimensiones y cuentan con numerosas posibilidades de reglaje. Perfectos para conseguir una buena postura al volante. Disponen de calefacción y un sistema de aireación que reduce el calor de la tapicería en verano. Las plazas traseras han mejorado algo en espacio respecto a la generación anterior, aunque como buen 2+2 detrás caben dos adultos de altura no superior a los 1,80 metros. No está nada mal. Limitación en altura por un techo de ‘lona’ de excelente calidad y dureza -prueba a golpearlo y lo comprobarás-, y que forma parte del sofisticado dispositivo eléctrico de apertura del mismo. Mecanismo que se despliega con mantener oprimido un botón en sólo 19 segundos -24 segundos tarda en cerrarse-, operación que se puede hacer en marcha siempre que no circules a más de 40 km/h.

El precio de este ‘robamiradas’ BMW 650i Cabrio es elevado: 111.600 euros más extras. Claro que si quieres ahorrarte unos miles de euros está el 640i con el motor ‘Valvetronic’ de seis cilindros en línea y 320 CV de potencia. Una interesante y razonables opción que no desmerece por prestaciones y consumos, por el que hay que pagar 94.400 euros. Y si  todavía te sigue pareciendo caro cualquiera de estas dos opciones, tendrás que buscar irremediablemente un descapotable en una categoría inferior. En la de los más lujosos, grandes y potentes, por desgracia, los precios rondan los de una vivienda.

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