Trump elimina las restricciones de emisiones a los fabricantes de coches

Trump elimina las restricciones de emisiones a los fabricantes de coches

La administración de Donald Trump anuncia que reducirá la presión sobre las emisiones de los motores de combustión para los fabricantes de automóviles. Esto da un gran balón de oxígeno a las marcas tradicionales y se lo quita a otros como Tesla.

La anterior administración de la Casa Blanca, presidida por Barack Obama, firmó un acuerdo mediante el cual los fabricantes de automóviles se comprometían a ir reduciendo las emisiones medias de sus gamas de modelos hasta llegar a una media de 163 g/milla de CO2 para los vendidos en EE.UU en 2025.

Con esta medida se pretendía reducir en 570 millones de toneladas de CO2 las emisiones del tráfico en 2030, lo que equivale a las emisiones de 140 centrales térmicas de carbón anuales.

La actual administración, presidida por Donald Trump, considera papel mojado el compromiso anterior y anuncia que eliminará esta restricción. Esta noticia beneficia claramente a las marcas tradicionales, que ya no necesitarán invertir millones de euros en aumentar la eficiencia de sus coches y perjudica a otros competidores, especialmente a Tesla, que sí se han puesto las pilas (nunca mejor dicho) para reducir las emisiones de sus vehículos.

Trump quita los límites de emisiones y lo pagaremos todos

El acuerdo anterior no sólo reducía las emisiones de gases de efecto invernadero y daba un pequeño balón de oxígeno al planeta, también supondría un ahorro de 1.700 millones de dólares (unos 1.400 millones de euros) de combustible a los conductores. Si eres de los que les duele el bolsillo más que los pulmones, es probable que dejes de ver con buenos ojos esta decisión tomada por la administración Trump, que sólo beneficia a corto plazo a los fabricantes de automóviles que no han mejorado el rendimiento de sus motores.

El anterior escenario obligaba a que las compañías menos eficientes pagasen a las más eficientes unas importantes sumas de dinero para compensar sus excesos de emisiones con las que no emitían las demás. Esto suponía una importante fuente de ingresos en forma de pago de derechos de emisiones a compañías como Tesla, cuya gama completa es de cero emisiones de efecto invernadero.

Las grandes beneficiadas de estas nuevas reglas de juego son General Motors y FCA (Fiat-Chrylser), cuyas mecánicas están muy lejos todavía de poder cumplir con la reducción de emisiones.

 

 

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