Audi RS 6 Avant 580 cv

5 Septiembre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Ya está aquí la versión más radical de la gama Audi, que para poner más difícil las cosas a los aficionados a simplificar en fáciles categorías ofrece el motor matriculable más potente de la marca exclusivamente en carrocería familiar.

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Ya está aquí la versión más radical de la gama Audi, que para poner más difícil las cosas a los aficionados a simplificar en fáciles categorías ofrece el motor matriculable más potente de la marca exclusivamente en carrocería familiar.

Y es que a estas alturas ya no resulta extraño que Audi presente la versión más deportiva y poderosa de su gama en carrocería familiar. Ya lo hizo con el modelo que inauguró la saga RS, el RS2, cuyo montaje final era llevado a cabo por Porsche y compartía multitud de piezas con los deportivos de Stuttgart. Pero el RS6 tiene además algunas otras referencias históricas en cuanto a su abolengo que abordaremos más adelante.


Centrándonos en el producto que hoy hace público la marca de Ingolstadt, simplificando se trata de la versión más radical del A6 Avant, equipada con un impresionante motor que contiene lo más refinado en cuestión de mecánica que saben hacer en Audi. El punto de partida es el motor V10 FSI con inyección directa a 120 bares de presión y dos turbos que trabajan en paralelo (Audi no ha optado por la configuración secuencial que sí emplea BMW) para entregar esos impresionantes 580 caballos y una cifra máxima de par de 650 Nm. A pesar de estar sobrealimentado, las cámaras de combustión alcanzan una compresión muy elevada de 10,5:1. La lubricación se confía a un sistema de cárter seco. Hay que destacar que tanto en el caso de la potencia como en el del par, el rendimiento máximo se consigue en un rango de revoluciones muy amplio. El par máximo entre 1.500 y 6.250 rpm y la potencia entre 6.250 y 6.700 rpm.


En definitiva las prestaciones están al nivel de los súper coches más rápidos del mundo: 4,6 segundos de 0 a 100 km/h y menos de 15 segundos de 0 a 200 km/h. La velocidad máxima se encuentra limitada de serie a unos “ridículos” 250 km/h que si se liberara de la traba electrónica superaría con cierta holgura los 300 km/h. No obstante la masa total del coche es significativa y considerable: 2.025 kilos en vacío, una tara que lastra y al mismo tiempo mitiga las reacciones que proceden del poderoso propulsor, con una relación peso-potencia de 3,5 kilos por caballo; y para trasmitirla al suelo se cuenta por supuesto con la tracción total quattro, cuyo diferencial central ofrece un reparto básico del 40% del par a las ruedas delanteras y el 60% a las traseras. El cambio de marchas es automático Tiptronic de seis velocidades, y se ha trabajado en él para reducir los lapsos en las transiciones entre marchas. El consumo se corresponde con las posibilidades tanto del coche como del posible propietario: una media de 13,9 litros -en estos duros tiempos de reducción de emisiones contaminantes- que Audi califica como “una cifra muy buena”… yo no diría tanto.


Las suspensiones incorporan de serie el sistema Dynamic Ride Control (DRC) ya visto en el RS4. Los amortiguadores están conectados dos a dos en diagonal por un fluido hidráulico que genera una presión determinada por la fuerza de compresión de los amortiguadores. En consecuencia, cuando mayor es la velocidad   en las curvas mayor es también la presión generada y por tanto mayor es la trasmitida de una a otra rueda, lo que hace que aumente la presión del hidráulico en los amortiguadores y finalmente su dureza. Además opcionalmente podrá incorporarse un sistema de ajuste manual de la suspensión que permitirá tres modos: comfort, dynamic y sport. El equipo de frenos de serie está compuesto por discos flotantes de 482 milímetros con centros de aluminio y pistas de fricción fundición y las ruedas de serie se componen de llantas de 19 pulgadas con neumáticos 255/40. Opcionalmente se podrán montar de 20” con neumáticos 275/35 y en este caso tiene cabida los frenos cerámicos opcionales, con discos de material compuesto con un diámetro de 420 milímetros en el tren delantero y 356 en el trasero.


Detalles más o menos cosméticos del nuevo Audi RS6 serán los antiniebla integrados en los grupos ópticos delanteros compuestos por luces bi-xenón, dejando más espacio en el frontal para la toma de aire fresco; o las luces LED de posición. En la zaga destacan el difusor aerodinámico inferior y el spoiler del techo, mientras que en la vista lateral, los pasos de rueda ensanchados con un corte recto horizontal remiten visualmente al primer modelo de la marca que alcanzó la consideración de súper coche: el Audi Quattro de 1980.

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