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Audi A1 1.6 TDI y Volkswagen Polo 1.2 TSI DSG 7 vel.

7 Enero, 2011, modificada el 24 Enero, 2011 por

Enfrentamos a los primos hermanos mejor considerados del segmento de los utilitarios. Los dos, ambiciosos y con 105 CV de potencia. Eso sí, uno diésel y otro gasolina, ¿cuál se lleva el gato al agua?

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Enfrentamos a dos de los utilitarios del grupo Volkswagen que, por otra parte, se asocian al concepto premium dentro del segmento de los coches pequeños, sobre todo el último en llegar al mercado. Hablamos del Audi A1 1.6 TDI y el Volkswagen Polo 1.2 TSI con cambio DSG de 7 velocidades. El A1 comparte mecánicas -no todas, ya que incorpora una diésel de menor potencia que la de nuestro protagonista y otra gasolina turbo de 86 CV, además de tomar prestada la 1.4 TSI de los compactos del consorcio- con sus primos Seat Ibiza -ahora con motor downsizing 1.2 TSI de 105 CV que sustituye al 1.6 atmosférico de igual potencia-, Skoda Fabia -el último en abandonar la tecnología de gasóleo bomba-inyector– y Volkswagen Polo -del que ya probamos el 1.6 TDI de 105 CV y el 1.4 de 85, bloque gasolina inmediatamente inferior al que nos ocupa-.

Como decíamos, el utilitario premium es el de los cuatro aros; pero hasta su llegada, el modelo de Wolfsburg siempre ha tenido una imagen refinada y sus versiones más equipadas han estado -y continúa siendo así- muy bien consideradas. De esta forma, se sitúa al nivel de su nuevo primo para plantar cara a los Abarth 500, Alfa Romeo MiTo, Citroën DS3, Fiat 500, Honda CR-Z -se diferencia de los generalistas por su tecnología ecológica que apuesta por la deportividad-, Lancia Ypsilon y Mini -del que hemos probado hace poco el Cooper S y el One D-. Es decir, que estamos ante dos modelos bien considerados, uno más distinguido que el otro, con diferentes propulsores y los mismos caballos. ¿Con cuál te quedas?  

Interior

La principal diferencia entre nuestros dos protagonistas es que el Audi es un 4 plazas, mientras que el Volkswagen ofrece 5; aunque realmente, en el último, tres adultos atrás irán en ocasiones puntuales y a ser posible durante trayectos cortos.?
La calidad de realización en ambos es muy buena, pero el Audi ofrece un diseño más sofisticado y se desmarca con pequeños detalles de ajuste y materiales de mejor calidad en la parte baja del salpicadero. Para que te hagas una idea, el A1 es un A3 en pequeñito y el Polo, un Golf a escala. Las diferencias en cotas son mínimas, ya que comparten plataforma, y todas a favor del Volkswagen algo más grande -con 280 litros de maletero, convertibles en 952, por los 270 del premium que pasan a ser 920, si abates su banco trasero-, pero también más bajo que el Audi. Algo sorprendente cuando te subes en ambos. El A1 ofrece una postura al volante más deportiva, mientras que la del Polo -incluso en el punto más bajo del asiento- es más alta. Lo que significa que este último es más cómodo para entrar y salir. Por lo demás, sólo apuntar que la ergonomía -como de costumbre en el consorcio alemán- está garantizada en ambos.

En cuanto a precio, hay una diferencia de 3.000 euros a favor del modelo casi premium, con las opciones de la unidad probada, frente al equipamiento de serie de la versión analizada del A1. Los dos llevaban los acabados más altos de gama, Ambition en el Audi -unos 26.000 euros, si le pones todo lo que incluía la unidad de las fotos- y Sport en el Volkswagen -con los extras del coche prestado, la mecánica y la transmisión probadas, 18.000 euros-. También es verdad que el representante de los cuatro aros ofrece más opciones de personalización, aunque con el motor que nos ocupa no hay disponible cambio de doble embrague.  

