¿Usarías más el transporte público si fuera más barato?

¿Usarías más el transporte público si fuera más barato?

La Asociación de Transporte Público (ATUC) propone disminuir el IVA actual del servicio público de movilidad del 10% (tipo reducido) al 4% (tipo superreducido) por ser un bien de primera necesidad. Sería una medida que, además, ayudaría a aminorar la polución y los atascos. ¿Lo utilizaría más gente?

Lanzamos la pregunta. Y lo hacemos a sabiendas de que un gran número de ciudadanos respondería afirmativamente. Los consistorios de grandes ciudades como Madrid o Barcelona están enfilados en rebajar la contaminación de sus núcleos urbanos. De hecho, para ello elaboraron el Plan A de Calidad del Aire. Y el mismo dice que esa reducción de nocividad pasaría por un -difícilmente factible- uso menor del transporte. Es cierto que en el último tiempo se han ido fomentando e incrementando medidas que ayudan a mejorar el aire; buena prueba de ello es la popularidad de la que gozan las compañías de car sharing. Sin embargo, no es suficiente para que los riesgos disminuyan y, tampoco, para que nos encontremos en menos ocasiones con numerosos y molestos atascos.

Una buena alternativa -quizá, la mejor- a todo esto sería el mayor uso y estímulo del transporte público. Aunque es verdad también que contiene algunas condiciones que se antojan farragosas e incómodas. La principal, el precio.

Precio del transporte público (en Madrid)

Un único billete de la EMT no constituye un gran esfuerzo, es cierto (en la actualidad, su precio es de 1,5 euros). La cosa cambia cuando nos movemos en Metro: un viaje de cinco paradas o menos tiene el mismo coste que el del bus urbano, pero puede incrementarse hasta los dos euros si pasamos la media decena de estaciones. Eso suponiendo que nos movemos en la llamada céntrica Zona A y Metro Ligero 1, claro.

Para las demás zonas, el precio sube hasta los tres euros. Sin contar con el aeropuerto, que entonces deberás pagar un extra más. Imagina lo que pagarás si no puedes moverte en vehículo propio y tienes que coger bus y Metro desde la otra punta de la Comunidad para subirte a un avión… El abono válido para todo el Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM), para los menores de 26 años, está disponible por 20 euros. Una muy buena medida que se disfruta hasta que llega ese límite. Después, y dependiendo de la zona en que te muevas, se disparará dicha cifra (ver plano de tarifas Metro de Madrid).

Los interurbanos también tienen un precio distinto dependiendo, obviamente, de la zona. Parte de los 1,5 euros en Zona Centro hasta los 5,10 (en sencillos) si se viaja desde el núcleo hasta los municipios más radiales de la Comunidad (Guadalix, Navacerrada…). Además, existen unas taifas especiales para los que quieran viajar desde el punto más lejano disponible, Toledo.

Como vemos, no es lo mismo realizar un viaje que un trayecto, y los precios pueden variar una barbaridad llegando a elevarse en exceso.

El transporte público, bien de primera necesidad

La cuestión es que mucha de la gente -la inmensa mayoría, diría yo- que usa el transporte público diariamente lo hace para ir y volver del trabajo o del centro de estudios. En otros países de la Unión Europea esto se traduce como un bien de primera necesidad. Por lo tanto, los impuestos que se pagan por ello en forma de IVA deberían ser del tipo superreducido (del 4%), y no un IVA reducido del 10 % que es lo que tributa actualmente en España el transporte público. Así, un billete sencillo pasaría de costar 1,5 euros a 0,60 euros.

Eso es lo que piden los propios transportistas desde la Asociación de Transporte Público (ATUC) a las empresas gestoras; un involucramiento para llevarlo a cabo. De este modo, el transporte público pasaría a tributar como los alimentos de primera necesidad, medicamentos o sillas de ruedas, libros de papel sin demasiada publicidad (los ingresos por publicidad deben ser menores al 25%), servicios de ayuda en domicilio, arrendamientos con opción a compra de viviendas de protección oficial o reparación de vehículos que conduzcan personas con movilidad reducida. Productos, en efecto, básicos, en los que se podría incluir en transporte público.

Francia ya va un paso por delante en este aspecto, habiendo incluido la propuesta en un documento de 70 peticiones. Además, el país galo está cerca de contar con un Ministerio de Transportes, una segmentación que se enfocaría más directamente a las necesidades de los ciudadanos en este aspecto.

Lo cierto es que, contando con unos precios más baratos en transporte público, mayor sería el número de gente que apostaría por ello y por su movilidad, y menor, el número de atascos, gramos de NO2 y quebraderos de cabeza en cuanto al tráfico en capitales.

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