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Trucos para conducir en verano: las mejores horas para viajar

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17 de julio, 2012

En verano, el principal enemigo del automovilista es el calor. Habrá que evitar conducir en las horas de temperaturas más altas, pero el amanecer y el anochecer tampoco son completamente seguros.

Siempre pasa igual: si decides madrugar para evitar el atasco, todo el mundo ha pensado lo mismo y acabas en una retención a las 6 de la mañana en lugar de a las 8… y es que en el fondo, el cerebro razona igual en  todos (o, al menos, en la mayoría).

Sentenciar cuáles son las mejores horas para conducir se me antoja pretencioso. Como mecánico, no tengo ninguna duda: entre las 0:00 y las 7:00 la temperatura es menor y es cuando mejor funcionará el coche. Como conductor, la cosa cambia, ya que depende mucho  de los biorritmos, la vista, el alumbrado de nuestro vehículo, etc.

En general, por la noche hay menos tráfico y, al ir más frescos, nos fatigamos menos.Pero, si no tenemos la costumbre de conducir por la noche, nuestro cuerpo nos pedirá cama en lugar de volante.

Por la noche hay menos tráfico, pero es más probable atropellar animales que suelen estar más activos por la noche:jabalíes, zorros, gatos...

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En verano el sol brilla con mucha intensidad y el deslumbramiento que produce tanto al anochecer como al amanecer también puede generar situaciones de riesgo al reducir la visibilidad, sobre todo en un país donde eso de encender los faros antes de que sea completamente de noche no está muy extendido, lamentablemente.

Mi consejo es que evites en lo posible el conducir tras la comida y en las horas centrales de ldía, en las que el excesivo calor aumenta mucho la fatiga y las distracciones al volante.

Planifica bien la llegada al destino, más que la salida. Al iniciar el viaje estás fresco y despejado, en mejores condiciones para afrontar una situación estresante, como un atasco. Si te lo encuentras al llegar, con la fatiga de los kilómetros acumulados, será peor. Calcula tu hora de salida para evitar retenciones en la llegada.

Si aguantas bien la conducción nocturna, aprovecha esas horas para viajar, pero no te confíes. Lleva los cristales lo más limpios posible (también los faros) y descansa todo lo que puedas antes de iniciar el viaje. Mucho cuidado con el resto del tráfico: aunque tú vayas “fresco”, puedes encontrarte con algún “dormilón” en el camino. Y ten en cuenta que por la noche también aumenta el riesgo de encontrarnos con animales en la carretera.

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