Abarth 500

Nos ponemos al volante de uno de los utilitarios más divertidos del mercado. Por estética y filosofía, la de un bólido de calle que nace con el carácter esperado por los aficionados a la competición, tiene como objetivo "robar" adeptos a su más directo rival, el Mini. 1.035 kg con los que disfrutamos como niños.

La llegada de Abarth a nuestro país es una de las mejores noticias que hemos podido dar en hoyMotor para los apasionados de los coches. Sus modelos no dejan indiferente a nadie, y a pesar de tomar como base coches Fiat, la marca deportiva del grupo italiano imprime una personalidad desconocida en los modelos de su gama.


Nos ponemos al volante del más atractivo de los Abarth, el 500. Por estética -algunos detalles le diferencian del Fiat 500– y filosofía, la de un bólido de calle que nace con el carácter esperado por los aficionados a la competición, tiene como objetivo “robar” adeptos al Mini – incluídas las mecánicas más potentes- y a los utilitarios más pequeños con aspiraciones GTI como los Citroën C2 1.6 VTS, Renault Twingo RS o Suzuki Swift Sport, ambos de precios más ajustados que nuestro protagonista.


Os contamos todo lo que da de sí este “caramelo”, con el que disfrutamos como niños.

Interior

Dentro del Abarth 500 encontramos leves diferencias con su homólogo de Fiat. La calidad de realización y de los materiales utilizados es envidiable y los ajustes perfectos. Sólo la combinación del rojo y el negro, y detalles como la visera del cuadro en cuero con pespuntes rojos -al igual que el volante y el pomo del cambio, ambos de piel- y los asientos tipo backet delatan las intenciones de este “juguete”.


La habitabilidad no es tan justa como esperábamos. Detrás pueden ir dos personas siempre y cuando el conductor no vaya muy retrasado -es más crítico en el espacio para las piernas que en la altura al techo-. Comparado con su rival directo, el Mini, sale con ventaja. Al igual que en la capacidad del maletero, de 185 litros, incluída galleta de repuesto en el doble fondo.


Entre los elementos propios de este Abarth destacan el indicador de la presión del turbo -a la izquierda del cuadro- que incorpora el testigo del sistema GSI -nos dice qué marcha engranar para reducir el consumo en modo normal, o a sacar el máximo rendimiento de la mecánica, siempre que tengamos el botón sport activado-, y los acabados en aluminio del pedalier y el salpicadero.


De serie ofrece 7 airbags de serie, ABS -con distribución electrónica de la frenada (EBD)-, ESP y sistema antideslizamiento (ASR) y HBA para las frenadas de emergencia. Además presenta un dispositivo electrónico asociado al control de estabilidadad (ESP), innovador y exclusivo en su segmento, denominado TTC que mejora la transferencia del par motor a las ruedas. A todo este equipamiento de seguridad activa y pasiva nuestra unidad sumaba: pintura en color rojo scuderia -310 euros-, llantas de 17 pulgadas diamantadas -200 €-, climatizador -300-, asientos traseros abatibles con reposacabezas -160-, kit estéttico adhesivo SS blanco y adhesivos para la carrocería.

Es decir que tener la estética del esseesse con las opciones de confort que ofrece la marca no es prohibitivo, el precio final es de 19.730 euros -1.230 más que el de acceso-.

Comportamiento y Prestaciones

El motor 1.4 T-jet, bloque de pequeña cilindrada turboalimentado, que anima a este pequeñín le viene que ni pintado. Sus 135 CV le permiten pasar de 0 a 100 en 7,9 segundos, gracias a los 206 Nm de par máximo a 3.000 rpm que se consigue en modo sport -180 Nm a 2.500 rpm normal-, y alcanzar los 205 km/h de velocidad punta. Todo ello con un consumo en ciclo combinado de 6,5 litros a los 100 km -cumpliendo con la futura norma Euro 5 gracias a sus 155 gr/km de dióxido de carbono-, aunque durante nuestra prueba no lo vimos bajar de 8 litros.


