Audi A4 2.0 TFSI 211 CV

27 Noviembre, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Es difícil encontrar una berlina premium que de más y pida menos -consumo-. Un tres volúmenes de aspecto y sensaciones deportivas que el usuario puede acentuar o atenuar en virtud de cómo configure su chasis. El buen alemán te incita a exprimirle al máximo.

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En la lírica popular se suele escuchar con frecuencia que lo importante, lo que marca la diferencia, está en el interior. Dando por bueno el dicho, pues el pueblo rara vez se equivoca, habría que atender a lo que esconde el Audi A4 2.0 TFSI en su vano motor para valorar de qué está hecho el corazón de esta berlina media alemana. La respuesta es, simple y llanamente, descomunal. Es difícil encontrar quién de más y sea capaz de pedir menos -nos referimos al consumo y a la relación calidad-precio, porque éste, para los puristas, es un tres volúmenes al uso, de los llamados “de padre”, pero con un punto picante y deportivo capaz de encender las alarmas de los más jóvenes.


Pero si su ritmo cardiovascular es sobresaliente -desde su debut en el Volkswagen Golf GTI V este motor ha sido varias veces galardonado con el premio al Motor del Año-, el envoltorio no le va a la zaga. Sus formas clásicas se aderezan con el toque deportivo que le confiere el paquete exterior S Line de nuestra unidad de pruebas y que, logotipos en las aletas delanteras al margen, rebaja 30 mm el centro de gravedad, lo que confiere un aspecto agresivo matizado por la silueta de los paragolpes y las salidas cromadas del escape. 1.947 euros de sobreprecio tienen la culpa…


En todo caso, la etiqueta premium se manifiesta en todos los aspectos de un coche que compite en el segmento D con modelos de tracción delantera, como los Honda Accord 2.4 I-VTEC, Saab 9-3 2.0 t y Volkswagen Passat 2.0 TSI Highline; o con los BMW 325i, Lexus IS 250 y Mercedes C230, éstos de propulsión.

Interior

Las medidas del A4 -4.703 mm de largo y 1.826 mm de ancho- permiten un habitáculo que aloja con solvencia a cuatro adultos en asientos deportivos -los delanteros- tapizados en cuero y Alcántara. El espacio entre las butacas delanteras y las plazas traseras es correcto y permite acomodar las piernas de manera confortable gracias a una batalla de 2.808 mm.


Por lo demás, la impronta alemana se refleja en un habitáculo homogéneo que busca agradar a un extenso espectro de usuarios, en línea con la tradición de la marca. La ergonomía y accesibilidad del cuadro de mandos y la consola son notas características, así como los espacios portaobjetos bajo las plazas delanteras y el reposabrazos.


El volumen del maletero -480 litros- se encuentra en la media del segmento, si bien la boca de carga no es muy alta.


En el equipamiento de este germano incluye sistemas de seguridad activa y pasiva como 6 airbag, anclajes Isofix, frenos con corrector electrónico y servo de emergencia, controles de estabilidad ESP y tracción ASR, asistente hold assist -para que el vehículo no recule en rampas-, indicador de aparcamiento acústico trasero o sensores de lluvia y luz, entre otros.


Y puede añadir elementos que realzan el confort con una lista de extras que parece no tener fin: climatizador de tres zonas; faros inteligentes de xenón plus -intercambian las luces de cruce y carretera automáticamente al detectar, por medio de una cámara, la ausencia de luz en sentido contrario-; control automático de velocidad Tempomat; kit manos libres Bluetooth -en el apoyabrazos-; sistema de navegación Pus con DVD o equipo de sonido Bang & Olufsen. Nuestra unidad equipaba además apertura y arranque sin llave Advanced key y volante deportivo multifunción de tres radios, con zonas de agarre y forro de cuero perforado -como en el pomo del cambio-.

