BMW 135i Cabrio Steptronic

8 Octubre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

La polivalencia de un motor inacabable con la agilidad del Serie 1, que no acusa el peso de su versión cabrio. Lujo y deportividad se dan la mano para el disfrute máximo. ¡Súbete con nosotros al compacto más rápido! 

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En hoyMotor probamos uno de los dos súper compactos deportivos más potentes del segmento, el otro es el Ford Focus RS, y el único disponible en carrocería cabriolet -además de la coupé de 2 puertas-. Sus rivales, de potencias y precios más ajustados –Audi S3, Mazda3 MPS, Seat León Cupra R y el futuro Volkswagen Golf R-, se conforman con la típica estética de 3 o 5 puertas, múltiples elementos aerodinámicos y algún que otro lavado de cara respecto a sus hermanos de gama más populares.


Es cierto que por debajo de estos modelos hay unos GTI’s que ofrecen carácter “radical” -con permiso de los Mitsubishi Lancer Evolution X, Renault Mégane R26R y Subaru Impreza STI, que también son rivales de nuestro protagonista, y forman la cima racing del segmento-. Hablamos de los Ford Focus ST, Honda Civic Type-R, Renault Mégane Renault Sport y Seat León Cupra -estos dos más cerca del nivel superior por su potencia, 250 y 240 CV respectivamente-, Volkswagen Golf GTI y Volvo C30 T5.


No te pierdas al más pequeño y pintón de los BMW, propulsado por uno de los motores más grandes y premiados de la casa de Munich. ¡Disfrute total!

Interior

Como buen BMW el habitáculo de este Serie 1 es sobrio, lo que no está reñido con la calidad. Tanto la apariencia como los ajustes mantienen el nivel que acostumbra la marca. Los asientos deportivos se adaptan eléctricamente y sujetan a la perfección al conductor que encuentra en la capota -cuando no está plegada- un obstáculo importante para la visibilidad.


De espacio, poco hay de nuevo. Delante, la posición de conducción es perfecta con todo a mano -mandos del cuadro, climatización…, ergonomía sin pegas-. Otra cosa son las plazas traseras, justas -como es costumbre en el compacto alemán- cuando los ocupantes de delante rondan los 1,80 metros. Además sólo dos pasajeros irán bien, ya que debido al estrechamiento de la trasera -por el alojamiento del mecanismo del techo-, que por otra parte beneficia la protección del viento atrás, la plaza central no es aprovechable. El maletero de 305 litros de capacidad cumple sin más, ya que su altura se ve mermada por el hueco -fijo- donde se esconde la lona.


La maniobra de apertura o cierre lleva poco más de 20 segundos, tiempo justo para cambiar de coche en un semáforo. También podemos elegir qué carrocería preferimos hasta los 40 km/h. Pero no entendemos que en modelos de la marca, descapotables con techo duro –BMW Z4 y BMW Serie 3 Cabrio-, se puedan realizar ambos pasos desde la llave, y el Serie 1 con una capota más ligera sólo permita la apertura.


El precio de inicio para el cabrio compacto más potente del mercado es de 51.300 euros -incluye todo lo esencial, ordenador de viaje, climatizador bizona, retrovisores calefactables, radioCD lector de MP3 con conexión auxiliar, reposabrazos delantero, volante de cuero, asientos deportivos, isofix, suspensión deportiva M… además de los airbags y sistemas de seguridad y ayuda a la conducción como el ABS y los controles de estabilidad y tracción, propios de modelos de su empaque-. La unidad de las fotos –63.660 €– sumaba faros bixenón direccionales con lavafaros, asientos de cuero, cambio automático steptronic, navegador, bluetooth, sensores de luz y lluvia, control de distancia al aparcamiento delantero y trasero, retrovisores fotosensibles -los exteriores, eléctricos- y dirección activa, entre otros extras.

