Audi RS 6 Avant

9 Agosto, 2010, modificada el 12 Mayo, 2011 por

Animado con el propulsor del mismísimo Lamborghini Gallardo y con nada menos que 580 CV, el RS 6 es el Audi de calle más potente de la historia y un familiar de auténtico lujo a precio de superdeportivo.

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Los casi cerca de 130.000 euros que cuesta este Audi de postín se justifican por su  excelente planta, prestaciones, deportividad y despliegue tecnológico. Todo ello sin olvidar su faceta familiar, algo importante para viajar en plan misil tierra-tierra con los nuestros y el equipaje. Un ejemplar único ya que no existe en el mercado un familiar con semejantes características. Sólo si seleccionamos la carrocería berlina del RS 6 -por 124.630 euros– surge algún competidor más aparte del Clase E 63 AMG Estate de Mercedes-Benz con 525 CV, por 121.500 euros. El M5 de BMW con 507 CV, por unos 105.000 euros; el Jaguar XFR de 510 CV y 99.000 euros; o el Panamera Turbo de Porsche con 500 CV. Un segmento exclusivo y elitista en el que el Audi es el más caro de todos, capricho que puestos a economizar puede satisfacerse con un S6 de 435 CV; menos exclusivo, pero igualmente alucinante.

En la estética se ha buscado una clara elegancia dinámica sobre una carrocería sobria a la que se le han añadido una serie de detalles deportivos. Matices de diseño que provienen, la mayoría, del poderío mecánico y prestacional de un bloque musculoso y un bastidor extremadamente ágil. El frontal impresiona por el tamaño de las entradas de aire, sobredimensionadas al máximo para mejorar la refrigeración del motor V10 y de sus dos turbocompresores. Los faros aportan una imagen de tecnología y funcionalidad ya que disponen de xenón plus -bixenón-, iluminación adaptativa en curva y halógenos antiniebla, todo ello en una misma carcasa para no restar espacio a los caudales de aire del faldón delantero. La guinda la ponen la luz de marcha diurna, gracias a los 10 espectaculares leds integrados en la zona baja del faro, y una cubierta ubicada en la parte superior del mismo para agudizar su mirada.

Imagen que tiene su continuidad en los laterales, donde los principales protagonistas son las robustas taloneras y los pasos de rueda ensanchados. La parte trasera, menos agresiva por la presencia del portón, ofrece guiños racing, como el faldón decorado con un difusor de aire donde se integran, a los lados, dos tubos de escape ovalados. También hay un discreto, pero eficiente, alerón en el techo.

Interior

Dentro hay un amplio espacio cuidado con esmero por medio de materiales de gran calidad y ajustes perfectos. El volante de serie va revestido en un magnífico cuero y cuenta con teclas multifunción para el manejo del teléfono, el audio y la navegación. La instrumentación es completa y de fácil lectura. Además de todo lo necesario, es posible visualizar datos importantes como el de la presión de los turbos, la temperatura del aceite o un cronómetro para medir los tiempos por vuelta realizados en circuito. Como complemento a un cuadro de instrumentos compuesto por cuatro esferas y dos pantallas, la consola central dispone de la pantalla del MMI -multimedia interfaz-, que se maneja con cierta intuición y facilidad desde unas teclas grandes agrupadas entorno a un regulador redondo, situadas en el túnel central.

También cómodos y amplios son los asientos deportivos, ergonómicos y de excelente ajuste lateral, con algunas posibilidades eléctricas de reglaje, apoyacabezas integrado y un cojín reposapiernas de accionamiento manual. Los de serie van revestidos en una combinación de cuero y alcántara sobre los que se han grabado las siglas RS 6.

Comportamiento y Prestaciones

En lo dinámico y prestacional, este familiar es una auténtica bomba, principalmente por el impresionante motor que monta, derivado del que propulsa al Lamborghini Gallardo -y el mismo que el del Audi R8 5.2 FSI quattro, probado hace poco en hoyMotor-, que acongoja también por los 650 Nm de par que ofrece durante prácticamente todo el régimen útil del motor, desde 1.500 hasta 6.250 rpm. Semejante fuerza se transmite al suelo por medio de la tracción quattro a todas las ruedas, con la ayuda de la caja de cambios con convertidor de par de 6 velocidades Tiptronic. Todo ello hace posible unas prestaciones brillantes en un coche que supera las 2 toneladas de peso. La velocidad máxima está limitada a 250 km/h280 km/h como opción aparte por 2.030 euros– y la aceleración de 0 a 100 km/h es de sólo 4,5 segundos 14,9 segundos de 0 a 200 km/h-. Obviamente el consumo no puede ser reducido, aunque es posible circular en autovía a 140 km/h con sólo 14 litros cada 100 km, cifra que se dispara a los 25 si decidimos exprimir la mecánica.

La conducción de este maquinón me ha encantado por la rapidez y comodidad que ofrece. La suspensión no castiga, excepto si se selecciona la posición más dura de los amortiguadores, y el ruido está bastante amortiguado hasta que se torna algo grave a poco que apretemos el acelerador. Una delicia. En ciudad se maneja como cualquier berlina. Ya en marcha, al acelerar con firmeza, el empuje es formidable. Los cambios se realizan de manera rápida y muy suave, sin tirones, tanto en modo automático como por medio de las levas del volante. Los frenos son muy potentes y efectivos, aunque de tacto algo esponjoso. La situación se complica algo al comprobar que el cambio Tiptronic es lento en reducciones ya que no permite engranar una marcha idónea, lo que se traduce en un excesivo abuso de los frenos. La entrada en curva es algo delicada, por lo dicho anteriormente, por el peso del vehículo -y las inercias que conlleva- y la tendencia al deslizamiento de las ruedas delanteras si entras un poco pasado.

Las curvas se toman a la perfección gracias al sistema DRC -Dynamic Ride Control- que endurece mecánicamente el amortiguador del exterior de la curva para minimizar el balanceo de la carrocería y así girar lo más plano y rápido posible. Al acelerar a la salida del ángulo, el sistema de tracción a las cuatro ruedas envía, por medio de un diferencial mecánico Torsen, más fuerza a las ruedas traseras para limitar el subviraje. Los más valientes pueden intentar que la zaga deslice a la salida de una curva desactivando el control de estabilidad -bastante sensible- o seleccionando el modo sport. Este último forma parte de las tres maneras de funcionamiento de la suspensión de ajuste variable –comfort, dynamic y sport-, que endurece los amortiguadores de manera escalonada según el modo seleccionado. Dicha suspensión incluye la función DRC y se paga como una opción por 1.200 euros.

Como ves, muchos e interesantes extras para mejorar una dinámica de ensueño en un coche con el que podrás rivalizar con el mismísimo Cristiano Ronaldo.

Destacable

– Cifras de potencia y par.
– Interior amplio y muy cuidado.
– Prestaciones y tecnología.

Mejorable

– Frenos de tacto esponjoso.
– Precio disparado.
– Peso y agilidad en curva.

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