Audi TT RS Coupé

20 Noviembre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Probamos el tope de gama del deportivo más popular de la marca alemana, que vuelve a montar sus gloriosos motores de 5 cilindros puestos al día con la filosofía TFSI. 340 CV de potencia para 1.450 kg. ¡Radical y seguro!

44

La marca de los cuatro aros vuelve a mecánicas -de alto rendimiento- que le hicieron referente en competición durante los años 80. Nos referimos a los bloques de 5 cilindros, de larga tradición en los modelos de Ingolstadt, que movían al Audi quattro, coupé de culto para los audistas que llegó a rendir 306 CV con uno de estos motores.


Nuestro protagonista retoma dicho número de cilindros para competir con lo más selecto del segmento coupé -también lo hay Roadster-. Nos acordamos de los BMW Z4 -ahora coupé cabrio con una versión sDrive35i DKG de 306 CV que pasó por nuestras manos hace unos meses-, Infiniti G37 Coupé, Mercedes-Benz SLK 55 AMG, Nissan 370Z y Porsche Cayman S Sport.


Los mejores deportivos de cada casa encuentran en este TT extremo -hay un TTS menos radical con 272 CV que probamos en hoyMotor– un rival a batir.

Interior

El habitáculo es como el de cualquier TT4.198 mm de largo, 1.842 de ancho y sólo 1.350 de alto- con un acceso incómodo por sus plazas tan cercanas al suelo –10 mm más bajo-, y justas las traseras sólo con un conductor es de talla media. Los asientos delanteros de serie son tan cómodos como deportivos y se ajustan muy bien al cuerpo, aunque nos falta la posibilidad de abrir y cerrar los apoyos laterales.

La calidad de acabados y ajuste de los materiales, así como la ergonomía, son los esperados con guarnecidos de cuero en el cuadro de mandos y el túnel de la transmisión, por ejemplo. En estos apartados Audi siempre mantiene el listón muy alto.


Sólo detalles como la inscripción de su denominación en los umbrales de las puertas, los respaldos de los asientos delanteros, la parte achatada del volante multifunción de cuero perforado -más grueso que en otros TT– y el fondo del cuentarrevoluciones -en el cuadro de mandos- lo distinguen de sus hermanos de gama más modestos. Además, añade información extra para el conductor con indicadores digitales sobre la presión de carga y la temperatura del aceite, sin olvidar un cronometro para ver los tiempos por vuelta en un circuito.


El maletero de 290 litros de capacidad -sin apertura exterior, sólo desde la llave o el interior del coche- puede llegar a los 700 litros, si abatimos los respaldos de la banqueta trasera. Su acceso es bueno por la gran apertura del portón, a pesar de que la boca de carga es alta. Nos llamó la atención la pegatina que avisa del peligro de choque con las cabezas de los ocupantes posteriores.


Por los 62.900 euros que cuesta el TT RS de serie tenemos los faros bixenón con luz diurna mediante leds, el paquete de iluminación interior -también de leds- y los asientos deportivos en cuero y alcántara, además de los sensores de luces y lluvia, el retrovisor interior fotosensible y el climatizador -sencillo-, entre otros. Nuestra unidad -que superaba los 73.000 euros– añadía opciones como el tapizado en napa fina con costuras en color plata, bluetooth, navegador, llantas de 19 pulgadas -con neumáticos de 255/35-, retrovisores exteriores calefactables y fotosensibles, cargador de CD’s, altavoces Bose, regulación eléctrica de los asientos -también lumbar-…

Comportamiento y Prestaciones

El TT más potente esconde bajo el capó un compacto motor transversal de 5 cilindros en línea y 2.5 litros de cubicaje de la ilustre familia TFSI – turboalimentado- que rinde 340 CV de potencia entre las 5.400 y las 6.500 rpm. Pero por debajo de este margen de revoluciones los 450 Nm de par -entre 1.600 y 5.300 rpm– catapultan al TT RS -en parte, gracias al turbo que sopla a 1,2 bares– hasta los 100 km/h en 4,6 segundos. La velocidad máxima del bólido alemán se sitúa en los 250 km/h, aunque opcionalmente se puede ampliar hasta los 280 km/h.


Este 5 cilindros, elástico y siempre lleno, no se parece a otros probados –Ford Focus RS-. Ofrece empuje lineal, constante y contundente en todo su régimen utilizable y, además, no se nota su peso. Está claro que con semejantes virtudes el consumo no puede ser contenido, a pesar de los 13,1 litros en ciudad, 6,9 en carretera y 9,2 litros en recorrido mixto -todos ellos a los 100 km– que anuncia la casa alemana. Nosotros no lo hemos visto bajar de 11 a ritmos legales en ciclo combinado.


Aunque es cierto que resulta difícil contenerse en aceleraciones y adelantamientos por el sonido del bloque, parecido al 4 cilindros del Golf GTI, pero más ronco cuando gira bajo de vueltas -casi como el de un 6 cilindros, pero más vibrante-. En sexta a 100 km/h se hace incómodo en trayectos de circunvalación, sin embargo, al estirar las marchas -cortas y de recorridos ajustados, más largos de lo que nos gustaría- el sonido con el típico silbido turbo se torna agudo sin exagerar, y más soportable. En opción se puede montar un escape con mayor resonancia, pero la verdad es que no creemos que sea una buena elección.


El Audi TT RS tiene un tacto de conducción que nos recuerda al del Porsche 911 Carrera Coupé, pero de reacciones más asequibles. Supone un salto cualitativo en disfrute respecto a su hermano menor de 272 CV.

La combinación de la tracción quattro, una dirección exacta y una suspensión firme, que ofrece control -incluso abriendo gas en mitad de cada viraje-, garantizan deportividad y diversión al volante. Su elevado paso por curva impresiona por la estabilidad que notamos entre manos. ¡Sobre raíles! 

Y si pulsamos el botón S del túnel de transmisión, la resistencia de la dirección crece proporcionalmente a la respuesta del acelerador. Las 6 velocidades del cambio manual -transmisión única disponible, no tan suave como en otros Audi– se suceden con más brío y sale a relucir el carácter RS que invita a una conducción extrema. Aunque a la hora de la verdad el selector no es del todo preciso.


Al límite abre la trayectoria para acabar con intenciones sobreviradoras -el reparto de la tracción, mayor en el eje trasero le da un punto picante-, pero hay que pisar de más el acelerador y meter bastante volante para conseguir un poco de diversión. Los controles de estabilidad -permisivos- contienen las salidas de tono de sus ligeros 1.450 kg, pero si buscamos resolverlas con nuestras manos tenemos la opción sport -que deja latentes los sistemas de ayuda-. Los más atrevidos podrán desconectarlos por completo.
 
¿Y cómo frena? Pues como se espera de un coche de su potencia, perfectamente, con mordiente y un tacto de pedal suave y progresivo.


Este RS es un deportivo con todas las letras: rápido, estable y picante cuando queremos que lo sea, pero más fácil de llevar a ritmos elevados que otros con más fama. La tracción quattro decide su comportamiento radical y seguro que le hace utilizable a diario.

Destacable

– Motor elástico, potente y progresivo.
– Fácil de exprimir.
– Tracción quattro.

Mejorable

– Plazas traseras inútiles.
– Consumo elevado.
– Cambio no tan deportivo.

1 Comentario

Audi TT RS: de competición | Autocasion 19 Septiembre, 2011

[…] Audi Sport ya ofrece otro atractivo coche de carreras. Se trata de la versión de competición del Audi TT RS, que ya está disponible bajo […]

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba