Audi Q5 2.0 TDI 170

16 Julio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

En su afán de llegar al millón de unidades vendidas cuando acabe 2008, Audi no se da tregua y continúa con su avalancha de nuevos modelos. A los A5 o A3 Cabrio se suma ahora el Q5, uno de los vehículos más esperados y que más expectación había levantado allí por donde se ha expuesto.

1

Más información en hoyMotor16 número 1292


En su afán de llegar al millón de unidades vendidas cuando acabe 2008, Audi no se da tregua y continúa con su avalancha de nuevos modelos. A los A5 o A3 Cabrio se suma ahora el Q5, uno de los vehículos más esperados y que más expectación había levantado allí por donde se ha expuesto.


La espera ha merecido la pena. Audi se lo pensó a la hora de poner en la calle un SUV, pero lo hizo y a lo grande con el Q7. Quizás demasiado impactante para los gustos europeos, esta vez ha reaccionado con más premura para sacar un SUV de formato más lógico, lleno de estilo, fuerza y dinamismo con el que la marca alemana vuelve a estrenarse en un segmento, éste más animado que el de su hermano mayor.


De hecho, el BMW X3 ya no vivirá tan plácidamente desde ahora. Las similitudes estéticas del Q5 con el Q7 son evidentes, aunque a escala. Sin embargo, genéticamente el Q5 tiene más que ver con un A4, eso sí, supervitaminado y musculado, ya que surge desde la misma plataforma y comparten gran parte de las soluciones tecnológicas y dinámicas. El Q5 es un vehículo muy bien proporcionado. A pesar de ser más largo que sus rivales, también es más ‘bajito’ (1,65 metros) y eso le imprime una estampa muy compacta.

Además, presume de una aerodinámica notable (Cx de 0,33), un valor muy a tener en cuenta en un SUV de su tamaño, aunque para ello hayan tenido que carenar todos los bajos. La distancia entre ejes se estira hasta los 2,81 metros, lo que se traduce en un gran espacio interior. Por cierto, ninguna sorpresa en este aspecto, ya que casi todo recuerda al A4, es decir, una puesta en escena atractiva, una buena calidad percibida y alguna laguna en forma de algún plástico mejorable para un vehículo que cuesta 40.950 euros.


Al maletero se accede por medio de un generoso portón de aluminio y ofrece una capacidad de 540 litros. En opción existe la posibilidad de montar una práctica banqueta trasera con regulación longitudinal por secciones (60/40) de hasta 10 centímetros que permite jugar con el espacio disponible para las piernas o la capacidad de carga según las necesidades.


En nuestra prueba nos hemos decantado por la versión 2.0 TDI de 170 caballos, sin duda la que acaparará la mayor parte de las ventas del Q5. Dotado de inyección directa con rail común y turbo variable, este propulsor ha ganado mucho en refinamiento con respecto a la tecnología bomba-inyector ya marginada por el grupo, pero todavía no llega al nivel de suavidad de los HDI de PSA. Asociado a un cambio manual de seis relaciones, recupera bien desde abajo y saca a relucir todo su potencial apenas se superan las 1.600 rpm. Desde ahí y hasta las 4.400 vueltas trabaja a pleno pulmón, para caer luego en su rendimiento y morir a casi 5.000 revoluciones, una cifra muy elevada para un propulsor diésel.

A pesar de ser la mecánica más modesta de las cuatro que oferta el Q5, mueve con soltura un conjunto que arroja un peso de 1.730 kilos. No es, por tanto, un peso pluma, pero milagrosamente la dinámica resulta excelente. En este sentido este modelo sorprende por su eficacia y nobleza, aunque hay que señalar que nuestra unidad estaba avalada por toda la tecnología que puede llevar para dulcificar su comportamiento, y gran parte de ella hay que pagarla aparte.


Éste es el caso del Audi Drive Select, un sistema que ofrece tres posibilidades (comfort, auto y dynamic) y que actúa sobre la suspensión adaptativa, la dirección dinámica, la respuesta del motor y del acelerador y del cambio en caso de que monte una caja automática S-tronic. Con toda esta batería de apoyo, el Q5 es capaz de comportarse como un confortable medio de transporte o transformarse en un purasangre si se incrementa el ritmo.


La tracción total quattro también tiene mucho que decir en este sentido. Como es costumbre en Audi cuando monta motores longitudinales, apuesta por un diferencial Torsen que reparte un 40 por ciento del par al eje delantero y un 60 al trasero. En caso de necesidad el sistema puede enviar hasta un 65 por ciento delante y hasta un 85 detrás. Si sobrepasamos la física, el Q5 tiende a irse de morro, pero basta con levantar el pie del acelerador y la zaga redondea el giro. Si fuera necesario el ESP entrará en acción.

En este modelo se ha optimizado este sistema con varios modos de actuación. Así, existe una posición ‘ESP off – road’ que elimina la intervención del motor y debilita la actuación de los frenos permitiendo deslizar al vehículo para ganar agilidad en pistas de tierra. Además, al cargar equipaje en la baca (hasta 100 kilos) un sensor situado en las barras avisa y el ESP cambia su estrategia de actuación para adecuarla a un centro de gravedad más alto. 


El Q5 no renuncia a numerosos sistemas de asistencia al conductor, aunque para disfrutarlos habrá que pasar por caja. Así, cuenta con control de velocidad adaptativo ACC, el ‘Braking Guard’ o advertencia de colisión, el ‘Side Assist’ que avisa de los ángulos muertos provocados por los retrovisores, el ‘Lane Assist’, que advierte de un cambio de carril involuntario mediante una vibración en el volante, un sistema de navegación en tres dimensiones perfeccionado y más fácil de utilizar por medio del MMI o un equipo de sonido Bang&Olufsen de ensueño. Lo dicho, el X3 ya no dormirá tranquilo.

    Suscríbete a nuestro boletín

    Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

    Ir arriba