Alfa Romeo MiTo 1.4 TB 135 CV Multi-Air

8 Enero, 2010, modificada el 21 Abril, 2015 por

Un utilitario de diseño y carácter deportivo que por fin ofrece un motor para hacer la contra a los coches pequeños más rabiosos, reyes de la ciudad y las carreteras más viradas.

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Los amantes de los coches con genio y tacto deportivo están de enhorabuena con la llegada al segmento utilitario de una nueva mecánica para el. Tras la presentación de la gama de motores, a la que asistimos, llega el momento de probar la variante de 135 CV.

Esta versión se sitúa entre los modelos pequeños más picantes, junto con los ya conocidos Abarth 500 -con el que comparte propulsor y maneras-, Citroën C2 VTS, Opel Corsa GSI,o Suzuki Swift Sport. Al igual que su primo del escorpión, llama la atención por su aire selecto, y es que este Punto pijo es la respuesta italiana a los todopoderosos

En hoyMotor analizamos el pequeño GTI que completa la oferta más pasional de la marca del biscione, hasta el lanzamiento del 170 CV.

Interior

El habitáculo del MiTo es de calidad, sin más. Los plásticos de la parte baja del salpicadero son y las puertas dejan ver remates poco convincentes -los parasoles también son mejorables-. Los ajustes son más críticos en los paneles tapizados de las puertas.

Su capacidad es justa para cuatro personas. Delante, conductor y acompañante van bastante juntos, y el reposabrazos central que podría separarles un poco es opcional. Los asientos sujetan bien -sobre todo la zona lumbar-, pero los apoyos de las piernas son insuficientes. Así, la postura al volante no es todo lo cómoda que debe, a pesar de los ajustes de altura y extensión del volante y el asiento. Además, el apoyo del pie izquierdo queda un poco a “desmano” -en parte, cuestión de costumbre-.En las plazas posteriores no entrarán ocupantes de talla superior a la media, además, la central se paga aparte -pero no merece la pena-. Sus medidas –4.063 mm de largo, 1.720 de ancho y 1.446 de alto- le sitúan en la media del segmento, pero sus grandes puertas, incómodas por su elevado peso, permiten un acceso cómodo al banco trasero gracias, también, al espacio que dejan los asientos delanteros reclinados, que mantienen la posición inicial.El maletero no está mal, 270 litros que dan de sí. Lo que pasa es que la boca de carga, angosta, elevada y de acceso reprochable -más si los bultos son pesados o voluminosos- le niega parte del uso práctico que se espera de cualquier modelo urbano.
El equipamiento de serie es completo, ofrece controles de estabilidad y tracción combinados en el VDC, radioCD con MP3 y 6 altavoces, sistema DNA -para adaptar la respuesta del coche según el tipo de conducción y firme por el que se circule-, kit para test de alcoholemia, galleta de repuesto, llanta de 16 pulgadas, climatizador manual, volante y pomo del cambio de piel, además de los airbags, elevalunas eléctricos… Hasta aquí la factura asciende a 18.790 euros.

Pero nuestra unidad montaba opciones como el pack deportivo -antinieblas, spoiler trasero, parachoques trasero deportivo, cuadro de instrumentos con iluminación blanca y llantas de 18 pulgadas con neumáticos 215/40, que incluye el sistema Fix&Go en lugar de rueda de emergencia-, pintura Rojo Alfa, tejido Sport, alfombrillas, retrovisores eléctricos -abatibles- y calefactados, faros bixenón, lavafaros, control de velocidad, Blue&Me, sistema de sonido Bose con 8 altavoces y mandos de la radio y el teléfono en el volante, entre otros, lo que eleva el precio del MiTo hasta más allá de los 23.000 euros.

Comportamiento y Prestaciones

Este tetracilíndrico turboalimentado de 1.368 cc y filosofía downsizing rinde 135 CV de potencia a 5.000 rpm, lo que significa -como en la mayoría de este tipo de motores- constancia, elasticidad y progresividad. Ofrece buenos bajos y medios, sin rendirse en la parte alta del cuentavueltas donde lucha para alcanzar las 6.500 rpm. Eso sí, siempre con un sonido envidiable y contundente -muy ronco- desde que arrancamos.

Engancha según vamos insertando las -sólo- 5 velocidades del cambio manual, la pega del conjunto por su falta de deportividad e inexactitud -a pesar de las mejoras recibidas-. Sigue teniendo recorridos largos -aunque son menores- y mantiene inserciones engorrosas. Echamos en falta una sexta de desahogo que reduciría el sonido del motor y los consumos cuando se mantiene un ritmo constante. Aun así cubre el 0 a 100 en 8,4 segundos y se acaba en los 207 km/h, buenos registros que consigue con sus 206 Nm de par máximo en posición Dynamic del DNA -en el túnel de la transmisión- desde las 1.750 rpm, 180 Nm en modo Normal y All Weather.
Los dos últimos modos ofrecen una conducción suave y pensada para maniobrar con el mínimo esfuerzo. Sin embargo, el primero da al acelerador una reacción más inmediata y un ajuste a la dirección asistida más adecuado con las prestaciones del conjunto: más exacto y con cierta dureza -en las otras posiciones se siente muy inexacta y autónoma, típico de las asistencias eléctricas-, aunque no llega al nivel de la de su primo Abarth 500.
La suspensión del benjamín de Alfa Romeo es tan seca como la de un deportivo extremo, y rodar por firme en mal estado o con resaltos -en ciudad- puede llegar a ser un suplicio. Al límite compensa, pues se le puede exprimir sin temer el más mínimo sobresalto -y más con las ruedas opcionales que llevaba el nuestro-. Sólo con el volante en uno de los extremos y abriendo el gas en exceso, este tracción delantera muestra su -noble- tendencia subviradora que se resuelve fácilmente con los frenos -potentes y resistentes-.
Los consumos anunciados son buenos –5,6 litros en ciclo mixto, 4,5 en carretera y 7,4 en ciudad- y se acercan a los de motores similares de otras marcas. Pero realmente se disparan con un incremento de 2 litros más aproximadamente, si nos dejamos llevar por el sonido del escape, aun con el Start&Stop que también reduce las emisiones –129 gr/km– y el GSI -Gear Shift Information que nos indica el momento óptimo para subir o bajar de marcha sin que el gasto se resienta-.
Este MiTo 1.4 TB 135 CV Multi-Air será para su conductor un primer coche de los que no se olvidan -aunque no sea perfecto- con un diseño arrebatador y carácter; o el segundo coche de una casa con el que disfrutar de la conducción deportiva por carreteras viradas o entre el tráfico de la gran ciudad.

Destacable

– Motor siempre dispuesto.
– Comportamiento en modo dinámico del DNA.
– Sonido.

Mejorable

– Dirección eléctrica en la posición normal del DNA.
– Cambio de 5 velocidades y poco deportivo.
– Precio elevado.

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