BMW 535d

20 Noviembre, 2008, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Por calidad sigue siendo soberbio, igual que por confort o eficacia en capítulos de peso como la seguridad, las prestaciones o la dinámica. Paradigma de la gama en la parcela de gasóleo es el 535d, objeto de nuestra prueba. Está impulsado por un motor 3.0 de 6 cilindros en línea con doble sobrealimentación escalonada.

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Hay quien piensa que a estas alturas el BMW Serie 5 está un tanto desfasado teniendo en cuenta lo que cuesta. En parte es cierto: vio la luz hace cinco años y la marca ya trabaja sobre un relevo que llegará a finales de 2009, coincidiendo con el lanzamiento de su eterno competidor: el nuevo Mercedes Clase E. Con todo, la exhaustiva actualización de la gama hace año y medio matizó su estética y renovó muchas soluciones técnicas. Ahora está al nivel de modelos similares como el Audi A6 -recién refrescado en imagen, equipo y motores- o el Jaguar XF. Por calidad sigue siendo soberbio, igual que por confort o eficacia en capítulos de peso como la seguridad, las prestaciones o la dinámica. Paradigma de la gama en la parcela de gasóleo es el 535d, objeto de nuestra prueba. Está impulsado por un motor 3.0 de 6 cilindros en línea con doble sobrealimentación escalonada.

    Comportamiento

    BMW es una de las marcas que mejor equilibra la dinámica , de eso no hay duda. Da igual que hablemos de un sencillo 116i o de un potente M6, y el 535d no es excepción: todos van sobre raíles tal cual vienen de serie, sin necesidad de recurrir a calibraciones de muelle/amortiguador más rígidas que normalmente derivan en rebotes superando firmes descarnados.


    Opciones en este sentido tiene para aburrir. Por ejemplo, nuestra unidad montaba el kit M que se aprecia en las imágenes. Entre otros elementos -un llamativo paquete aerodinámico; volante específico; asientos de diseño deportivo; techo interior color antracita…- acarrea suspensiones menos flexibles, llantas de 18 pulgadas y neumáticos 245/40. En marcha se aprecia más duro que de serie, si bien el confort no queda muy relegado. Eso sí, la broma supone 5.445 euros. Buenas noticias: si no queremos más que la suspensión deportiva el precio baja a  463 euros. Aún así, versiones como la que nos ocupa ruedan de maravilla sobre toda clase de carreteras, por lo que son ideales para los más viajeros. Y eso que el 535d -4.841 mm de largo y 2.889 entre ejes- es relativamente pesado: 1.735 kg. Pero un chasis con avanzadas suspensiones independientes procura una gran pisada y una agilidad impropia de su tamaño. También neutraliza su tracción trasera hasta sobre suelos de poco agarre: el coche transmite seguridad cualquiera que sea la pericia del conductor.


    Por si acaso, no faltan los consabidos programas electrónicos de ayuda a la conducción. Hablamos de los controles de tracción ASC y estabilidad DSC que intervienen sólo cuando deben, o del control de frenada en curva CBC, asociado a un circuito con discos ventilados en ambos ejes -delante de 348 mm y detrás de 345- dosificable, potente y muy resistente, incluso si abusamos practicando una conducción muy viva.


    De serie monta dirección Servotronic que asiste de forma inversa a la velocidad. Es incisiva y mete al 535d por donde se dice, pero por 1.423 euros la marca ofrece otra, llamada activa, que con sólo 1,5 vueltas de volante mueve las ruedas de tope a tope. Cuando se la coge el aire -al principio un despiste en aparcamienos y sitios estrechos puede darnos el día- resulta envidiable: permite maniobrar en un palmo con confort y facilidad, y al ganar velocidad varía la desmultiplicación para evitar brusquedades o giros de sopetón.

    prestaciones

    El propulsor del 535d es esencialmente el del 530d: un 3.0 de seis cilindros en línea con inyección directa common-rail. Sin embargo, el segundo monta un turbo por los dos del primero para compensar la falta de empuje a baja velocidad. Presente en otros BMW, da 272 CV y un abultado par máximo de 580 Nm, constante entre 1.750 y 2.250 rpm. Dicho de otro modo: su empuje es intenso desde que nos ponemos en marcha. No es un motor deportivo, claro, porque más allá de 4.500 vueltas hay poco qué rascar, pero la sensación de fuerza y arrastre es excelente aunque viajemos a tope de carga.


