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BMW 330d Cabrio

17 Marzo, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Su techo rígido de 3 piezas lo convierte en un perfecto coupé para los meses más gélidos o en caso de lluvia, pero sin duda es a cielo abierto donde mayores virtudes despliega. Con mecánica de gasóleo 3.0 exhibe maneras pseudodeportivas. El precio es elevado.

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Con buen tiempo los descapotables brotan como flores en el campo. Hay quien los guarda en garaje los meses más gélidos, lluviosos o desapacibles. Otros circulan todo el año, aunque muchos pasan por coupés debido a sus coberturas de chapa color carrocería. Por ejemplo los inminentes Infiniti G37 CabrioPeugeot 308 CC, los Chrysler Sebring 200C CabrioVolkswagen EOS y Volvo C70 y, desde luego, el BMW 330d Cabrio que nos ocupa.


La marca germana carecía de este formato hasta la llegada de la actual Serie 3 descapotable. De hecho, la Serie 6 de idéntica configuración perpetúa el techo de lona, pero el Z4 de nueva generación opta por la capota dura de nuestro protagonista. Los puristas prefieren los techos textiles -fabricantes como Audi apuntan que pesan y ocupan menos, tal es el caso del A5 Cabrio-, pero en la práctica automóviles como el probado son auténticos 2 en 1: coupé y sobre todo descapotable. Además, son más seguros ante robos y accidentes, y en general más estancos frente a inclemencias meteorológicas y silenciosos. Así y todo, un BMW Serie 3 Coupé es aún más robusto que un Serie 3 Cabrio.

Interior

El 330d Cabrio, con un techo de 3 piezas todo estanqueidad interiormente mejor recubierto que el de un Mercedes SL -se pliega en una veintena de segundos aunque obliga a estar parados-, ofrece un habitáculo de 4 plazas a partir de una longitud de 4.580 mm y de una batalla de 2.760.

Las traseras, a las que se llega con relativa facilidad por el sistema de abatimiento Easy-Entry de las delanteras -hasta con mando eléctrico en el costado para moverlas desde el fondo-, son más angostas que en el Coupé, pero cuentan con detalles como una guanterita cubierta o salidas de aire con regulación. Cuatro adultos de talla media pueden acomodarse para un viaje, pues el respaldo posterior -que se abate en secciones asimétricas para ganar maletero- queda en un plano adecuado, poco vertical.


Delante es idéntico a cualquier otro Serie 3, con la habitual ergonomía “made in BMW” que organiza mandos -los del iDrive para la navegación opcional son nuevos-, consola, volante, pedales -con un embrague suave de accionar- y demás a partir de una lógica intuitiva. Más allá de tallas, la posición de conducción se consigue con facilidad. También es sobresaliente la calidad del producto, con materiales sólidos y refinados de excelente ensamblaje, remates muy cuidados… Otra cosa: el maletero ofrece 350 litros de capacidad con el techo puesto -con el quitado casi no entra nada-, en la media del segmento aunque con las previsibles formas irregulares a las que obliga el utillaje de la capota.


Faros bixenón con luz diurna, monitor de presión de neumáticos, climatizador doble, ordenador, volante deportivo multifunción, radio-CD Business -con conexión auxiliar para iPod y compañía-, 4 elevalunas -un botón las baja y sube a la vez-, cierre con mando -permite descapotarlo desde fuera-, llantas de 17 pulgadas y neumáticos Run-flat -como en todo Serie 3 no hay rueda de repuesto- o retrovisores termoeléctricos son de serie. Desde ahí, casi todo va aparte: cuero, keyless -796 euros-, amarres Isofix -107 euros-, sensor de parking PDC -desde 534 euros-, deflector de viento -casi imprescindible para evitar turbulencias circulando a cielo abierto, cuesta 381 euros-, conexión automática de luces y escobillas -155 euros, aunque debería ser de serie en un vehículo de 55.400 euros-164 euros-…

Comportamiento y Prestaciones

De las 16 opciones de gama hemos analizado la de gasóleo más potente, un 3 litros de 6 cilindros en línea y 24 válvulas -cuenta con inyección directa common rail, turbo variable e intercooler- dispuesto en sentido longitudinal, que empuja de lo lindo en todo momento -lógicamente no se estira con la deportividad de un gasolina, pero deja buen sabor de boca-, pese a los 1.825 kg del conjunto. Razonablemente silencioso hasta en frío y con el techo quitado, libera 231 CV y un par máximo de 500 Nm, constante entre 1.750 y 3.000 rpm, que le permiten una velocidad punta de 245 km/h y una progresión hasta 100 km/h de 7 segundos, con un consumo medio homologado de 6,5 litros cada 100 km -unos 8,5 en nuestro recorrido habitual de pruebas equivalentes a 700 km de autonomía-; las emisiones ascienden a 170 gr/km -impuesto de matriculación del 9,75%-. Por cierto, aquí el programa de ahorro de emisiones EfficientDynamics aporta, entre otros, indicador de paso de velocidad y neumáticos de baja resistencia a la rodadura, pero no Start&Stop -de momento, sólo en motores de 4 cilindros-. Además, el coeficiente aerodinámico del vehículo es muy bueno: Cx de 0,28.


Se conecta a un cambio manual de 6 marchas de tacto preciso -y movimiento correcto, pero no rápido-, o bien, por 2.561 euros, a la recomendable transmisión automático/secuencial Steptronic con convertidor de par y las mismas marchas, que por 143 euros adicionales adosa levas de selección manual al volante.


La tracción, como en todo BMW que no sea xDrive, es a las ruedas traseras. Un equilibrado reparto de masas entre ejes y un chasis muy eficaz, con suspensiones independientes en ambos ejes -delante tipo McPherson y detrás mediante paralelogramo deformable-, permiten una dinámica muy aplomada y una conducción fácil y predecible. Los frenos -delante discos de 348 mm, detrás de 336, con ABS, asistente de emergencia y sistema de compensación en curva CBC- son precisos y resistentes, y para atajar sustos hay un control de estabilidad DSC bien programado.

Eso sí, los firmes bacheados casan mal con el 330d Cabrio: redundan en reverberaciones al volante que ni con el techo puesto desaparecen, sobre todo yendo rápidos, más aún si monta la suspensión deportiva M opcional -463 euros-, un extra no imprescindible. Esta pega no asoma con el suelo en condiciones, sobre todo disfrutando de un placentero paseo matinal con el cielo por techo.

Una cosa más: BMW ofrece dotarlo con dirección activa por 1.541 euros. Con ella y en parado basta 1,5 vueltas de volante para llevar las ruedas de un extremo a otro -gira tan rápido que conviene tener cuidado al moverse en garajes y espacios angostos para no llevarse puesta alguna columna-; en marcha varía la desmultiplicación para evitar contratiempos, pero siempre es rápida y directa, muy deportiva, algo a tener en cuenta.

Destacable

– Techo estanco de accionamiento rápido.
– 4 plazas. Confort de marcha.
– Dinámica, motor y calidad en general.

Mejorable

– Lagunas de equipamiento.
– Formas irregulares del maletero.
– Retrovisores exteriores pequeños.

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