Audi A3 Sportback 2.0 TDi 184 CV S-Tronic Quattro: prueba total

Audi A3 Sportback 2.0 TDi 184 CV S-Tronic Quattro: prueba total

El Audi A3 Sportback Quattro es una de las pocas berlinas compactas del mercado que dispone de tracción total. Su equipamiento es muy completo y con el paquete S-Line su aspecto llama la atención pese a sus discretas líneas. Lo hemos probado a fondo y éstas son las conclusiones.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

8

8

9

8

7

7

Destacable

  • Facilidad de conducción.
  • Acabados.
  • Imagen de marca.

Mejorable

  • Consumos.
  • Maletero escaso.
  • Precio.

El Audi A3 Sportback 2.0 TDI de 184 CV sorprende por la facilidad de conducción que proporciona, con una elevada seguridad activa que se ve aumentada cuando las condiciones climatológicas empeoran gracias a la extraordinaria tracción Quattro. Su sistema tipo Haldex de reparto de par es de los más rápidos del mercado, adaptándose casi instantáneamente a las necesidades de cada momento: si resides en una zona donde la lluvia es frecuente, se trata de una opción recomendable.

La transmisión S-Tronic sigue sin ir tan fina como las DSG o las PDK, pero en modo automático no funciona mal, por lo que acabaremos olvidándonos del modo secuencial y sacando partido de la comodidad de no tener que usar el cambio para nada.

En cuanto a practicidad, la amplitud interior es buena excepto el maletero, que no está entre los mejores de su categoría.

En definitiva, este Audi A3 es un gran coche, pero la cifra que hay que desembolsar por la unidad de pruebas supera los 50.000 euros, una cantidad por la que se puede y debe exigir mucho a cambio. No cabe duda de que los cuatro aros tienen su valor, real (el producto es bueno) e intangible (su imagen de marca), pero por esa cantidad el abanico de opciones es muy amplio y todas ellas son excelentes.

Diseño El Audi A3 Sportback y el paquete S-Line: combinación acertada

Prueba Audi A3 Sportback 2.0 TDi Quattro, Baiona, Rubén Fidalgo
El Audi A3 Sportback Quattro tiene una imagen muy seria.

Hay que ver cómo cambia el aspecto del Audi A3 Sportback con el paquete S-Line y las llantas de 18″ de 5 palos acabadas en negro satinado; totalmente distinto de la austeridad de la versión básica. La unidad de pruebas que me está esperando tiene una planta espectacular, acentuada por el tono oscuro de la pintura y las molduras de los marcos de los cristales (así como las barras del techo) contrastando en aluminio pulido.

Interior Audi A3 Sportback 2.0 TDI: a sus mandos

Prueba Audi A3 Sportback 2.0 TDi Quattro, interior, Rubén Fidalgo
El volante mejoraría si fuese redondo.
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En el interior me encuentro con una unidad muy equipada, con los asientos también S-Line, navegador, cambio automático/secuencial S-Tronic de 7 relaciones, sensor de ángulo muerto, un cómodo accesorio para las monedas y el móvil (en el que no cabe el mío), volante deportivo de 3 radios, faros full LED adaptativos, etc.

Los pasajeros delanteros cuentan con un entorno muy acogedor y un confort más que notable, pero los traseros se quejan de un espacio algo justo y un respaldo tal vez demasiado vertical, por lo que viajarán claramente más incómodos que los de primera fila.

El maletero tiene un plano de carga muy alto y no es de los mejores de la categoría en cuanto a volumen (ver ficha técnica), pero ofrece unas formas muy regulares y la carga y descarga es fácil gracias al generoso portón trasero.

Rápidamente me hago con todos los mandos y me acomodo ante el volante -que sería perfecto si fuese redondo- en una postura típica del grupo VAG y que es excelente desde el punto de vista ergonómico. Pulso la tecla de START y empiezo la prueba.

Motor El Audi A3 Sportback Quattro, en el día a día

Prueba Audi A3 Sportback 2.0 TDi Quattro, motor, Rubén Fidalgo
La mecánica es robusta y fiable.
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Aunque ya he probado otros modelos del consorcio con la mecánica 2.0 TDi de 184 CV, es la primera vez que me enfrento a uno adosado a la tracción total Quattro -que en los Audi con motor transversal emplea un sistema Haldex-, por lo que siento curiosidad…

Con el formidable equipo de sonido Bang&Olufsen apagado, el motor diésel es bastante rumoroso mientras no alcanza la temperatura de servicio y estamos parados; afortunadamente, en cuanto nos ponemos en marcha y suben los grados pasa más inadvertido. Por ciudad, el cambio automático y el generoso par del propulsor hacen muy cómodo circular en medio del tráfico; el sistema Start&Stop no molesta demasiado. La visibilidad es buena y lo único criticable es que con una llanta de 18″ y neumáticos de perfil bajo, unidos a unas suspensiones rebajadas, los “guardias tumbados” se notan bastante en la espalda… pese a los excelentes asientos.