El chasis se ha puesto a punto para la ocasión, rebajando su posición con unas suspensiones duras como pocas, que se hacen notar en cada imperfección del firme. En ciudad los resaltos se convierten en un suplicio y parece que los amortiguadores no existan.

Pero cuando el asfalto está en buen estado es una auténtica gozada. Su comportamiento es como el de un kart, ayudado por un cambio manual de 5 velocidades de desarrollos cortos -más bien blando, aunque preciso- y una dirección que en la opción sport es perfecta para disfrutar a tope de su potencial, exacta como pocas -de hecho nosotros sólo aconsejamos el modo normal para maniobrar-.


Si a todo esto unimos que el sonido que emiten las dos salidas de escape -a ambos lados del difusor- de este tetracilíndrico de bajo cubicaje es ronco en todo momento -en ciudad se lleva todas las miradas de asombro-, un ESP permisivo -no desconectable- y el sistema TTC -nombrado antes- que evita pérdidas de tracción, desterrando la sensación de nerviosismo del tren delantero, y optimizando de forma extraordinaria la entrega de par que llega a los neumáticos 205/40R17 –en nuestra unidad, el resultado es uno de los coches racing más divertidos y aprovechables que han pasado por nuestras manos.


Al límite y en curva, el agarre y aplomo del conjunto es sobresaliente -creemos ir al volante de un coche de más empaque-. Pero si le buscamos las cosquillas, junto con una justa distancia entre ejes y el peso contenido de 1.035 kg del que alardea, puede llevarnos a poner a prueba la rapidez de nuestras manos. La tendencia subviradora de este tracción delantera, al corregirse, se vuelve sobreviradora, aunque no más allá de sacarnos una sonrisa.


Para los que siempre quieren más y buscan la personalización más exclusiva y con el mejor rendimiento está disponible el kit esseesse -viene en caja de madera, como las de los kits que se montaban en tiempos en los que la marca era un referente en competición, y se entrega con las piezas de serie desmontadas para que el cliente las pueda conservar después de montar la preparación-, sólo para aquellos que no hayan pasado de los 20.000 km. Con él, el Abarth 500 rinde 160 CV de potencia y 230 Nm con el botón sport en funcionamiento -206 Nm de par a 3.000 rpm en modo normal- que le llevan hasta los 100 km/h en 7,4 segundos, ofreciendo una velocidad punta de 211 km/h.


Exteriormente las llantas de 16 pulgadas montadas en neumáticos de 195/45 R16 de serie cambian por unas de 17 en ruedas de 205/40 R17, en color blanco o titanio. Las modificaciones se completan con un filtro de aire BMC, las siglas “esseesse” en capó y porton, cuatro medidores de presión de los neumáticos y una carcasa específica para la llave.


Como vemos las diferencias prestacionales -con cifras objetivas- son mínimas y el precio a pagar por el kit completo son 2.500 euros, pero los caprichos se pagan. Así el precio sube hasta los 21.500 euros, si incluimos el climatizador y los asientos traseros abatibles. Eso sí dejará de ser un Abarth 500 para convertirse en un Abarth 500 esseesse.


Nosotros vemos a nuestro protagonista como ese primer coche que nunca olvidarás, o como una forma de reconciliarte con la conducción en la que la adrenalina corra por tus venas cada fin de semana en una carretera de montaña. Su uso diario no es fácil si estamos acostumbrados al confort, pero sí adictivo.

Destacable

– Comportamiento.
– Motor y sensaciones.
– Sonido embriagador.

Mejorable

– Suspensión radical.
– Tacto blando del cambio.
– Dirección en modo normal.

Comparte este artículo

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás en tu email las últimas noticias, novedades y pruebas del mundo del motor

Comenta este artículo

* He leído la Política de privacidad

Ir arriba