Audi S3/BMW 130i/Golf R32

29 Mayo, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Acaba de aparecer la variante de tres puertas del BMW 130i, el compacto más deportivo de BMW. El Audi S3 y el VW Golf R32, sus rivales alemanes de potencia similar, ya están asentados en el mercado

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Acaba de aparecer la variante de tres puertas del BMW 130i, el compacto más deportivo de BMW, pensado para una clientela juvenil que prefiere las líneas afiladas de un tres puertas, la potencia de un motor con seis cilindros y la agilidad que proporciona la propulsión trasera. Sus rivales alemanes de potencia similar –el Audi S3 y el VW Golf R32– ya están asentados en el mercado. Ellos juegan la baza de la razón, por la eficacia, facilidad de conducción y seguridad de su tracción integral, frente a la pasión de la más exigente propulsión trasera de BMW. El duelo promete.


La versión de cinco puertas de la Serie 1 ha sido un éxito para BMW, con más de 200.000 unidades vendidas hasta hoy. La remodelación actual, con la variante de tres puertas, acentúa su carácter deportivo, alcanzando el punto culminante con el 130i, cuyo motor atmosférico de seis cilindros en línea ofrece nada menos que 265 CV, buscando una clientela juvenil ávida de las sensaciones que proporciona el único compacto de propulsión trasera del mercado. No queremos entrar en el apartado de los gustos, pero sí es cierto que la versión de tres puertas del renovado Serie 1 parece más atractiva. La longitud de la parte delantera y el aspecto ancho y potente le hacen muy diferente a los compactos que vemos «a miles » por nuestras calles. Perfectamente discreto, quizá demasiado, sólo el bonito sonido que emana de su doble escape delata que se trata de un verdadero pura sangre.

Para analizarlo a fondo, hemos decidido compararle con coches de la competencia de altas prestaciones, dos alemanes que representan el máximo exponente de los compactos de Audi y Volkswagen. Se trata del Audi S3 2.0 TFSI Quattro, con motor turbo de cuatro cilindros y 265 CV de potencia –los mismos que el BMW 130i, pero con otra filosofía muy diferente–, y del VW Golf R32, con motor atmosférico de seis cilindros en V y 250 CV, que comparte con el Audi la tracción 4×4. Analicemos punto por punto.

¡QUÉ MOTORES!
Empezaremos repasando las diferentes motorizaciones pues, aunque ofrecen potencias similares, lo hacen siguiendo métodos diferentes. Comenzando por el menos potente, el motor del Golf R32 es un atmosférico de seis cilindros en V estrecha y 3,2 litros, que ofrece 250 CV a 6.300 rpm y un excelente par de 32,6 mkg a 2.500 revoluciones. Sube de vueltas muy progresivamente hasta las 7.000 rpm, sin saltos de potencia y con un sonido grave que se convierte en bramido con tonos metálicos al acercarnos al corte de inyección. Aunque tiene que cargar con un notable peso de 1.510 kilos y la tracción 4Motion, no es excesivamente glotón, pues hemos medido un consumo medio de 10,8 l/100 km a lo largo de nuestra prueba.

El motor del 130i, también atmosférico, es un seis cilindros en línea de tres litros, con sistema de apertura variable de válvulas doble Vanos, 265 CV de potencia a 6.650 rpm y 32,1 mkg de par máximo a 2.750 vueltas. Como el R32, es capaz de subir de vueltas con un empuje sorprendente, sin un sólo tirón, permitiendo hacerlo incluso en marchas largas, pues es capaz de proporcionar un empuje uniforme desde menos de 2.000 rpm, llegando hasta las 6.800. Aunque tiene que mover el menor peso del conjunto, –el 130i pesa 1.400 kilos– y sólo envía la fuerza a dos ruedas, el consumo ha sido algo superior al resto, alcanzando los 11,6 l/100 km de media. Hay que tener en cuenta que estos coches no buscan el ahorro y los consumos pueden ser muy dispares en función de lo pesado que resulte nuestro pie derecho. Por poner un ejemplo, en conducción realmente rápida nuestros tres protagonistas nos han impactado con promedios cercanos a los 18 litros.

El motor del Audi S3 recurre a la nueva tecnología TFSI, es decir, turbo e inyección directa. Es un dos litros, tiene cuatro cilindros en línea, alcanza los 265 CV a 6.000 rpm y ofrece el mayor par de los tres: 35,7 mkg a 2.500 vueltas. Al pisar a fondo el pedal de su acelerador, el S3 sale catapultado; bastante más que sus rivales atmosféricos y eso que los TFSI han reducido en gran medida el «efecto turbo », consiguiendo una buena progresividad en las aceleraciones, en lo que tiene mucho que ver la tracción Quattro. Tiene un peso intermedio entre el BMW y el Golf y le hemos medido un consumo medio de 11,1 litros, con la ventaja de que, si nos limitamos a acariciar el pedal del acelerador, podemos bajar de los 9 l/100 km.