Comportamiento El Audi A3 Sportback Quattro, en la pista de pruebas

Prueba Audi A3 Sportback 2.0 TDi Quattro, A Pastoriza, Rubén Fidalgo
El comportamiento del Audi A3 es noble y seguro.
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En medio del viaje me encuentro con una zona muy mojada y aprovecho para comprobar la velocidad de adaptación del sistema de tracción total. Con neumáticos de verano no conviene aventurarse mucho, pero la verdad es que la tracción Quattro de este Audi A3 es formidable, con una velocidad de reacción excepcional a la hora de repartir el par en cada rueda.

Hasta ahora, todos los modelos que he conducido dotados de la plataforma MQB me han parecido excelentes desde el punto de vista dinámico, especialmente el Seat León; ésta es la primera ocasión que tengo para probar cómo encaja la tracción total en ella y lo que puede aportar. A lo largo de los años, mis oídos se han cansado de escuchar sandeces como que los coches de tracción integral van mejor en mojado que en seco. La adherencia con el piso mojado, nieve, hielo, asfalto en mal estado… es siempre peor que en condiciones ideales: la realidad es que cuando el piso es bueno y está seco y a la temperatura correcta, apenas hay diferencias entre un coche con tracción a un eje y uno con tracción total, pero cuando las condiciones empeoran, el quattro empieza a demostrar su valía.

Con el circuito completamente seco, la mayor ventaja de este Audi A3 Quattro frente a otros modelos MQB exclusivamente con tracción delantera la encuentro a la hora de abrir gas para salir de las curvas, ya que al tener menos potencia en cada rueda (hay que repartir 184 CV entre cuatro, no entre dos), es más difícil saturar su adherencia. Puedo acelerar más en cuanto paso los vértices, por lo que la velocidad a la salida de la curva es algo mayor, pero hasta llegar al vértice del giro apenas hay diferencias. Las precauciones que hay que tomar antes de entrar en la curva son las mismas o incluso mayores, debido al peso extra que aporta la tracción total.

Sigue gustándome más el tacto que me dio en su día el Seat León con esta misma mecánica: lo notaba más aplomado y transmitía más información que este A3, pero lo cierto es que, con el crono en la mano, voy a un ritmo altísimo casi sin darme cuenta a bordo del Audi y el coche es muy preciso aunque no lo parezca. Sin duda, su nobleza y su seguridad activa son muy elevadas.

La maniobra de esquiva a 80 km/h es coser y cantar, incluso a 90 y 100 km/h hacemos la “guiñada” sin el menor sobresalto. Los frenos son buenos y aguantan bien el trabajo, además de dosificarse muy bien.

El ESP, por su parte, tiene un funcionamiento muy fino, en parte porque el chasis es bueno y no obliga al sistema a estar trabajando constantemente.

Consumo Audi A3 Sportback: consumos correctos

Prueba Audi A3 Sportback 2.0 TDi Quattro, Cabo Silleiro, Rubén Fidalgo
El Audi A3 Sportback tiene un aspecto de gran berlina.
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Los consumos por la urbe se mueven en cifras por encima de los 7 l/100km; no están mal para un coche 4×4 y 184 CV, pero tampoco son de récord.

Por carreteras nacionales y secundarias se agradece el tarado de la suspensión y el confort de las banquetas. La iluminación es excelente gracias a los faros con tecnología Full LED; el aplomo con el que viajamos parece el que aporta una berlina de más tamaño… Y el gasto de carburante, manteniendo unos cruceros entre 80 y 100 km/h, se queda alrededor de los 6 l/100km.

En el tramo del recorrido que realizo por autovía, con el control de crucero a 120 km/h y dos puertos de montaña, el consumo está en 6,8 l/100km, un dato muy razonable si tenemos en cuenta que el coche tiene que arrastrar la tracción total y unas ruedas generosas. Parte del truco está en que la caja de cambios S-Tronic, cuando circulamos en la marcha más larga (séptima) y levantamos el pie del acelerador, tiene una función de rueda libre, es como si el coche avanzase en punto muerto, con el motor a ralentí sin apenas consumo y rodando por inercia. La transición al volver a empujar cuando damos un poco de gas es muy suave, un detalle que en otros coches con este dispositivo no pasa tan inadvertido.

Rivales

A3 Sportback 2.0TDI Attraction Q. S-T 184

Desde
37.090 €

Diesel


marchas

Bmw 120d xDrive

Desde
32.800 €

Diesel


6 marchas

184

8,3

4,7

123

Land-rover Evoque 2.2L SD4 Dynamic 4x4 190

Desde
49.300 €

Diesel


6 marchas

190

10,0

5,7

149

Seat León 2.0TDI CR S&S FR DSG6 184

Desde
28.350 €

Diesel


6 marchas

184

7,5

4,5

119

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marcos 9 julio, 2014

Aunque sea un audi, me sigue pareciendo carísimo pagar un precio semejante por un compacto.

Álvaro Ruiz 9 julio, 2014

Excelente prueba, como siempre. Me ha llamado la atención el comentario sobre el diferente comportamiento entre S-Tronic y DSG. Tenía entendido que eran iguales salvo la nomenclatura, pero ya veo que no. ¿Qué diferencias hay entre ambas? Muchas gracias por responder.

Rubén Fidalgo 9 julio, 2014

Hola Álvaro, muchas gracias por tu fidelidad. El cambio S-Tronic y el DSG son básicamente el mismo dispositivo pero con distintos mapas de gestión, de ahí las diferencias en sus respuestas. Un abrazo 😉

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