    Para hacerse a la idea, la velocidad punta está electrónicamente limitada a 250 km/h y el sprint de 0 a 100 km/h, que no sabe de trabas, se completa en 6,4 segundos, un dato contundente. Lo mismo el reprís: despacha adelantamientos en un abrir y cerrar de ojos. Parte del éxito reside en la caja de cambios automática y secuencial, única opción con un motor al que saca jugo, pese a unos desarrollos finales largos.


    Estos permiten un consumo ajustado para tratarse de un modelo de casi 300 CV. La marca anuncia un promedio de 6,7 litros cada 100 km, si bien un uso más desenfadado eleva la cota a 8,4. Teniendo en cuenta que el 535d alberga un depósito de 70 litros hablamos de autonomías entre repostajes de 800 km, nada mal pese al alza de los carburantes. Como es lógico, un andar muy alegre elevará la media de forma sustancial, pero nunca por encima de 12/13 litros cada 100 km.

    Interior y maletero

    El 535d es razonablemente grande de puertas hacia dentro: cuatro adultos se acomodan sin pegas de cara a un largo trayecto. El problema surge con un quinto ocupante, y además por tres motivos: el túnel central de transmisión, en el piso, es muy pronunciado; la consola delantera se extiende hacia atrás para acercar las toberas de aireación, y para colmo el diseño del respaldo está ideado para dos ocupantes y no tres, pues el tramo central, que coincide con el reposabrazos abatible, es muy cóncavo y no deja apoyar bien la espalada. Si acaso un niño…


    Como contrapunto, un enorme maletero de 520 litros donde cabe todo. Ojo, pues el respaldo trasero abatible por secciones asimétricas, muy recomendable, va aparte: 595 euros. El puesto de conducción presume de ergonomía y buen hacer. Cualquier conductor, de la talla que sea, se encontrará agusto en un minuto gracias al plano vertical del volante -puede ser calefactado por 226 euros- y a su regulación en altura y extensión, como el asiento.


    No sobran muchos huecos para dejar objetos cotidianos, pero los principales mandos y pulsadores están ubicados con lógica intuitiva. Para ayudar a la marcha el 535d puede dotarse de sofisticaciones que dejan la boca abierta al más avezado: sistema de visión nocturna -2.371 euros- que muestra en el display del navegador una lectura infrarroja de lo que tenemos delante -en carreteras muy oscuras detecta animales, peatones, ciclistas o vehículos mal iluminados-; cambio involuntario de carril -616 euros-; Head-up Display -1.589 euros- que proyecta frente al conductor, en el tramo bajo del parabrisas, la velocidad, ciertas alarmas o avisos y las indicaciones del navegador, como en los cazas de combate…

    Equipamiento

    El precio del coche, de 57.100 euros, comprende lo necesario: climatizador de doble zona; un buen equipo de sonido; cuatro elevalunas eléctricos y cierre centralizado con mando remoto; llantas de aleación… Desde ahí casi todo va aparte, y hay cosas que sorprenden. Por ejemplo, los triángulos de emergencia obligan a desembolsar 96 euros, como el acceso confort que reconoce la llave y permite abrir y arrancar metida en el bolsillo -1.128 euros-; la iluminación bixenón -914 euros-, que puede ser direccional -534 euros-; la pintura metalizada -941 euros-; los airbag laterales traseros -390 euros-; el retrovisor interior fotosensible -226 euros-; el control de aparcamiento delantero y trasero PDC -960 euros- o la alarma -545 euros-. En nuestra opinión, todo ello debería ser de serie, pues para sibaritismos como el techo solar -1.554 euros-, el tapizado de cuero -desde 2.385 euros- o el navegador -a partir de 2.622 euros- siempre hay tiempo. Bueno, siempre y cuando el bolsillo lo permita.

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