BMW 335i Cabrio Steptronic

21 Agosto, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Cualquiera que observe un BMW 335i Cabrio verá en él un elegante descapotable, pero es posible que no imagine el poder encerrado bajo su capó o las posibilidades dinámicas de su bastidor.

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Cualquiera que observe un BMW 335i Cabrio verá en él un elegante descapotable, pero es posible que no imagine el poder encerrado bajo su capó o las posibilidades dinámicas de su bastidor. Porque combinar un motor biturbo de inyección directa y 306 CV con el nuevo cambio ZF de seis marchas, o con una suspensión y unos frenos preparados para todo, da como resultado un coche que «pide» carretera.


EL primer M3, dotado de un motor de 200 CV, nos parecería casi «un carro de polos» si lo comparásemos con nuestro protagonista, que a pesar de una estampa «sosegada», como de vehículo «de paseo», esconde una energía excepcional que en 1987 nos habría hecho pensar en un avión de combate más que en un coche. Han pasado dos décadas y lo que entonces era la máquina de referencia dinámica dentro de su segmento palidecería hoy frente a este 335i Cabrio, que no necesita la firma «M» de los deportivos de BMW para apabullar con su rendimiento.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Consumo y mantenimiento



Comportamiento

Hablábamos antes del primer M3 –una «pluma » de 1.200 kilos de peso–, al que en 1987 le medíamos 7,4 segundos para alcanzar esa misma velocidad. Imaginen ahora que ponemos a aquella «vieja gloria» emparejada con el 335i Cabrio y nos alejamos, cronómetro en mano, un kilómetro. Desde que les demos la salida hasta que pase por nuestro lado el moderno descapotable transcurrirán 25,8 segundos y deberemos esperar 2,6 más para ver llegar al M3.


Sigamos comparando, ahora al afrontar el adelantamiento a un vehículo pesado. El primer M3 necesitaba 7,7 segundos para recuperarse de 80 a 120 km/h en cuarta –tenía un cambio manual de cinco marchas–, casi el doble de lo requerido por el 335i Cabrio Steptronic, que sale literalmente «catapultado» cuando aceleramos a fondo: ¡¡sólo cuatro segundos!! Y lo mejor es que el 335i Cabrio no es sólo rápido frente a su antecesor, sino que dejaría clavados a muchos de sus actuales rivales. Además, ya desde el ralentí hay mucha fuerza y los caballos entran con progresividad pero «al galope», sin dejar de empujar hasta el corte de inyección.


Metidos en harina, el coche salta de una curva a la siguiente en un suspiro, con una agilidad que nos lleva a olvidar el peso del conjunto, y con una seguridad encomiable. Los neumáticos traseros son más anchos que los delanteros y se agradece, porque toda la fuerza del motor pasa al suelo a través del eje posterior y no sobra ni un centímetro cuadrado de goma en esa labor. El control de estabilidad cumple su trabajo de maravilla, interviniendo sólo cuando es necesario y sin inmiscuirse en la conducción.


El «piloto » puede, además, elegir la función DTC, que consiente cierta derrapada antes de domar las embestidas del motor, y hasta podemos desactivar por completo el estabilizador, lo que no apareja graves riesgos salvo que el firme sea deslizante. Ayuda a incrementar la diversión un sistema de frenos potente y resistente. Puede que un descapotable no parezca un coche ideado para imitar a Heidfeld o a Kubica, pero este 335i Cabrio, con su estupendo techo rígido –sólo se puede poner o quitar en parado–, es en la práctica casi tan coupé como el «verdadero» 335i Coupé –8.000 euros más barato– cuando lo utilizamos con el techo puesto, lo que obliga a pensar también en usos muy exigentes.


Aunque suspensión y dirección tienen ya de serie la acertada puesta a punto típica de BMW, los conductores más dinámicos deberían pensar en la suspensión deportiva –471 euros y 15 milímetros más baja– o en la dirección activa, una gozada en tramos de curvas cerradas –su tacto nos gusta más que en la Serie 5–. Y el cliente puede pensar en muchas más opciones, porque la lista de BMW es interminable, lo que nos parece bien… a medias.


Más que nada, porque en un coche de diez millones de las antiguas pesetas no es acertado pedir dinero extra por un sensor de lluvia, el cargador de CD, la alarma, el control de velocidad de crucero o el deflector de viento –muy necesario a partir de 120 km/h si hemos plegado la capota–. Es lo más cuestionable en materia de equipamiento, pues el coche cumple en general y lleva de serie tapicería de cuero, asientos eléctricos o climatizador de dos zonas. Además, hablamos de un vehículo muy cómodo, con buenos asientos delanteros, espacio correcto en las dos plazas traseras y suficiente dosis de funcionalidad, aunque no sobra maletero, especialmente, cuando el techo está guardado.

prestaciones

Es el resultado de una tecnología sublime, ya que la versión de gasolina más potente del nuevo Serie 3 Cabrio –es la cuarta generación, y la primera dotada de un techo metálico escamoteable– equipa un motor ejemplar, pues a partir de seis cilindros y tres litros –se llama 335i pero no tiene 3,5 litros cubicaje– obtiene 306 CV de potencia y 40,8 mkg de par gracias al uso de la inyección directa y a los dos turbos de pequeño tamaño, uno para cada tres cilindros. Y lo mejor de esta mecánica no es lo que empuja, que es mucho, sino cómo lo hace.


Para ponernos en situación, vaya por delante que el enorme par máximo es constante de 1.300 a 5.000 vueltas y que la potencia máxima llega a 5.800 revoluciones por minuto, con independencia de que la aguja del cuentavueltas siga estirándose con rabia hasta 7.000 rpm. Tal es su poder que el elevado peso de esta versión –1.825 kilos, conductor incluido– no es problema para presumir de una magníficas prestaciones, pues a nuestra unidad de pruebas, dotada del cambio Steptronic opcional –es la moderna caja ZF de seis relaciones que puede llevar levas en el volante y llega a saltarse varias marchas en las reducciones más «salvajes»–, le hemos medido seis segundos exactos para acelerar de 0 a 100 km/h.

Consumo y mantenimiento

CONSUMO RAZONABLE
Podría pensarse que un coche pesado –los refuerzos estructurales de la rígida carrocería y la estupenda calidad constructiva pasan factura–, dotado de un motor de 306 CV y de un cambio automático debe gastar mucho, pero ahí llega otra grata sorpresa, pues sin alcanzar los 9,9 l/100 km de media anunciados, los 11,2 medidos a lo largo de la prueba nos parecen asumibles. Y en ello influye positivamente una aerodinámica muy buena, ya que el Cx de esta versión es 0,31. Puestos a criticar, no creemos que un depósito de 63 litros sea el más adecuado para viajar, pues reduce a unos 500 kilómetros la autonomía.


Y si repostar es incómodo en cualquier circunstancia, aún nos lo parece más en un vehículo de este tipo, concebido para el disfrute. Porque este 335i Cabrio «pide» carretera, tanto por las bondades ya comentadas del motor –nos encanta el sonido de su escape, perceptible cuando circulamos descapotados– como por el funcionamiento de la transmisión, rápida y suave en sus transiciones, ya se produzcan de modo automático o bajo las órdenes del conductor, que puede cambiar con la palanca o mediante las levas del volante.

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