Audi Q7 3.0TDI

11 Octubre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

El Audi Q7 ofrece un interior lujoso y espacioso. La versión diésel de seis cilindros es apropiada por razonables prestaciones, buen comportamiento y moderados consumos.

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La apuesta de Audi con el Q7 está clara: el más grande. Y ser el más grande en la categoría europea de los grandes SUV significa ofrecer un tamaño considerable que permite una cómoda tercera fila de asientos opcional y un nivel de calidad y equipamiento superior. La versión 3.0 TDI añade un punto de economía, dando como resultado un conjunto racional.

  • Comportamiento



  • Interior y maletero



Comportamiento

Si comparamos el Audi Q7 con sus mejores rivales en cuanto a comportamiento dinámico -tengo en mente un SUV tan excelente en este aspecto como el Porsche Cayenne, todo hay que decirlo- cede algo de terreno, el correspondiente a su tamaño y superior peso. No obstante se mueve sorprendentemente bien para sus magnitudes. La suspensión convencional -la hidráulica opcional (3.120 €) no la hemos probado- tiene un comportamiento seco en baches a baja velocidad y sin embargo nos gustaría que fuera algo más firme en carretera. Esto sí que es un problema derivado del notable peso del Q7, porque si se endurecen las suspensiones mejoraría la sensación de control en carretera pero sería todavía más seco a baja velocidad, mientras que de hacer lo contrario los efectos sería inversos, e igualmente inapropiados. Por eso y sin haberla probado, la experiencia de otros modelos me indica que la cara pero eficaz suspensión hidráulica autoajustable debe ser la solución más recomendable.


Se maneja muy bien para el tamaño que tiene y, dejando de lado las críticas a la amortiguación convencional, por lo que respecta al guiado de sus suspensiones por doble brazo transversal y estabilizadoras en ambos ejes no hay nada que objetar. La tracción total permanente quattro con reparto de par constante por diferencial Torsen ofrece una alta motricidad, como en todos los modelos de la marca en los que se instala. Los frenos son sencillamente impresionantes. Enorme capacidad de deceleración, muy resistentes al calentamiento y con un tacto firme y modulable en el pedal. Los discos de 18 pulgadas en el eje delantero (curiosamente la misma medida que las llantas) y 17 en el trasero con pinzas de generoso tamaño resultan irreprochables, a pesar de que los motores de gasolina equipan frenos de 18 pulgadas en ambos, que supongo ofrecerán un poco más de mordiente.


Como la mayor parte de sus competidores no se trata de un todo terreno en absoluto, pero tiene unas excelentes aptitudes para recorrer caminos de tierra. El límite lo marcan los neumáticos asfálticos, ligeramente reforzados para evitar pinchazos campo a través pero inadecuados para terrenos blandos. Para eso se pueden calzar neumáticos de todo terreno (incluso existe la opción de montarlos de fábrica) y en este caso su comportamiento en tierra y barro será mejor, aunque en cualquier caso seguiría sin tratarse de un vehículo adecuado para salirse del camino por la ausencia de caja reductora y por los escasos ángulos derivados de su carrocería dotada de grandes voladizos y envolventes parachoques. La suspensión neumática opcional mejorará este aspecto, pudiendo elevar las suspensiones 25 (hasta 100 km/h) e incluso 35 mm. (a baja velocidad) sobre el nivel normal; pero de todas formas es una pena salirse de la senda con un coche tan lujoso…

Interior y maletero

Es difícil encuadrar el Q7 en tablas de competidores por razón de tamaño. Es el más grande entre los suyos y esa es su seña de identidad en un mercado en el que no hay rival pequeño ni mediocre. Este aumento de tamaño sirve para que el Audi Q7 ofrezca una tercera fila de asientos como opción (capacidad total de siete ocupantes) mas un maletero extraordinario, algo que le garantiza diferenciarse del resto.


Sobre las otras dos filas de asientos sobran las dudas. Las plazas delanteras disponen de un excelente espacio a su alrededor, y además una buena disposición de mandos en el caso del puesto de conducción. El freno de estacionamiento con accionamiento mediante el pie izquierdo y desbloqueo mediante palanca a la altura de la mano del mismo lado es práctico porque libera espacio, pero en un coche de este nivel y precio sería de esperar algo más sofisticado, como un sistema electrohidrálico mediante botón, como por ejemplo equipan los Audi A6 y A8, e incluso el Volkswagen Passat.


Dispone de numerosos huecos de buen tamaño para objetos diversos, y entre ellos una guantera frente al pasajero que parece tragárselo todo. La insonorización es muy buena y prácticamente no se oye el motor más que en fases de aceleración. La visibilidad es buena en todos los sentidos, pero por sus dimensiones se agradece mucho contar con la asistencia de los sensores de aparcamiento y la cámara de marcha atrás que opcionalmente se puede instalar en la pantalla central del mando MMI (de serie en blanco y negro, opcionalmente en color por 185 euros). En general, las posibilidades de equipamiento son amplísimas y la lista de opciones es enorme.


De serie ofrece lo imprescindible que cabe esperar de un coche de su precio, aunque podría ser mucho más generoso. De hecho la versión diésel es la menos equipada de la gama, que acaba de incorporar un nuevo modelo de gasolina con un precio similar (2.000 euros más) y que incorpora asientos de cuero, regulación lumbar eléctrica, llantas más anchas, faros de xenón para cortas y largas (nuestro protagonista de serie sólo equipa xenón para cortas), y un largo etcétera de detalles que cargan notablemente la lista de opciones del Audi Q7 3.0TDI.

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