Audi A5 3.0 TDI Quattro

21 Junio, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

El modelo de los cuatro aros propone un precio elevado, pero también un enérgico motor TDI con 240 caballos, la eficaz tracción total Quattro y un sorprendente nivel de confort que no entraña pérdida de deportividad

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Con el A5, Audi lanza una verdadera «carga de profundidad» en el segmento de los coupés medios, controlado hasta hoy por BMW y Mercedes. El modelo de los cuatro aros propone un precio elevado, pero también un enérgico motor TDI con 240 caballos, la eficaz tracción total Quattro y un sorprendente nivel de confort que no entraña pérdida de deportividad. En lo que se refiere a la vertiente práctica, bien por el maletero, pero no tanto por las plazas traseras, algo justas.


EL TT es un producto interesante para aquellos que buscan su coche un escalón por encima del segmento «GTI» y no tienen grandes necesidades de espacio, bien porque se trate de parejas sin hijos o solteros –haríamos mejor hablando de «singles »–, bien porque el deportivo sea el segundo vehículo de la casa. Pero la firma de los cuatro aros no podía satisfacer a esos clientes que desean un coupé de más tamaño –capaz de acoger a cuatro personas en un largo viaje que requiera también de un buen maletero–, ya que al nacer el primer A4 en 1995 se suprimió la variante Coupé que tan buen resultado comercial había dado en el último Audi 80.
 
De ese modo, el Mercedes CLK y el BMW Serie 3 Coupé –éste, completamente nuevo desde el pasado año– han reinado en ese «club» de los coupés medios, con el permiso de atractivas realizaciones de marcas generalistas, como el Peugeot 407 Coupé –sustituto del 406 Coupé– o el Alfa Romeo Brera. La ausencia de Audi en el segmento se soluciona ahora con la llegada del A5, un coche desarrollado desde una hoja en blanco y que supera ampliamente en dimensiones al TT: 463 centímetros frente a 418. Esa cota le sitúa al nivel de sus rivales directos en BMW y Mercedes –4,58 metros el primero y 4,65 el segundo–, aunque el A5 parece más «plantado» sobre la carretera debido a una altura muy contenida –1,37 metros– y, sobre todo, a una anchura impresionante: 1,85 metros. Y eso son 7 centímetros más que el BMW… ¡¡y 11 más que el Mercedes!!

  • Comportamiento



  • Interior y maletero



  • Espacio y practicidad



Comportamiento

Nada más empezar a conducirlo llegamos a pensar, incluso, que filtraba demasiado las sensaciones para ser un coupé deportivo, pero a medida que transcurrían los kilómetros observábamos que el compromiso entre tacto, comodidad y deportividad era casi perfecto. El motor, por ejemplo, se oye poquísimo y ocurre lo mismo con el roce del aire, lo que obliga a vigilar el velocímetro si no queremos circular a ritmos muy superiores a los pretendidos. También el confort de amortiguación colabora, pues el A5 3.0 TDI Quattro va firme y balancea poco –lleva suspensión deportiva de serie–, pero no tiene una respuesta seca al pasar sobre un bache o una banda sonora.

Y tiene más mérito en el caso de nuestra unidad, dotada de neumáticos opcionales más anchos y de menor perfil. El buen trabajo de la suspensión, el agarre proporcionado por los Bridgestone 245/40 R18 y la eficaz labor de un ESP tarado de maravilla –sólo actúa al límite y lo hace sin «humillar» al conductor– permiten disfrutar de lo lindo tanto en vías rápidas como en carreteras retorcidas, donde el paso por curva puede ser frenético. Y con la ventaja añadida de la tracción Quattro, que garantiza seguridad y eficacia incluso sobre firmes deslizantes.

Añadan a eso una dirección bastante rápida –menos de tres vueltas entre topes– y unos frenos potentes –menos de 50 metros para detenernos desde 120 km/h–, aunque a un coche tan rápido nosotros le habríamos equipado con discos ventilados también en el tren trasero. Porque este A5 es rápido de verdad; y eso que no se recurre a un cambio con desarrollos cortos. Más bien lo contrario: la sexta es de 55,4 km/h por cada 1.000 revoluciones, lo que supone llevar el motor a sólo 2.165 vueltas cuando circulamos a 120 km/h. El secreto, básicamente, reside en el poderío mecánico, pues el 3.0 TDI ha sido evolucionado hasta lograr 240 CV –potencia constante entre 4.000 y 4.400 rpm–, lo que permite anunciar una aceleración casi récord en un diésel: 5,9 segundos de 0 a 100 km/h.

