Audi S8 5.2 FSI Quattro

28 Diciembre, 2006, modificada el 11 Enero, 2011 por

La broma cuesta más de 100.000 euros, pero es como si compráramos dos coches: un deportivo y una limusina

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Especializado en combinar sensaciones fuertes con lujo a raudales, el S8 intenta –y consigue con creces– transportar a su propietario y a sus invitados haciéndoles disfrutar de lo mejor de dos mundos. La broma cuesta más de 100.000 euros, pero es como si compráramos dos coches: un deportivo y una limusina. El despliegue tecnológico es abrumador.


Se nos pone la piel de gallina porque el frío u otro estímulo provocan la contracción de un pequeño músculo situado en la base de cada pelo. Es entonces cuando todos los pelos se erizan. El estímulo en este caso es la sola contemplación del S8, pero realmente cuando todos los pelos se ponen de punta es cuando apretamos el botón de arranque y escuchamos el rugir de su V10, montado antes en el Lamborghini Gallardo. Como en el S6, cuenta con inyección directa de gasolina FSI, 40 válvulas y, en este caso, 450 CV (15 más que su hermano pequeño). Imaginen lo que sucede cuando insertamos la «D» en el cambio Tiptronic y aceleramos: de la carne de gallina pasamos a un escalofrío que recorre todo el cuerpo, y del escalofrío a una situación en la que durante los primeros compases se ponen en alerta los cinco sentidos.


Porque el buque insignia de Audi en su versión deportiva combina emoción y lujo a partes iguales. Aceleración contundente, agarre espectacular dadas sus características, frenada de coche de carreras, sonido cautivador… y todo ello rodeado de lujos propios de una limusina. El despliegue de medios es espectacular, comenzando por la carrocería de aluminio gracias a la cual el S8 pesa sólo 30 kilos más que un S6 berlina, 14 centímetros más corto. Este detalle también permite rebajar el centro de gravedad y, con ello, mejorar el comportamiento en la medida de lo posible en un mastodonte de más de cinco metros y dos toneladas de peso.


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Otro elemento diferenciador respecto a sus hermanos S es la suspensión, que es neumática y regulable y que se adapta como un guante al estilo de conducción y al tipo de carretera. Así, y a diferencia de por ejemplo el S6, los pasajeros no tienen por qué sufrir una suspensión firme porque en la posición Comfort prima la comodidad. Si no hay pasajeros y el conductor quiere disfrutar como un niño, la posición Dynamic prepara la amortiguación para que conducir el S8 sea lo más parecido a pilotar un GTi de altas prestaciones. No cabe duda, el S8 tiene una doble personalidad que le permite hoy servir como limusina de representación rodeado de silencio, comodidades y lujos, y mañana superar un puerto de montaña a un ritmo endiablado con la agilidad de un compacto.


 El equipamiento de serie de esta joya de alta tecnología incluye asientos deportivos con calefacción, luces adaptativas, Multi Media Interface con pantalla en color, cuero de napa fina, frenos de alto rendimiento, sistema de navegación con DVD, sistema de sonido Bose con 370 vatios y faros de xenón. Sin embargo, el comprador se puede gastar otros 100.000 euros en opciones… Y muchos pensando si le ponen aire acondicionado a su utilitario.

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