Al volante del Mazda MX-5… ¡más curvas, por favor!25

Al volante del Mazda MX-5… ¡más curvas, por favor!

27 Mayo, 2013, modificada el 28 Mayo, 2013 por

Ah, el Mazda MX-5… Sólo tiene dos plazas, el maletero es escaso y, si llueve, tendrás que parar lo antes posible para volver a poner la capota. Además, los viajes largos no son precisamente cómodos y sentirás cada bache, cada fisura de la carretera. Sin embargo… es el coche perfecto.

No valorado

Destacable

  • Agilidad.
  • Comportamiento.
  • Calidad de rodadura.

Mejorable

  • Calidad de los plásticos.
  • Espacio en el habitáculo.
  • Volumen del maletero.

Esta prueba “tiene truco”. Me explico: montar en el nuevo Mazda MX-5 es, en realidad, volver a examinar todas las virtudes del modelo, su excelente comportamiento, su equilibrio, las sensaciones que te transmite… ya que nada de eso ha cambiado desde la primera generación. Aun así, hemos querido compararlo con uno de sus antecesores más recientes, por si había algún detalle que se nos escapase. Pero no; sus maneras siguen siendo las mismas y eso es una virtud de la que hay que “culpar” a los ingenieros de la marca nipona, que crearon un coche clásico ya desde su nacimiento.

Estás ante la auténtica definición de roadster: biplaza, descapotable, con propulsión trasera. Para los más puristas, continúa la capota de lona; ponerla o quitarla apenas lleva 5 segundos. Para los más cómodos (o aquellos que tengan que dejar el coche aparcado en la calle con frecuencia o, simplemente, quieran estar más tranquilos), el techo rígido es la mejor opción: en unos 15 segundos pueden estar “a cielo abierto”.

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Las diferencias en el comportamiento entre uno y otro son inexistentes.

Ésta es la primera diferencia (y la más obvia) entre nuestros dos protagonistas. Después, observamos algunos detalles estéticos: nuestro Mazda MX-5 de tercera generación -el negro- no tiene una calandra tan estilizada o difusores en el faldón delantero; el actual sigue el diseño Kodo de la firma japonesa. En la tapa del maletero, un pequeño pliegue que aparece en la nueva versión es el mayor cambio. También hay modificaciones en “lo que no se ve”, como un capó que reduce las lesiones a los peatones, llantas más ligeras, un nuevo cableado… Así, el peso se reduce hasta quedarse en 1.150 kilos.

El Mazda MX-5 te muestra su interior

Basta con quitar el techo para observar su habitáculo sin necesidad de abrir la puerta: al ser un coche con una altura tan reducida (1,26 m), todos sus detalles quedan “a vista de pájaro”. Compruebo que se estrenan tapicerías, la red para el soporte de pequeños objetos se ha trasladado a las puertas -antes había una a la izquierda de los pies del acompañante- y ya no están las pequeñas guanteras situadas tras los asientos: el mecanismo necesario para accionar el techo eléctrico necesita ese espacio.

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En el habitáculo se aprovecha cada milímetro.

Por lo demás, todo es idéntico en ambas generaciones del Mazda MX-5. Los materiales plásticos siguen siendo mejorables, los asientos son cómodos y sujetan bien el cuerpo (aunque en los viajes largos acabarás cansado; el habitáculo es estrecho y la falta de espacio también se acusa), el tirador para abrir el depósito de la gasolina continúa en la guantera que hay entre las dos banquetas -en un coche pequeño hay que sacar huecos de donde sea- y todo queda a mano y a la vista. Aunque la postura de conducción es, evidentemente, baja, pronto te acostumbrarás: hay una correcta visibilidad de todo lo que sucede a tu alrededor incluso con el techo puesto.

Si quieres descapotarlo, encontrarás dos de las grandes ventajas del Mazda MX-5 frente a sus competidores: la primera es que el techo no resta espacio al maletero, ya que tiene su propio “hueco”. Siempre contarás con un volumen de carga de 150 litros, suficientes para dos maletas de fin de semana y algo más -chaquetas, toallas, un equipo de fotografía…-, ya que sus formas son aprovechables. La segunda es que no tendrás que bajarte del coche a poner o quitar la clásica “cortinilla” que marca el límite entre el espacio reservado al techo y el espacio para las bolsas (y que impide que acciones el mecanismo de apertura o cierre si no está correctamente anclada). Otro detalle: nada de “plazas traseras” que roban volumen al maletero y en las que no obligarías a encajarse ni a tu peor enemigo. Un roadster puro, sí señor.

Al Mazda MX-5 le gusta la montaña

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Este tipo de carreteras, secundarias y con buen piso, son perfectas para el Mazda MX-5.

La verdad es que también es el coche perfecto para dar largos paseos por una carretera que bordee la costa… Siempre con la condición de que haya curvas y más curvas. Por eso los puertos de montaña son su terreno preferido, porque es ahí donde brilla un chasis equilibrado, que te hará disfrutar en cada giro. Pero, ¿qué ocurre hasta llegar allí?

Al poner en marcha el motor, noto que su sonido resuena más en el habitáculo que en el modelo con capota de lona. Piso el embrague (los pedales están muy juntos: si eres de talla pequeña, los movimientos serán cómodos), meto primera… Y empieza “la magia”. Ir pasando de una marcha a otra es una delicia: los cambios son instantáneos, precisos, gracias a una palanca de recorridos ultra-cortos y a una transmisión situada justo bajo ella. No hay errores al engranar las relaciones, todo ocurre cómo y cuándo tú ordenas. Sí, un cambio automático es más confortable, pero, si te gusta conducir, te estarás privando de una de las mejores “bazas” de este coche.

