Audi TTS 2.0 TFSI S-Tronic

17 Junio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Acaba de cumplir diez años de vida y parece que Audi haya querido celebrarlo lanzando el que, a nuestro juicio, es el mejor TT. Porque el TTS, con su motor 2.0 TFSI de 272 CV, es un deportivo excepcional, sobre todo si equipa el cambio S-Tronic y tiene carrocería Roadster.

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Más información en Hoymotor16, número 1288


Con una sola década a sus espaldas, el TT ya se ha hecho un hueco en el selecto club de los deportivos de referencia. Cuando apareció la primera generación, muchos dijeron que su «alma mater», Ferdinand Piëch, trataba de reeditar el éxito logrado por el Porsche 911, en cuya génesis tuvo también Piëch un papel protagonista. Esa primera generación funcionó bien comercialmente, pues se vendieron más de 270.000 unidades entre Coupé y Roadster, pero la firma germana quiso subir el listón y puso en el mercado en 2006 la segunda generación, que se caracterizaba por su mayor tamaño y mejor aerodinámica, y por una tecnología evolucionada.

    Comportamiento

    Pero tanto como la potencia o la deportividad del cambio nos gusta el equilibrio conseguido entre prestaciones y eficacia dinámica. Porque la versión más potente del TT es tan rápida como segura, y eso se traduce en placer de conducción: el coche frena mucho, «se tiene» más y tracciona como un desesperado. En esa última virtud es determinante la generosa dotación de neumáticos –245/40 R18 de serie, aunque nuestra unidad montaba unos 255/35 R19 realmente convincentes–, pero sobre todo la tracción total Quattro, que en condiciones normales pasa el 85% del par al eje delantero y el 15 al trasero, pero que es capaz de enviar hasta el 100% a un solo eje. De ahí que hasta en el mes de mayo más lluvioso de la historia nos hayamos divertido mucho… y sin sustos.


    Las frenadas también son de órdago, pues hay mucha goma en contacto con el suelo y nos servimos de cuatro discos ventilados, idénticos a los del TT 3.2 V6. La dirección ayuda a redondear el panorama, por su precisión, tacto y rapidez; y no digamos la suspensión Audi Magnetic Ride, que minimiza el balanceo en curvas cerradas y los cabeceos al frenar o acelerar, pero sin castigar nuestros riñones. Porque el TTS se nota muy firme, pero no seco, salvo que circulemos por una carretera para cabras.

    prestaciones

    Puestos a hablar de «evolución », qué mejor que este TTS recién presentado, lo más de lo más en deportividad dentro de la saga. Para empezar, acoge bajo su capó delantero el motor más potente jamás equipado por un TT, pues el «techo» hasta ahora eran los 250 CV del V6 de 3,2 litros. Se trata del cuatro cilindros más enérgico usado nunca por Audi, pues es el 2.0 TFSI del S3, pero con 272 CV en vez de 265. El TT ya empleaba la mecánica TFSI de dos litros, pero en su versión de 200 CV, que también nos parece una opción realmente atrayente. Pero los 72 CV extra convierten lo bueno en espectacular, ya que el TTS entusiasma.


    La ganancia energética se logra con un turbo de mayor tamaño, una relación de compresión más baja, un intercooler de aluminio más eficiente y la admisión y el escape rediseñados. Además, se han reforzado bloque, pistones, asientos de válvula… El resultado es magnífico, porque el 2.0 TFSI de 272 CV empuja muchísimo y bien, estirándose sin problemas por encima del régimen de potencia máxima –6.000 rpm– y manifestando brío desde 1.500 vueltas. De hecho, el generoso par máximo es constante entre 2.500 y 5.000 vueltas, toda una garantía tanto por prestaciones puras como por agrado.


    Por ejemplo, le hemos medido una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y, mejor aún, un paso de 80 a 120 km/h en sólo 3,7 segundos, ¡¡casi un suspiro!! Para lograr semejantes registros contábamos con la inestimable ayuda del cambio S-Tronic de doble embrague –incrementa el precio 2.570 euros respecto a la versión de cambio manual, también de seis marchas–, todo un ejemplo de rapidez y suavidad en el salto de una marcha a la siguiente. De hecho, esa transición no se percibe por el típico «tirón», sino por la variación en el régimen del motor y por un sonido de escape que enamora.


    El TTS S-Tronic cuenta con levas en el volante para subir o bajar de marcha manualmente, aunque esa operación también se puede hacer con la palanca. Y si optamos por el modo automático, el coche alemán –fabricado en Hungría– también se manifiesta como un deportivo estupendo, sobre todo en el programa deportivo «S».

    Equipamiento

    Si combinamos todo lo dicho con una postura al volante estupenda, poco más puede pedirse. Si acaso, un depósito con más de 60 litros, porque el motor TFSI de 272 CV no gasta mucho en el uso cotidiano –entre 10 y 11 litros– pero sí a ritmos «vivos».


    En cuanto a carrocerías, hemos elegido para este primer test la descapotable, que sólo renuncia, frente al Coupé, a sus dos exiguas plazas traseras y a un poco de maletero. Pero el robusto Roadster presume de una rigidez extraordinaria, tiene una capota de lona que sella bien –se quita o se pone en sólo 12 segundos, incluso en marcha por debajo de 50 km/h–, cuenta con una práctica cortina paravientos eléctrica y nos deja percibir mejor, si conducimos a cielo abierto, toda la magia del mejor TT.

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