Audi A8 4.2 TDI quattro tiptronic

, modificada el 15 marzo, 2011 por

Me pongo al volante del nuevo buque insigina de los cuatro aros, un alarde de tecnología en movimiento. Inmenso.

No valorado

Destacable

  • Lujo y representación.
  • Motor.
  • Prestaciones deportivas.

Mejorable

  • Consumos muy sensibles.
  • Opciones caras.
  • Precio.

El Audi A8 siempre ha sido una de las berlinas de representación mejor consideradas de su segmento por su calidad y tecnología, que te hacen sentir en otro nivel. Rival de los BMW Serie 7, Jaguar XJ -lo he probado hace poco-, Lexus LS 460 y Mercedes-Benz Clase S, e incluso de su primo el Volkswagen Phaeton -algo por debajo en lo que a imagen se refiere-, vuelve con un diseño más moderno y rompedor.

Más largo, ancho y bajo que el anterior, me llama la atención la caída trasera del techo -casi de coupé-. Inmenso a primera vista -por dentro y por fuera-, como el motor que te propongo, ya conocido y mejorado para ganar 24 CV de potencia. ¿Cómo lo ves? Te digo lo que me parece a lo largo de la prueba.

Interior

Como en cualquier coche de su clase, el espacio y el lujo del que goza su habitáculo son superlativos -el maletero es descomunal-. La calidad de realización es detallista hasta el rincón más inaccesible y, como siempre en Audi, la ergonomía es una de sus virtudes más importantes -a pesar de la cantidad de mandos que puede llevar el A8 con la variedad de gadgets opcionales disponibles, y que la versión probada montaba-. Pero, sin duda, me quedo con los estupendos asientos de cuero que te dan un masaje -extra, también  incluido en un paquete con más equipo adicional que ronda los 20.000 euros– cuando te apetece, ideales para relajarse en un atasco. ¡Me da igual tardar tres hora en llegar a casa!

El diseño interior incorpora novedades en el salpicadero -partido en dos alturas- en el que destaca un nuevo volante y una consola central más inclinada y organizada. También cambia la palanca de la transmisión automática tiptronic de 8 velocidades, que me recuerda a la de un avión, ahora electrónica.

Ni que decir tiene que un coche de casi 100.000 euros -lo que cuesta esta versión “básica” de la mecánica que he probado- incluye de serie faros bixenón direccionales -el asistente de luces de carretera es opcional-, retrovisores eléctricos y fotosensibles, sensores de luces y lluvia… Aunque, es cierto que si te planteas este coche es porque quieres distinguirte y el precio de las opciones no es un problema. Para que te hagas una idea, la unidad que ves en las fotos está en los 140.000 euros con navegador, equipo de audio Bose y llantas, entre otros extras.

Comportamiento y prestaciones

Me subo a este A8 con la falsa creencia de que será mejor que el anterior -digo esto porque su antecesor era una delicia difícil de mejorar-. Arranco y con las primeras curvas me doy cuenta de que ahora es todavía más agil. No quepo en mi asombro, sobre todo, porque el modelo probado es más grande que el que sustituye. Parece mentira que semejante mole se mueva de una vez cuando tiras de ella en un viraje cerrado.

Lo sé, una carretera de curvas no es el “habitat natural” de un coche de su categoría, pero así pruebo de lo que es capaz y, además, Audi vende placer de conducción -junto con la comodidad que se le presupone-. La dirección, como en cualquier coche de la marca, ofrece el compromiso perfecto entre suavidad y precisión. La tracción quattro lo pega al asfalto y sólo con excesos de gas notarás que la trasera pretende un ligero avance cuando no corresponde -evidentemente los controles contienen toda clase de tendencias inesperadas-.

Su paso por curva es demencial, aderezado con un sonido de enorme motor turbodiésel de inyección directa common rail -me recordó al de un camión– que responde en todo momento con sus 800 Nm de par entre 1.750 y 2.750 rpm y garantiza unas prestaciones deportivas. Tampoco puedo olvidar el cambio tiptronic de 8 velocidades, suave en las inserciones y con poco desfase en modo secuencial -sólo con levas y sin modo sport– para tratarse de un convertidor de par.

Evidentemente el coche ofrece la posibilidad de configurar el chasis, según tus preferencias en las reacciones al volante: comfort, normal, auto y sport. Si eres un amante de la conducción, llevarás siempre uno de los dos últimos modos. En cualquier caso las diferencias las aprecias en la mayor o menor, respuesta del acelerador, resistencia del volante, rapidez en subir de vueltas -y mantenerlas- y firmeza de la suspensión.

Los consumos, a pesar de tratarse de una mecánica de gasóleo, se disparan si aprovechas toda su potencia. Es fácil ver en el ordenador de viaje 12 litros a los 100 km de media, si vas ágil. En el momento en el que conduces por rutas viradas los 15 no te los quita nadie.

Si buscas representación sin renunciar a cierto placer de conducción, sin sorpresas, el Audi A8 4.2 TDI quattro tiptronic es garantía de éxito en tu decisión y su tecnología te permitirá adaptarlo a lo que necesites. Claro que con su precio…

1 Comentario

¿Cuánto durará mi coche? | Autocasion 22 septiembre, 2011

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