Su tamaño reducido y su dirección rapidísima te ayudarán a escabullirte entre el tráfico, a sortear las calles más complicadas. Acostúmbrate a las miradas de los peatones, ya que, descapotado o no, el Mazda MX-5 llama la atención. Salimos de la glorieta, donde la propulsión trasera nos ayuda a mantener el ángulo de giro perfecto, y ya estamos en la autopista.

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La propulsión trasera resulta de gran ayuda (y muy divertida) en los giros.

Aquí, este pequeño nipón “se aburre” un poco. Puedes disfrutar de la rapidez con la que sube de vueltas su mecánica 1.8 con 126 CV y, sobre todo, de un par motor que proporciona fuerza sea cual sea el rango de revoluciones. Quizá estés pensando que la potencia no es muy alta… Te aseguro que es más que suficiente para divertirte, ya que los caballos aparecen en cuanto pisas el acelerador. Suma a eso la elasticidad del propulsor… Sólo pediría una sexta marcha que desahogara los consumos: el gasto medio de carburante se queda en 8,5 l/100 km, casi uno y medio más de lo homologado por Mazda, pero una cifra muy razonable teniendo en cuenta que nuestro recorrido está compuesto, principalmente, por carreteras secundarias que suben y bajan retorciéndose por la montaña.

Mazda MX-5: equilibrio zen

Al fin estamos donde queríamos, dispuestos a encarar una subida de asfalto liso, perfecto, que da paso a otro un poco más roto en la bajada. Realizo dos pasadas: una con el techo puesto y otra sin él. El comportamiento noble y aplomado, sin torsiones extrañas, es el mismo en ambos casos, si exceptuamos el cielo sobre nuestras cabezas y el viento en la cara (puedes evitar las molestas “turbulencias” subiendo las ventanillas y colocando el deflector en posición vertical, lo que, además, rebajará mucho el ruido).

El Mazda MX-5 enlaza una curva tras otra sin titubeos, gracias, sobre todo, a un chasis en el que el equilibrio es la ley. Cambios de apoyo, baches, giros cerradísimos… y este vehículo siempre irá pegado a suelo, plano, siguiendo fielmente la trazada marcada, maravillándote con la rapidez de su paso por curva. Mientras, su motor trabaja para impulsarte hacia el siguiente kilómetro. Tiene carácter y disfruta enseñándolo, provocándote. Y tú te divertirás jugando con él.

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El Mazda MX-5 es muy llamativo; son muchos los que se vuelven para mirarlo.

La suspensión es firme, como corresponde a un coche que no deja ni una concesión a los movimientos de la carrocería. Habrá quien la encuentre un poco “seca”; te aseguro que pagarás encantado este “precio” … Más bien, se te olvidará en cuanto hagas un par de kilómetros fuera de la urbe y puedas rodar a buen ritmo. La dirección te informa en todo momento de lo que sucede entre las ruedas y el asfalto, los frenos acompañan el conjunto… Llegamos al final del puerto de montaña y nos damos la vuelta para seguir disfrutando un rato más.

¿Será el Mazda MX-5 tu próximo coche?

Es evidente que no estamos hablando de un vehículo para ir a trabajar todos los días, ni para llevarte a la familia de viaje… Y, sin embargo, debería haber uno en tu garaje. Es un “capricho” que cuesta 27.750 euros (2.400 menos si quieres capota de lona, para que sea más “auténtico”) y eso lo hace mucho más asequible que cualquiera de los roadster de este tipo que hay en el mercado. Además, su “envejecimiento” es muy bueno: durante esta prueba, hubo momentos en los que dudaba si llevaba el Mazda MX-5 nuevo o el de tercera generación, tan parecido es su comportamiento. Como capricho que es, lo sacarás cuando te dé la gana y para lo que te dé la gana, por irracional que parezca. Sólo sabes que lo necesitas. Cuando lleguen las curvas, sabrás por qué.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Mazda MX-5, pero quizás con otra motorización o acabado? En la sección Coches nuevos de Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Mazda MX-5 puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

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5 Comentarios

Noemí Alonso 27 Mayo, 2013

Reconozco que el Mazda MX-5 “entra por los ojos”… Pero lo que al final te enamora es su comportamiento.

Albaena 27 Mayo, 2013

Como dueño de un Mx5, en este caso un NB2, secundo todo lo que has puesto. Me ha gustado el toque pasional en la redacción, ya que es en lo que se basa este coche, un capricho de los más racionales… Se disfruta tanto que aún no me lo creo que lo admiro mientras está aparcado, desde el interior de un restaurante, por ejemplo. Y a veces bajo al garaje sólo a contemplarlo.

Si alguien piensa en hacerse uno, que no lo dude. Roadster fiable y divertido como pocos!

Noemí Alonso 28 Mayo, 2013

Hola, Albaena, muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado la prueba. El coche es una maravilla; no se necesita nada más para disfrutar en cualquier carretera y, como tú dices, es un capricho muy razonable; yo se lo recomiendo a todo el mundo… ¡No hay mejor terapia!

Santi 31 Mayo, 2013

muy buen y completo reportaje Noemí, de otro propietario de un MX5 un NC, encantado de su buen comportamiento y estética, 100% recomendable.

Noemí Alonso 31 Mayo, 2013

Hola, Santi, muchas gracias. La verdad es que todavía no he encontrado ni un solo propietario de un MX-5, sea de la generación que sea, que esté descontento con el coche, es una maravilla.

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