Audi A5 2.7 TDI Multitronic

25 Marzo, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

El coupé de moda va de cine en versión turbodiésel 2.7 TDI, ya con 190 CV. Pero ojo, Audi sólo lo comercializa con el eficaz cambio automático Multitronic, ahora dotado de ocho etapas.

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Más información en Hoymotor16, número 1276


El coupé de moda va de cine en versión turbodiésel 2.7 TDI, ya con 190 CV. Pero ojo, Audi sólo lo comercializa con el eficaz cambio automático Multitronic, ahora dotado de ocho etapas.


La llegada del A5, nacido de los lápices del genial Walter De Silva, ha convulsionado un segmento, el de los coupé medios premium, que hasta hace poco dominaban a placer el BMW Serie 3 Coupé y el Mercedes CLK. La marca de los aros contaba con un vehículo lejanamente similar, el TT, pero su exiguo habitáculo se hacía cuesta arriba a esa clase de cliente que, aunque sea de vez en cuando, necesita unas plazas traseras utilizables y no meros transportines.

Sus rivales de la hélice y la estrella las tienen y el recién llegado también. Y eso que, tanto por altura como por hueco para las piernas, los asientos traseros –dos únicas plazas– son bastante justos para ocupantes que no sean niños, sobre todo si los pasajeros delanteros viajan muy retrasados –en conjunto, el hueco es menor que en un Serie 3 Coupé o un CLK–. A cambio, eso sí, el maletero es capaz, suma rueda de repuesto –de tipo «galleta»– bajo el plano de carga y respaldo posterior abatible por secciones. En suma, un coche aprovechable para el día a día de parejas, incluso si han de llevar a niños al colegio o salir de vacaciones.

    En marcha

    El empuje es sólido, muy consistente, con una capacidad insultante para viajar a ritmos que harían las delicias de cualquier parejita de Tráfico: a fondo adelanta en poco menos de seis segundos –0,4 más que el tres litros–, excelentes valorando que se va por encima de la tonelada y media; la punta queda electrónicamente fi jada en 250 km/h.

    Hablando del consumo, la media real es de 8,6 l/100 km –700 kilómetros entre repostajes–, que no son de Guiness, pero seguro sientan mejor al bolsillo que los 9,4 del 3.0 TDI, sobre todo ahora que el precio del gasóleo ha superado por primera vez en este país al de la gasolina.


    Por cierto, Audi sólo comercializa esta versión con caja de cambios automático/secuencial Multitronic, ahora con ocho etapas en el modo manual. La verdad es que funciona de cine, pero en la posición manual –que incluye levas en el volante– esas ocho etapas, equivalentes a otras tantas marchas, son muchas y obligan a anticiparse en reducciones rápidas para no llegar al comienzo de la curva todavía en una marcha superior a la adecuada. 


    De todos modos, su hábitat natural son los espacios despejados tipo autopista o autovía, donde, insistimos, consagra un rápido y eficiente rodar que permite despachar kilómetros con total frescura.

    prestaciones

    El 2.7 TDI recientemente puesto al día –lleva, entre otros, «common rail» a 1.600 bares de presión e inyectores piezoeléctricos– y ha pasado de los 180 caballos originales a los 190 actuales –par máximo de 40,8 mkg–. Este propulsor, de seis cilindros en V, se caracteriza por un silencio de marcha fuera de lo normal. 

    Interior y maletero

    El puesto de conducción está diseñado a conciencia: asientos de manual; consola central elevada y con diversos botones de uso habitual, pedalier accesible y de cómodo pisar… A nuestro juicio es el mejor coche de su tipo en este capítulo, y eso que los hay de cine. 


     

    Equipamiento

    Faltan cosas. En general, está bien equipado, aunque los amarres Isofix, los faros bi-xenón direccionales –con las llamativas luces diurnas con puntos «led»–, la dirección Servotronic, que se endurece en función de la velocidad, o el control de velocidad y el acceso y arranque sin llave –que proporciona mayor comodidad de uso–, son elementos que se pagan aparte, cuando deberían ser de serie en un automóvil que cuesta más de 40.000 euros.

    Valor de compra

    Una detalle, ya que hablamos de precio: este Audi A5 2.7 TDI sale 3.340 euros más barato que el A5 3.0 TDI, 50 caballos más enérgico y equipado de serie con tracción total Quattro, ideal para firmes deslizantes y no contemplada por nuestro protagonista. ¿Un poco más difícil? Ahí va: aquel no ofrece, de momento, cambio automático, y en éste, como hemos señalado, es la única alternativa disponible. Ustedes deciden.

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