BMW 320d xDrive Touring

5 Marzo, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

La puesta al día practicada a la Serie 3 acarrea cambios de interés y novedades como la versión probada, que por primera vez combina el motor de gasoleo 2.0 con la tracción total xDrive -un plus de seguridad multisuperficie- y la versatilidad de la carrocería familiar.

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Para BMW la Serie 3 es estratégica en su comercio. En España es el modelo que más vende a partir de su prestancia, unas tarifas que aún elevadas son asumibles, una calidad intachable y una eficacia contrastada por confort, dinámica y rendimiento.


En cualquier versión es un automóvil difícil de batir hasta para rivales competitivos como los Audi A4, Honda Accord, Mazda6, Toyota Avensis o Mercedes Clase C, y para otros asimilables como los Seat Exeo y Skoda Superb. En variante familiar, o Touring, la Serie 3 es, de paso, muy versátil, aunque no es la más capaz del segmento.

Interior

El restyling acometido hace poco, que en el exterior comprende un frontal más afilado y en la zaga pilotos y defensas de nuevo cuño, ha traído consigo mejoras sutiles en el habitáculo. Está aún mejor revestido -la calidad es soberbia, se mire por donde se mire- y modifica el mando de gestión integral iDrive al añadir una pantalla de color más grande -8,5 pulgadas- con menús más intuitivos, pero sobre todo teclas de acceso directo a funciones habituales. Eso sí, el navegador no baja de 2.227 euros -el Professional 3.268-, aunque en algunos países -en España de momento no- permite conectarse a Internet con su tecnología EDGE.


El tacto de los mandos y pulsadores, suaves y precisos de accionar, y su posición son excelentes. También la posición de conducción, con el cuerpo central de la consola levemente dirigido al piloto y el volante, de aro grueso, dispuesto en un acertado plano vertical -se regula, como los asientos delanteros, en altura y profundidad-.


Detrás -las plazas laterales con anclajes Isofix- hay sitio para dos adultos. Por ejemplo, con un conductor de 1,84 metros a los mandos un ocupante de esa talla puede acomodarse detras de él sin estrecheces. Eso sí, la curvatura cóncava del respaldo dificulta un viaje para un pasajero central, que al mismo tiempo tendrá que lidiar con un prominente túnel de transmisión y con la prolongación de la consola delantera -con salidas de aireación y tomas eléctricas auxiliares-. Todo obligará a abrir las piernas y a una postura incómoda.


Un punto fuerte del Touring es su maletero, al que se accede por un portón de tamaño generoso o bien abriendo exclusivamente la luneta, ideal si aparcamos en un sitio estrecho o cerca de una pared y sólo queremos meter una bolsa o un pequeño paquete.

Como todo Serie 3 de nueva generación, el coche prescinde de rueda de repuesto -en su lugar calza cubiertas Run-flat-, lo que permite aumentar el volumen de carga, que parte de unos considerables 460 litros y alcanza 1.385 cuando se abate la segunda fila. El plano de carga queda bajo, lo que facilita operaciones de carga y descarga, y la cavidad, que puede aislarse del resto del habitáculo con una malla vertical que aporta de serie, es diáfana y aprovechable. No es, en este sentido, un carguero puro, sino algo parecido a una variante hatchback o 5 puertas del Serie 3 sedán. Un vehículo adecuado para usuarios que transporten con frecuencia bicicletas o enseres de ocio -cañas, rifles de caza…- Por cierto, el maletero está completamente enmoquetado y cuenta con argollas de sujeción. Ofrece bolsas para esquíes por 206 euros, dos packs para compartimentar la carga -de 138 a 261 euros- y una bola de remolque escamoteable -1.001 euros-. Las barras de techo para anclar bacas y cofres se incluyen en el precio base.