Nosotros hemos medido 6,4 segundos, lo que no está nada mal, aunque también nos han seducido los registros en maniobras de adelantamiento: tarda sólo 5,3 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta, 7,2 en quinta y 9,6 en sexta. En la redacción ya hacemos apuestas sobre si el S5 –motor 4.2 FSI de gasolina con 354 CV– será capaz de batir esas marcas. Pero estamos seguros de que el S5, cuando lo probemos próximamente, no podrá igualar el consumo medio real de nuestro protagonista. Y eso que de los 7,2 l/100 km anunciados hemos pasado a los 9,4 medidos en nuestro recorrido habitual, que nos siguen pareciendo razonables en un vehículo de tracción total, con motor V6 de 240 CV y dotado de neumáticos anchos.
 
Además, la aerodinámica, con ser buena, no es una referencia dentro de su clase, pues el Cx es de 0,296 pese a la afilada línea que se observa en la vista lateral. En resumen, virtudes de sobra para convencer a un público que sólo deberá prestar atención al espacio en las plazas traseras, algo justo de cara a determinadas situaciones. Pero el rendimiento es fantástico y el coupé de la marca alemana presume de confort y seguridad. El precio, eso sí, nos parece algo elevado, pues supera el del CLK 320 CDI.

El argumento de Audi podría ser la tracción total que el coupé de Mercedes no tiene, pero en ese caso nos asalta otra duda: ¿cómo el A6 3.0 TDI Quattro puede costar sólo 1.240 euros más que el A5 de similar implantación mecánica? Además, sería deseable que la marca de los cuatro aros ofreciera pronto en esta versión la transmisión Tiptronic, de tan buen resultado práctico y dinámico, o que incrementase un poco el equipamiento, pues los retrovisores térmicos, el espejo interior fotosensible, el control de velocidad o los anclajes Isofix se pagan aparte. Y no estaría mal que las llamadas «luces diurnas» –la banda de LED en cada faro– fueran una opción sin coste –como en el A6–, dado su exitazo entre el resto de usuarios de la vía.

Interior y maletero

No obstante, el habitáculo no presume de la amplitud deseable si en las plazas traseras piensan viajar adultos, pues la cota de altura en esa zona se queda en 87 centímetros –los pasajeros que midan más de 1,70 rozarán con el techo– y tampoco sobra hueco para las piernas, lo que no será un problema si detrás viajan chavales. El interior, en cualquier caso, parece bien estudiado, pues las butacas deportivas de serie son cómodas y sujetan muy bien –lástima que su respaldo no pueda alcanzar la verticalidad que muchos usuarios demandan–, el volante está en su sitio –tiene ajuste manual de altura y profundidad–, los mandos principales quedan a mano –rueda de luces, rueda y botones del MMI, gatillo del freno de estacionamiento…– y hay una correcta visibilidad en todas las direcciones.

En lo que se refiere al acabado, un apartado donde Audi tradicionalmente «lo borda», el A5 tiene materiales de primera y una presencia exquisita –nuestra unidad incluía la madera opcional–, pero durante la semana que duró la prueba hemos detectado pequeños detalles poco habituales en un modelo de la marca germana, como levísimas vibraciones de los cristales al circular despacio por firmes irregulares, exceso de ruido al bajar una de las ventanillas o «grillitos» casi inapreciables generados por la consola ubicada entre los asientos delanteros. Lo dicho, nada grave pero raro en un Audi. Además, el A5 nos ha encantado por el confort general.

Espacio y practicidad

De hecho, es tan ancho como un A6. Ese tamaño, que incluye una amplia distancia entre ejes –2,75 metros, contra los 2,64 del A4–, genera beneficios como un maletero muy grande, ya que sus 455 litros superan el volumen ofrecido por algunas berlinas. Y hay otros puntos a su favor cuando colocamos equipaje, como las formas regulares del espacio de carga o el respaldo abatible por secciones asimétricas. De ahí que podamos considerar práctico al A5, pues su equipo de serie recoge también elementos funcionales, como los cuatro portavasos –uno por plaza–, el cofre central delantero, la amplia guantera principal, revisteros en los respaldos o amplias bolsas en las puertas. Y en opción, cosas tan útiles como el saco portaesquís –250 euros– o el llamado «paquete maletero», con redes para sujeción de carga, dos ganchos para asegurar bolsas y una toma extra de 12 voltios.

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