Comportamiento y Prestaciones

La dinámica, por encima de cualquier otra valoración, es extremadamente fiel y previsible, si bien apurando límites muestra tendencia al subviraje -propia de su condicióin de tracción delantera-. Además, el genio de su motor turboalimentado de 211 CV aflora pisando a fondo, situación que obliga a coger el volante con ganas.


Ahora bien, no se pueden entender las maneras de este buen alemán sin atender a las facilidades que proporciona el paquete Audi Drive Select -muy recomendable, sólo cuesta 352 euros-, que permite configurar el chasis de tres modos: Auto, Confort y Dynamic. El segundo implica amortiguadores más flexibles en aras del confort, mientras que la posición Dynamic acarrea una suspensión más firme. Otra cosa: la carta de opciones ofrece muelles deportivos -otros 663 euros- agrupados en la línea S Line, como en la unidad probada.


Ese pack va ineludiblemente asociado a la dirección Dynamic steering -1.173 euros-, que permite un grado de asistencia eléctrica muy elevado y que, al ser paramétrica, endurece la resistencia del volante a medida que se incrementa la velocidad para conseguir mejor tacto, precisión y estabilidad direccional. Con todo, se maneja con soltura -su ajustado peso de 1.435 kg ayuda lo suyo-, la pisada es firme, el morro entra por donde se le pide y, en general, el coche parece ir sobre raíles. Además, disfruta de los citados controles de tracción y estabilidad que le asisten en caso de apuro -quizá son un pelín intrusivos-. Las llantas de aleación de 19 pulgadas y 7 radios dobles sobre neumáticos 255/35 de las imágenes realzan el valor estético del conjunto, pero tienen un sobreprecio de 2.756 euros, no permiten montar cadenas, sacrifican el consumo y copia hasta la última irregularidad del asfalto.


Una pega. La caja de cambios manual de 6 velocidades actúa sin interferencias, si bien resulta algo tosca en conducción rápida. En este sentido, echamos en falta un cambio de tacto más deportivo, en línea con lo que pide el coche.


Al margen, el A4 2.0 TFSI muestra carácter. Su mecánica turboalimentada de bajo soplado se deja notar desde las cotas más bajas del cuentavueltas, lo que deriva en una respuesta inmediata cuando pisamos con decisión el pedal derecho. No es el paradigma de la conducción racing, pero apunta maneras y tiene un marcado espíritu deportivo. Si se practica una conducción familiar se vuelve tranquilo, sigiloso, pero cuesta sosegar su rebeldía, pues incita constantemente a exprimirlo, sube con facilidad hasta 7.500 rpm y siempre mantiene el empuje.


Sin duda, es la gran baza de este A4, una mecánica tetracilíndrica de inyección directa que alardea de prestaciones y permite salir airoso de todos los frentes. Eroga 211 CV y permite acelerar de 0 a 100 km/h en unos rápidos 6,9 segundos. Un pequeño misil apoyado en un par máximo de 350 Nm, que entrega a sólo 1.500 rpm. La velocidad punta se encuentra limitada por la electronica a 250 km/h.


Hablando del consumo, y por increíble que parezca, anuncia unos contenidos 6,6 litros a los 100 km en ciclo mixto. En la práctica no nos resultó tan ajustado, pero un entorno de 8 litros cada 100 km recorridos no está nada mal, dadas las prestaciones que ofrece este TFSI. Eso sí, si sacamos a relucir su genio resulta difícil situarlo por debajo de 15 litros cada 100 Km -oficialmente arroja 9 litros a los 100 km en tramos urbanos y 5,2 litros en carretera y a 90 km/h sostenidos-.

Destacable

– El genio y el espíritu deportivo que manifiesta.
– Su aplomo y facilidad de conducción.
– La calidad general del conjunto.

Mejorable

– El elevado precio. Ciertos elementos deberían ser de serie.
– El consumo se dispara si se conduce alegremente.
– El tacto de la palanca de cambios.

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