Comportamiento y Prestaciones

Al volante de los dos utilitarios germanos las sensaciones son claramente diferentes, y no sólo por el tipo de motor que los diferencia. El Audi A1 se muestra más firme de suspensiones, lo que te da un plus de confianza en apoyos fuertes y en curvas cerradas y enlazadas. Esto no significa que el Volkswagen Polo no sea estable, pero es cierto que al ser más cómodo y ofrecer una postura al volante más elevada -sin ser exagerada-, con el asiento en su posición más baja, tienes menos referencias del agarre y lo que pasa bajo las ruedas.?
Algo parecido ocurre con la dirección, más firme y rápida en el modelo premium que en su primo. En cualquier caso, las dos leen bien, la del Polo es más cómoda para el día a día y la del modelo de los cuatro aros ofrece más inmediatez a la hora de entrar al viraje. Por supuesto, los dos son tracción delantera y las reacciones al límite son subviradoras; aunque el Audi, por su mayor dureza de suspensiones, se muestra más ágil con una trasera que acompaña. Sin embargo, el Polo nunca te sorprenderá y siempre irá pegado al suelo -no balancea-.

En el apartado de la transmisión no hay duda, el cambio de doble embrague y 7 velocidades DSG no tiene rival. La caja manual de 5 relaciones del A1 va bien, pero no es comparable con la del Volkswagen. Sencillamente es de otra galaxia y, además, hace tremendamente divertido y picante -sobre todo, en modo automático deportivo y secuencial, sin levas- el conjunto del utilitario de Wolfsburg -a pesar de que este parece estar tarado, incluso con su supensión deportiva y las llantas de 17 pulgadas, para el confort de sus ocupantes-. Los frenos en ambos cumplen, pero ante un uso intensivo flaquean.

Vamos con los motores. El del A1 es el 1.6 TDI common rail de última generación que rinde 105 CV a 4.400 rpm. Sus 250 Nm de par, que entrega entre 1.500 y 2.500 vueltas, le dan algo de contundencia en los primeros momentos de aceleración por su mayor cilindrada. El Polo ofrece unos más que admirables 175 Nm entre 1.550 y 4.100 revoluciones -ten en cuenta que su propulsor es un 1.2 turbo que da, también, 105 CV, pero a 5.000 rpm-. Esto significa que su entrega de potencia es más lineal, ya que el margen de utilización del motor es mayor; pero su combinación con el DSG, lo hace más explosivo y rápido al acelerar y recuperar. Y encima, la jugada maestra se redondea con un sonido muy gracioso que engancha.

Por las cifras prestacionales que anuncian las marcas, los dos alcanzan los 190 km/h de punta. El primero hace el 0 a 100 en 10,5 segundos y el segundo en 9,7. El gasto medio a los 100 km es de 3,9 y 5,3 litros, respectivamente; y las emisiones son de 109 gr/km en el Audi y de 124 gr/km en el Volkswagen. Durante nuestra prueba, los consumos del A1 estuvieron en 5,5 litros y los del Polo en 7,5; siempre a ritmos elevados en carretera, ciudad y trazado de montaña.

Entre el Audi A1 1.6 TDI y el Volkswagen Polo 1.2 TSI DSG 7 vel., en hoyMotor, elegimos el último por relación calidad-precio, versatilidad y combinación mecánica con el cambio de doble embrague. Nos parece un conjunto más coherente con los tiempos que corren, a pesar de tener un consumo superior, y encima ofrece un tacto al volante muy placentero; aun siendo menos deportivo que su primo “rico”. 

Destacable

– Calidad de rodadura de ambos.
– Tacto deportivo del Audi.
– Combinación formada por motor y cambio en el Volkswagen. 

Mejorable

– Espacio para las piernas en las plazas traseras de ambos.
– Precio elevado del A1.
– Postura de conducción del Polo poco deportiva.

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