La dotación de serie es correcta: volante de corte deportivo multifunción, climatizador bizona, audio-CD con toma aux-in, llantas de aleación de 16 pulgadas… Y la lista de extras, interminable: triángulos de emergencia -59 euros-, alfombrillas Velours -99 euros-, guarnecido interno color antracita -confiere un aire muy deportivo, pero cuesta 241 euros-, puerto USB -342 euros-, tapizado de cuero, sintonizador de tv digital, 10 altavoces, llantas de 17 o 18 pulgadas, alarma -547 euros-, paquete deportivo M -confiere un aspecto exterior más dinámico y agrega, entre otros, butacas deportivas y escape cromado por 3.856 euros-, apliques decorativos de nogal -541 euros-…

Comportamiento y Prestaciones

La motorización objeto de la prueba es la reputada turbodiésel 2.0 common rail, con turbo variable e intercooler, que rinde 177 CV y un par máximo de 350 Nm, constante entre 1.750 y 2.500 rpm– Acoplado a un cambio manual de 6 marchas -por 2.459 euros puede hacerlo a la muy recomendable transmisión automático/secuencial Steptronic, con convertidor de par y las mismas relaciones- de tacto técnico, aunque no particularmente rápido, consagra un andar muy solvente, no deportivo -0 a 100 km/h en 8,5 segundos y 222 km/h de velocidad máxima-, pero sí ágil hasta con el coche cargado.


De hecho, un adelantamiento en cuarta o quinta no entraña mayores problemas, y además el consumo es de risa poniendo, como pone sobre la báscula, 1.665 kg -relación peso potencia de 9,4 kg/CV-: 5,6 litros a los 100 de media oficial –146 gr/km, con un impuesto de matriculación del 4,75%-, que en la práctica son poco más de 6, y no más de 8,5 en tráfico urbano pesado. Aquí juega un papel decisivo el buen hacer del propulsor de 4 cilindros y 16 válvulas, pero también la tecnología EfficientDynamics aplicada, y que en el 320d xDrive Touring incluye Brake Energy Regeneration -recuperación de energía en fases de frenado y retención para recargar la batería, más grande y de densidad y características especiales-, Air Vent Control -un mecanismo que cierra unas persinas tras la parrilla frontal cuando no se requiere mayor refrigeración, lo que mejora la aerodinámica-, indicador de momento óptimo para cambiar de marcha -en la instrumentación- y función Start&Stop de parada y arranque automáticos de motor -cuenta con un botón junto al cambio para desconectarlo a voluntad- para atascos y semáforos.


La guinda del modelo que nos ocupa, y que por cierto parte de 40.500 euros, es la tracción total xDrive que antes sólo se ofrecía con motores de seis cilindros, pero que ahora ya está presente en otros como éste de cuatro. Por tener tiene hasta control de descensos, al más puro estilo 4×4, por lo que pese a no contar con protecciones exteriores de carrocería o suspensión sobreelevada, puede adentrarse por caminos de baja dificultad sin temor a quedar atrapado a la primera de cambio. Por ello, sitúa en su punto de mira, aunque con una vestimenta más elegante -o menos llamativa, según se mire-, a rivales como los nuevos Audi A4 Allroad y Saab 9-3X.


Su tracción total, de naturaleza electrónica, es similar a la que equipa el BMW X3, si bien la correa metálica que transmite el movimiento en aquel ha sido reemplazada por el dispositivo de engranajes de los Serie 5 xDrive. Con adherencia óptima el coche tracciona a las ruedas traseras, pero el embrague multidisco que equipa conecta las delanteras ante falta de grip hasta un máximo del 50% -con la misma adherencia en las 4 ruedas el reparto de par es del 40/60% entre los ejes anterior y posteior-.


Carece de bloqueos de diferencial, pero el control de estabilidad DSC, coordinado con el de tracción DTC, frena la rueda o ruedas que pierdan agarre y, junto al xDrive, compensa la tendencia subviradora -a seguir recto en curva- o sobreviradora -a derrapar- que pueda producirse. Sobre el terreno, parece ir sobre raíles. La dirección, paramétrica -o con asistencia inversa a la velocidad- se siente algo pesada, pero guía bien, y el coche se aprecia muy neutro.

Claro que esa es una condición natural de cualquier BMW de nuevo cuño, caracterizados por un equilibrio envidiable entre firmeza, confort y estabiildad, también direccional –frena de cine-. Sólo en condiciones de conducción muy extremas la tracción xDrive se hará patente, y desde luego pisando firmes de baja adherencia -mojados, ligeramente nevados, helados o embarrados-, entorno en los que resulta definitiva dentro de los parámetros que marca el sentido común.

Destacable

– Eficacia dinámica, confort y consumo.
– Acabado excelente.
– Carrocería versátil.

Mejorable

– Plaza central trasera muy justa.
– Faltan huecos portaobjetos en las plazas delanteras.
– Precio un poco elevado.

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