¿Conseguirá Toyota reducir las muertes por accidente de tráfico?

¿Conseguirá Toyota reducir las muertes por accidente de tráfico?

22 diciembre, 2017

Muchas personas continúan siendo escépticas al coche autónomo, pero si les contáramos que esta tecnología avanzada conseguiría reducir en 1,3 millones las víctimas mortales al año por accidentes de tráfico, ¿qué dirían? Este es el objetivo de Toyota y por eso apuesta por la conducción automatizada.

Toyota se ha involucrado al cien por cien en la conducción automatizada porque considera que ayudaría a conseguir reducir el número de fallecidos en carretera por accidentes de tráfico. Basa su trabajo en nuevas tecnologías, Inteligencia Artificial y robótica en tres objetivos: conseguir cero fallecidos por accidentes de tráfico, acceso a la movilidad al mayor número de personas y conducción segura.

Alcanzar estos ambiciosos pero útiles metas suena complicado. Por eso la marca japonesa tiene desplegados en la meca de las nuevas tecnologías y desarrollo, Silicon Valley, Califorina (EE.UU.) su principal centro de investigación, el Toyota Research Institute (TRI) que trabaja en los campos anteriormente citados.

Toyota centra su foco de actuación en la seguridad

Para Seigo Kuzumaki, ingeniero jefe de Toyota Motor Corporation (TMC) responsable de I+D en Seguridad y Asuntos Gubernamentales de Tecnología, “la incorporación de esta tecnología contribuirá a la seguridad de las personas. El vehículo te cuida como lo haría un compañero de equipo”, matiza, “nos referimos a nuestra visión de movilidad”.

Desde Toyota se quieren asegurar que el conductor entiende bien el concepto por el que la marca se mueve y quiere desarrollar esta tecnología. Por eso Gill Pratt, consejero delegado del TRI, hace hincapié no sólo en la seguridad que proporcionaría sino en las posibilidades que abriría a personas con movilidad reducida este tipo de conducción. “Todo el mundo, y nos referimos de verdad a todo el mundo –incluidas las personas de edad avanzada y aquellas con discapacidades físicas– que actualmente no pueden conducir, podrían desplazarse de forma segura allá donde desearan”.

La conducción automatizada evitará un gran número de accidentes por fallo humano.
La conducción automatizada evitará un gran número de accidentes por fallo humano.
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El principal inconveniente que ven los usuarios es la información que amasarían las industrias encargadas de la tecnología, Pratt lo ve con otros ojos, “la inteligencia artificial de los automóviles aprenderá los hábitos y preferencias de los conductores y así mejorará su conducción”.

El conductor podrá elegir conducir o ser conducido

El sistema que está desarrollando Toyota permitirá al conductor elegir entre dos modos, ‘Chófer’ o ‘Guardián’. El modo ‘Chófer’ sería el propio de la conducción automatizada. El usuario no tendría más que marcar la dirección a la que quiera ir y el coche hará el resto. Si por el contrario, el conductor quiere llevar los mandos podrá elegir el modo ‘Guardián’. Sin embargo, Pratt matiza que este estará en todo momento bajo el ‘asesoramiento’ de la asistencia avanzada a la conducción del sistema.

Lo difícil es predecir el comportamiento humano

Toda esta tecnología y desarrollo inteligente suena bien si el objetivo evitar accidentes. Pero, ¿hasta qué punto se puede llevar a cabo? ¿Es viable? Para Pratt sí. Este ingeniero habituado a trabajar entre máquinas inteligentes considera que el problema no es el software, por el contrario, “lo difícil es predecir el comportamiento humano”. Pratt se refiere, a la dificultad a la hora de establecer unos parámetros de actuación del individuo.

Desarrollar estos sistemas no es asunto baladí y por eso desde el TRI han desarrollado un modelo estadístico basado en los datos recogidos del comportamiento humano real. Y, a partir de esas estadísticas, crear un entorno simulado y allí poner a prueba un software de autonomía. Además, reproducen un tráfico mucho peor del que se observa en el mundo real. Por último se completan estas pruebas con pruebas físicas.

Uno de los factores más difíciles para desarrollar la tecnología autónoma es predecir el comportamiento humano.
Uno de los factores más difíciles para desarrollar la tecnología autónoma es predecir el comportamiento humano.
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La inteligencia artificial no alcanza a la humana

Cuando hablamos que un robot  podrá tener conciencia nos suena a películas como ‘Yo robot’ pero es lo que están buscando en Toyota. Sin embargo estamos hablando sin duda de un tema delicado. Para Pratt, “llegar al nivel de autonomía 5 es, sin duda, uno de los retos que tenemos por delante. La inteligencia artificial no llega todavía al nivel suficiente de razonamiento humano. Y pongo en cuestión a todos aquellos que dicen que saben cuándo llegarán al nivel 5. La aceptación social es otro de los retos. No todo el mundo está listo para aceptar la conducción automatizada y la inteligencia artificial.

A pesar de la desconfianza que despierta que una máquina tenga los conocimientos y poder de decisión de un humano, Pratt asegura que, “empezamos a observar un cambio de mentalidad”.

Pequeños pero constantes pasos hacia la autonomía

Con tantos estudios, análisis y progresos parece que el coche autónomo no tardará en circular por nuestras calles. Pero, ¿hay fecha fija o pronóstico cercano a la implantación de esta tecnología en los automóviles? Toyota tiene la intención de introducir el Highway Teammate, (sistema de conducción automatizada para autopista) en 2020. Es capaz de incorporarse o salir de la autopista, adelantar a otros vehículos y cambiar de carril.

Por lo que se ve, la autonomía cien por cien aplicada al coche tendrá que seguir esperando. Como Roma, no es algo que se pueda dar de un día para otro y más si se tiene en cuenta las trabas legales que supone el acceso a los datos a los que las empresas automovilísticas quieren acceder. En este marco, Kuzumaki , expresó la necesidad de marcos normativos unificados si queremos introducir la tecnología de conducción automatizada en diversas regiones. Además, es necesaria la transferencia de una gran cantidad de datos. Y es aquí donde entra en juego la protección de la intimidad de las personas.

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