El veredicto es difícil. Ya hemos dicho que los tres modelos, con diferentes filosofías, emplean la última tecnología en motores, pero nos decantamos por el seis cilindros de BMW, con regulación de válvulas Valvetronic y árboles de levas doble Vanos, sistema de recuperación de energía gracias al cual el alternador sólo funciona en las fases de deceleración, ahorrando potencia a la hora de acelerar, y la función Auto Start Stop, por la que el motor se detiene en los semáforos y arranca automáticamente al pisar el embrague.

COMPORTAMIENTO
Para analizar el comportamiento dinámico de estos tres atletas nos hemos dirigido a las pistas de pruebas del INTA (Instituto de Técnica Aeroespacial) en Madrid, donde pudimos exprimirlos al máximo sin peligro y sin temor a las «pérdidas de puntos». Aquí se pusieron de manifiesto sus diferentes características dinámicas. El BMW, como coche de propulsión trasera que es, traza las curvas como con un compás: la zaga va deslizándose por el exterior y el control de estabilidad y tracción DSC trabaja a destajo para mantener el coche en la trayectoria deseada. El placer de conducción es muy grande, pues la mayor distancia entre ejes y la deliciosa –y ultrarrápida– dirección activa –opcional por 1.610 euros y con sólo 1,9 vueltas de volante entre topes– permiten corregir con gran rapidez las insinuaciones del eje trasero con un solo gesto del volante; pero si desconectamos los controles, la cosa se complica y sólo un conductor experto, ayudado por el eficaz autoblocante electrónico que equipa, podrá sacarle todo el partido.

Por su parte, la tracción 4Motion del Golf evita por sí misma la tendencia del coche a subvirar, sintiendo como las cuatro ruedas «escarban» en el asfalto con tan gran eficacia que sólo en una conducción muy al límite y cuando ya el coche empieza a deslizar de las cuatro ruedas, notaremos el trabajo del control de estabilidad ESP. Pero la suspensión del Audi, aliada con su tracción Quattro, nos ofreció un punto más allá que en el Volkswagen, con la misma seguridad y efectividad en el paso por curva, pero permitiéndonos una mayor velocidad antes de llegar a la intrusiva labor del control de estabilidad. El S3 vira más plano que el R32 y con menos inercias en los «raquetazos » de la prueba de eslalon entre conos. Aquí se nota la menor altura del Audi y su centro de gravedad más bajo. Ventaja para la eficacia de los 4×4, que distancian claramente a la deportiva tracción trasera del BMW.

PRESTACIONES
Según los datos que hemos registrado en nuestras pruebas, las diferencias de aceleración pura –con salida desde parado– entre los tres son anecdóticas, con distancias de una décima entre cada uno –se pueden comprobar en la página 40–. Sólo las cifras en recuperación desde cuarta, quinta o sexta dan una ventaja al motor turbo del S3 frente a los atmosféricos de sus rivales. O sea, prestaciones muy buenas en los tres, ventaja para el Audi.

COMODIDAD
La suspensión del BMW es la más seca de los tres coches y se hace incómoda en carreteras bacheadas. No es una crítica, ya que es una consecuencia de la filosofía del coche, pensado para un público amante de la conducción pura. La suspensión deportiva «M» es opcional. La del Golf, más cómoda, es firme pero capaz de asimilar mejor las imperfecciones del asfalto; quizá sea el modelo en el que los ocupantes se encuentren más cómodos. Por su parte, la del Audi S3 es más firme en los apoyos, transmite a los ocupantes las imperfecciones de la carretera con más fidelidad que su «primo» el VW Golf, pero resulta más efectiva en los cambios de apoyo, lo que le da un poco más de efectividad en la lucha contra el cronómetro.

AMPLITUD Y SEGURIDAD
Al tratarse de tres modelos compactos de tres puertas no podemos esperar de ellos una gran comodidad para los ocupantes de las plazas traseras, que tendrán que «pelearse» con los respaldos de los asientos delanteros y agacharse para acceder a ellas. La plaza central trasera es testimonial en los tres, pero el BMW ofrece la posibilidad de suprimirla de origen y dejar sólo dos asientos traseros –pero más envolventes– sin cargo. En todos, la calidad de materiales del salpicadero y la terminación interior son muy buenas, y el aspecto convence plenamente. La seguridad pasiva está muy cuidada. Los tres ofrecen de serie los controles de estabilidad y tracción y toda una batería de airbag: ocho en total.

Audi y VW vienen equipados con una rueda de repuesto de tamaño reducido, mientras que el BMW carece de ella, al disponer de neumáticos tipo «Runflat», que permiten circular unas decenas de kilómetros incluso después de haber perdido el aire. Ya sabemos que la decisión de compra de cualquiera de estos coches puede obedecer más a cuestiones de corazón, de afinidad a una marca o de gusto personal que a la mera enumeración de puntos de ventaja de unos sobre otros, pero en todo caso no vamos a dejar de hacerlo. Y en la conclusión hay dos factores determinantes que nos llevan a decantarnos –aunque con escasa diferencia sobre los otros dos– por el Volkswagen Golf R32 como la opción más sensata: la eficacia de su tracción 4Motion y el precio, algo más ajustado.

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