Comportamiento y Prestaciones

Esta versión 135i realmente está propulsada por un motor de 6 cilindros en línea y 3 litros de cilindrada –2.979 cc-, ayudado de dos turbostwin turbo, uno por bancada- al igual que su hermano Z4 Roadster sDrive35i -que probamos con el nuevo cambio de doble embrague DKG-, con el que también comparte potencia máxima y régimen de entrega, 306 CV a 5.800 rpm.


Nuestra unidad equipaba el cambio automático Steptronic de 6 velocidades, un convertidor de par muy bien afinado para disfrutar de su modo secuencial, algo más lento que el mencionado DKG y sobre todo menos “obediente” en situaciones límite.


La pregunta obligada es: ¿y el manual es más lento? Pues no, es una décima más rápido en el 0 a 100 –5,6 segundos– que la unidad de las fotos, pero tenemos que dejar las cosas claras. El disfrute que ofrece el cambio automático es pleno y cuenta con la alternativa cómoda para circular por ciudad -también con programa sport-. Además, la décima de diferencia es casi imposible de alcanzar, a no ser que seamos el mismísimo Alonso -y aun así habría que verlo-. Otra cosa es que con el cambio manual da la sensación de entregar la potencia de forma más contundente, pero también su trasera se vuelve más nerviosa -y menos eficaz o aprovechable- a la hora de transmitir la fuerza al suelo. 


De 0 a 100 km/h en 5,7 segundos y una velocidad punta de 250 km/h autolimitada electrónicamente, cifras que producen un ¡subidón de adrenalina! Lo que se traduce en una entrega de potencia constante, progresiva y contundente, gracias a los 400 Nm de par disponibles desde 1.300 rpm, a la que se une el sonido que emite su doble salida de escape. En la parte baja del tacómetro la mecánica es ronca y a medida que vamos aprovechando su régimen, se torna metálica -sin perder la afonía-.


Un regalo para nuestros oídos que no se convierte en pesadilla cuando nos toca repostar, ya que los 13,5 litros a los 100 km en ciudad, 7 en carretera y 9,4 litros en ciclo combinado son comprensibles, si tenemos en cuenta las cifras que anuncia y las sensaciones que os explicamos a continuación.


La estabilidad está garantizada por los controles de ayuda a la conducción que colaboran con el conductor para dominar los momentos más críticos. Es fácil correr con este 135i, tanto, como mantener ritmos tranquilos. El motor es tan polivalente que se adapta a cualquier tipo de conducción -tranquila, en la que prima la suavidad, o deportiva, capaz de estirar hasta casi las 7.000 rpm, sin llegar a ser incómoda-.


Es decir, los recorridos preferidos de este Serie 1 súper vitaminado son todos. En carretera abierta devora los kilómetros y siempre está dispuesto para un adelantamiento o recuperación fulgurante. En los trazados más revirados pasa del sobreviraje en curvas lentas al subviraje en las rápidas -algo parecido, salvando las distancias, a lo que podemos experimentar con un Porsche 911, y que puede desconcertar-.


Los 1.610 kg de peso del conjunto en ningún momento se aprecian, incluso al límite pueden resultarnos escasos por lo rápido que es este compacto. Sin embargo, los discos de 338 y 324 mm -delante y detrás respectivamente- le sirven a la perfección para cualquier tipo de frenada.


Mención especial merece la dirección dinámica que sólo necesita una vuelta completa de volante para girar totalmente las ruedas y que a buen ritmo ofrece una sensibilidad especial a la hora de “leer” la carretera, mucho más inmediata.


Un capricho para disfrutar de la conducción al descubierto, que exige manos y cabeza al límite, además de un bolsillo muy pudiente si nos gusta disfrutar de lo último en opciones de equipamiento.

Destacable

– Motor explosivo.
– Sonido inmejorable.
– Dirección dinámica.

Mejorable

– Precio excesivo.
– Plazas traseras justas.
– Visibilidad trasera reducida con capota puesta.

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