Toyotacoopertires

26 enero, 2010 por

La firma japonesa salda favorablemente su paso por la competición.

La edición 2010 del Dakar ha sido especialmente dura e intensa tanto por el recorrido como por las altas temperaturas, que implacablemente han pasado factura a equipos y máquinas. De hecho, en el segundo Dakar en Sudamérica sólo una cincuentena de equipos, de los 140 que tomaron la salida, llegó a la meta de Buenos Aires.


En este escenario, el Land Cruiser KXR ha vuelto a revalidar sus sensacionales prestaciones en las condiciones más adversas y el terreno más extremo. “La mecánica ha respondido muy bien, ha sido fiable al cien por cien. El motor ha aguantado las condiciones más difíciles, no ha dado el más mínimo problema, una vez más, la calidad de los componentes ha sido extraordinaria”, ha señalado Xavi Foj.


Para el piloto oficial del Toyotacoopertires, uno de los deportistas nacionales con mayor bagaje en el Dakar, “los problemas que hemos sufrido han sido consecuencia de los impactos contra las piedras ocultas en el fesh-fesh, que tocó piezas fundamentales para seguir en carrera. El poro en el radiador, no era grave, pero sí determinante para llegar a meta, igual que la fisura en el puente”.


La experiencia de Foj hizo que, a pesar de las adversidades sufridas, llegaran a meta en las 2 jornadas más difíciles del Dakar. “El día del radiador, a base de pedir agua, un trabajo duro y mucha paciencia, porque éramos conscientes de que podíamos conseguirlo, terminamos la especial. Fue angustioso, cada 60 km parábamos para rellenar el radiador de agua, y sólo teníamos 10 litros en el coche, y más de 200 kms por delante”, relata sobre la etapa Antofagasta-Iquique.


Lo mismo en la etapa Antofagasta-Copiapó, cuando impactaron contra una piedra, y se rompió el puente trasero, “no veíamos nada por el polvo en suspensión y golpeamos contra una gran piedra. Empezamos a oler la valvulina, paramos y vimos que se había fisurado el puente trasero y perdía aceite”.


En los 9.000 km de recorrido, Foj y Pablo Jaton han derrochado pasión y energía, donde tras ser líderes en la categoría a la que optaban al título, se hundían en la clasificación al perder en 2 jornadas el liderato que ostentaban. Aún así, remontaron hasta terminar en el segundo peldaño de la T2.


Ha sido un Dakar severo, duro, con altitudes extremas y temperaturas superiores a los 50 grados, donde la robustez y fiabilidad del Land Cruiser KXR y las excelentes prestaciones de los Cooper, han vuelto a exponer que han sido las mejores herramientas para afrontar las condiciones más adversas. “Este año la organización ha marcado una carrera de dureza sostenida, rigurosa, intensa, pero viable. También hay que valorar que la climatología ha sido implacable, ha hecho mucho calor, más que el año pasado por lo que la arena estaba más blanda y era más difícil su paso. El calor extremo también ha afectado negativamente a las mecánicas y a los pilotos”, concluye Foj.

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