Audi A6 Allroad quattro 2.7 TDI DPF

28 Octubre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Dos conceptos fundamentales de la filosofía Audi se unen para dar como resultado un coche exitoso, que todo lo hace bien, el A6 Allroad. Probamos la mecánica diésel de acceso.

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En hoyMotor nos ponemos al volante de uno de esos coches que todo lo hace bien. Lujoso, prestacional, con aptitudes camperas y todo un portento en espacio para los ocupantes y la carga. ¿Qué más se le puede pedir? Hombre, por pedir…


Es cierto que nació para sacar de un “apuro” a la marca de los cuatro aros dentro del segmento de los todocamino, sin llegar a ser un SUV -es un crossover o familiar elevado-, hasta la llegada del Q7 y del reciente Q5 -más compacto que su hermano mayor, pero con una planta más de 4×4 que la de nuestro protagonista-.


El caso es que, es mejor no dejarse llevar por las apariencias Avant -aunque en realidad lo es- del Allroad. Es un todo en uno bastante más racional que los SUV que inundan nuestras carreteras, cumple con los mismos cometidos que estos -ya que la mayoría sale muy esporádicamente del asfalto, y a terrenos de mínima dificultad, por no decir nunca- y es más asequible en el día a día. Además mantiene una imagen más agresiva y es más eficaz que cualquier Audi A6 Avant con tracción quattro.


Prueba de su éxito es que Audi lanzó un A4 Allroad -que probamos hace unos meses- y que otras marcas premim como Saab con el 9-3X, Subaru -con los Forester y Outback– y Volvo -pionera entre las europeas en este nicho de los crossover con el XC70, antes Cross&Country– se han hecho con un público creciente. La última en unirse a esta “guerra” ha sido BMW con el X1


Os contamos los secretos de la unión máxima entre los dos conceptos clave de la marca de Ingolstadt: Avant y quattro.

Interior

El Audi A6 Allroad no es un coche barato, 56.110 euros hay que pagar por el más básico con la mecánica probada que incluye suspensión neumática, MMI, climatizador bizona, ordenador de viaje, sensores de luces y lluvia, retrovisor interior fotosensible, paquete de iluminación, alarma y 6 airbags entre otros gadgets. Pero a nada que incluyamos los extras típicos en un coche de su categoría -navegador, bluetooth, faros bixenón, asientos de cuero eléctricos, retrovisores exteriores fotosensibles, sensores de aparcamiento…-, se planta en los 63.990 €.


Vamos con el habitáculo, espacioso –4.934 mm de largo, 1.862 de ancho y 1.521 de alto, en el modo lift, o más alto que permite seleccionar la suspensión neumática- y de calidad intachable, tanto por los materiales como por su ajuste. En él, cinco personas viajan a sus anchas y cómodamente gracias a la cantidad de huecos portaobjetos -de gran tamaño- distribuidos por el habitáculo y a la ergonomía reinante, todo está donde debe -tanto para el conductor como para sus acompañantes del resto de plazas- como es habitual en los modelos de la marca.


El equipaje tampoco es problema, ya que el maletero -con hueco para bajo el piso para alojar la rueda de emergencia-, da 565 litros de capacidad convertibles en 1.660 si sólo viajan dos.

Comportamiento y Prestaciones

Con una cilindrada de 2.698 cc, el motor V6 2.7 TDI -common rail- rinde 190 CV de potencia y genera 400 Nm de par entre las 1.400 y las 3.500 rpm que le hacen brillar en recuperaciones y adelantamientos. Acelera hasta los 100 km/h en 8,8 segundos y su límite está en los 218 km/h de velocidad punta. Su consumo mixto es de 7,5 litros -9,9 en ciudad y 6,2 en carretera- a los 100 km, cifras que podemos ver en el cuadro del ordenador de viaje.


La combinación entre la tracción quattro y la suspensión neumática o adaptativa completa el comportamiento redondo del conjunto. La tracción reparte el par al 40% en el eje delantero y al 60% en el trasero, pero al límite de adherencia el diferencial autoblocante mecánico envía inmediatamente todo el par disponible al eje que mejor tracciona -hasta un 15% delante y un 85% detrás; y un 65% y 35% respectivamente-.


En el caso de que patine una rueda de un eje el bloqueo electrónico del diferencial EDS la estabiliza mediante los frenos, algo poco frecuente. Además el ESP tiene un modo off-road, más permisivo para favorecer la tracción, ofreciendo más deslizamiento al acelerar y frenar.


Por su parte la suspensión -regulable electrónicamente con el mando del MMI– varía el tarado y la altura según la conducción y el terreno mediante cinco modos seleccionables:


La opción dynamic rebaja la altura de la suspensión al mínimo –125 mm– lo que se traduce en la máxima estabilidad, sin balanceo alguno, y dureza del conjunto -propias de un deportivo-. El siguiente modo es el automatic15 mm más alto- que en función del estado de la calzada, la velocidad y el tipo de conducción selecciona en cada momento la regulación adecuada de los amortiguadores -si se mantiene una velocidad superior a 120 km/h, pasa al modo dynamic automáticamente. En comfort -no cambia la distancia al suelo- la comodidad está garantizada por una calidad de rodadura sobresaliente. En todos ellos este peculiar A6 se muestra aplomado y sin pegas de inercias en apoyos acusados, ni siquiera en frenadas enérgicas.


Aunque su firme habitual es el asfalto, su apellido Allroad tiene mucho que decir fuera de él o en condiciones climatológicas adversas con dos posibilidades más: allroad para circular con el chasis elevado hasta los 175 mm a cualquier velocidad -a partir de 80 km/h y 120 km/h se reduce la altura en 15 y 20 mm, respectivamente-, y la posición lift para afrontar rutas de difícil acceso con la carrocería en su posición más alta –185 mm– que se mantiene hasta los 35 km/h -si pasamos de esta velocidad la carrocería baja al modo allroad-.


Por lo demás, no decepciona ni por la dirección -asistida y de endurecimiento progresivo con el incremento de la velocidad-, confortable para maniobrar y circular por ciudad y muy exacta cuando el modo dynamic nos ayuda a sacar el máximo del Allroad en conducción deportiva, ni por el cambio automático Tiptronic de 6 velocidades -convertidor de par con modo secuencial y levas al volante, además de función sport- que cumple cuando buscamos algo de diversión en carreteras secundarias.


Un coche tan polivalente como lujoso, de imagen contundente que permite viajes cómodos, disfrutar de la conducción y volverse loco llenándolo de barro en una pista de dificultad media. Lo dicho, lo tiene todo.

Destacable

– Conjunto tracción quattro y adaptative air suspension.
– Comportamiento polivalente.
– Lujo interior.

Mejorable

– Equipamiento de serie justo.
– Portón eléctrico del maletero opcional.
– Precio elevado.

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