Audi A4 Avant

26 Agosto, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

El nuevo A4 Avant es más amplio que su antecesor y sigue brillando en facetas que Audi tiene ya bien controladas, como la calidad de acabado, la seguridad o el confort. Con el motor 2.0 TDI de 143 CV y el cambio Multitronic de ocho marchas el conjunto resulta apetecible y, sobre todo, racional.

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Más información en hoyMotor16, número 1298


Aunque las berlinas familiares no gozan en España de la misma aceptación que en otros países europeos, el público de Audi siempre ha brindado una buena acogida a los Avant, probablemente por una imagen más dinamica y juvenil que en sus rivales ‘premium’ directos, pero quizás también por la influencia del factor Quattro, que ha hecho de las ‘rancheras’ –bonita palabra– de A4 y A6 coches apreciados, por ejemplo, entre los esquiadores.


La tradición se prolonga ahora con la llegada del nuevo A4 Avant, si bien para esta primera prueba no hemos elegido una versión ‘para la nieve’, sino la que, a nuestro juicio, es la variante más inteligente de la gama y, desde luego, la que parece más recomendable para todos los públicos: tracción delantera –este nuevo motor diésel de rail común de 143 CV no se combina por ahora con el sistema Quattro– y potencia suficiente, incluso a plena carga.


Dudábamos entre la versión con cambio manual de seis marchas –32.820 euros– y la finalmente elegida –el cambio Multitronic, con modos manual y automático, implica 2.040 euros de sobrecoste–, y creemos haber acertado, pues aunque el consumo medio se eleva en torno a medio litro cada 100 kilómetros, el automatismo compensa de sobra en ciudad y con tráfico denso o atascado. Es más, si pillamos un buen tramo despejado de montaña, el Multitronic da mucho juego en conducción deportiva, sobre todo en el modo ‘S’. Si optamos por cambiar manualmente nos podemos hartar –puede entenderse como ventaja o como fallo–, ya que ocho marchas son muchas y acabaremos contando mentalmente para saber cuál está engranada –hay una pantalla que informa, pero es pequeñita–. Por cierto, bajar de octava a segunda en plena frenada… tiene ‘curro’.


Ahora bien, a los usuarios escrupulosamente respetuosos con los límites de velocidad puede valerles el 2.0 TDI de 120 CV –31.550 euros–, que es el A4 Avant más barato, ya que en gasolina la oferta arranca en los 32.910 euros del interesante 1.8 TFSI de 160 CV.

    prestaciones

    Frente al veterano motor 2.0 TDI inyector-bomba de 140 CV, este nuevo de 143 CV, dotado de rail común, destaca por su menor rumorosidad y ausencia de vibraciones, pero también por una ausencia de ‘patada turbo’ que nos lleva a pensar en falta de brío. Puede que no empuje más, pero sí lo hace mejor, con mayor progresividad, y eso se nota al salir desde parado. Además, el coche solventa las maniobras de adelantamiento con agilidad –8,5 segundos para pasar de 80 a 120 km/h–, aunque nadie debe esperar un misil al estilo de los 2.7 TDI y 3.0 TDI.

    Interior y maletero

    La variante familiar del A4 tiene idéntica longitud que la berlina, 4,70 metros, y eso supone que ha crecido más de 11 centímetros respecto al anterior A4 Avant. El ‘estirón’ se aprecia especialmente en la batalla, pues la distancia entre ejes aumenta de 2,64 a 2,81 metros, con las virtudes que de ello se derivan: más aplomo en carretera, habitáculo ampliado… El interior sigue sin ser el más habitable de su clase, pero hay más hueco para las piernas en la plazas traseras y ya no es una utopía que cuatro adultos y un niño viajen con comodidad. Y un detalle: si la altura al techo en la segunda fila ya es buena en el nuevo A4 sedán, en el Avant hay dos centímetros y medio extra.


    En cuanto al maletero, se pasa de los 440 litros de capacidad básica del anterior Avant a los 490 del actual, ganancia superior al 10 por ciento. Y abatiendo por completo el respaldo trasero son 1.430 litros, 245 más que antes. No llegamos al volumen casi ‘furgonetero’ de un Ford Mondeo Sportbreak, un Skoda Octavia Combi o un VW Passat Variant, pero ya es posible meter el equipaje ‘normal’ de una familia en un largo viaje.

    Equipamiento

    Además, la marca germana ofrece un sinfín de elementos capaces de aumentar la funcionalidad, aunque alguno de ellos debería ser de serie. Porque un coche que milita en el exclusivo segmento ‘premium’ y cuesta 34.680 euros –5.770.000 de las añoradas pesetas– debería equipar una cerradura en la guantera, revisteros en los respaldos o anclajes Isofix para sillas infantiles.


    Y ya que desatamos las hostilidades en cuestión de equipamiento, qué decir de otras ausencias, como el control de velocidad, los sensores de oscuridad y lluvia o el reposabrazos central delantero. Y el navegador cuesta 2.860 euros, bastante dinero aunque se justifique por todo lo que implica: sistema de control multifunción MMI, cargador de CD’s, pantalla a color de siete pulgadas…


    Justo es reconocer, en cualquier caso, el esfuerzo realizado por Audi en materia de tecnología, pues el cliente, a golpe de talonario, puede hacerse un coche a la medida que tenga lo último en seguridad, confort o comunicaciones. Así, destacaríamos los asientos calefactados y ventilados, un climatizador de tres zonas –el de serie es de una sola–, la apertura y arranque sin llave, el control de velocidad con radar activo –entre 30 y 200 km/h vigila la distancia de seguridad con el coche que nos precede–, la dirección dinámica –el volante tiene mayor o menor número de vueltas entre topes según la situación–, el ‘Audi Side Assist’ –nos ayuda al cambiar de carril porque vigila nuestro entorno y alerta de peligros–, el ‘Audi Lane Assist’ –controla que no nos cambiemos de carril de modo involuntario– o los sensores de aparcamiento delanteros y traseros.


    Y puestos a invertir, la lista continúa: asientos deportivos, tapicerías especiales, llantas de mayor medida, neumáticos ‘run-flat’ para poder circular tras un pinchazo, suspensión deportiva o de fi rmeza regulable… Nuestra unidad, por ejemplo, incluía una amortiguación más firme –baja la altura 20 milímetros– que optimizaba la eficacia en curva y reducía el balanceo. Lo que no aconsejamos, al menos en estas versiones 2.0 TDI, son los neumáticos más anchos, pues los 225/55 R16 de serie ya son suficientes.


    Y es que no servirá de nada que los ingenieros hayan mejorado tanto la aerodinámica en este A4 Avant –el Cx pasa de 0,33 a 0,31 gracias, sobre todo, al carenado de bajos– o que el conjunto sea un 9 por ciento más ligero que antes –la clave está en el uso de aceros de alta resistencia– si nosotros pedimos excesiva ‘goma’.

    Consumo y mantenimiento

    El consumo es correcto, pues hemos registrado una media real de 7,8 l/100 km, y el coche nos ha convencido por su comportamiento noble y seguro, ya que estabilidad, frenada y dirección están muy por encima de las necesidades planteadas por este motor.


    En resumen: un familiar convincente; una opción inteligente.

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