Todo sobre los radares

Avances tecnológicos como la medición por láser y la imagen digital mejoran la eficacia de los sistemas de control de velocidad

Avances tecnológicos como la medición por láser y la imagen digital mejoran la eficacia de los sistemas de control de velocidad

Manu Cortés / El correo


Del radar se puede decir que es “el enemigo público número uno” del conductor. La mayoría de los conductores lo temen, aunque bien es cierto que, de todas las medidas de control en carretera, ésta es la que mejor vela por su seguridad. Anunciar la presencia de un radar y soltar el pie del acelerador suele ser parejo.
Basta el dato del país vecino (Francia), donde estos dispositivos de control han logrado rebajar un 10% la velocidad media del tráfico y, lo que es más importante, han reducido un 25% el número de muertes en el asfalto.


FUNCIONAMIENTO


El radar basa su funcionamiento en un fenómeno físico denominado “efecto Doppler”; se trata de la variación de frecuencia que emite un emisor en movimiento. El radar de tráfico actúa como un foco, en cuanto a su tamaño y su forma de operación, debido a que las microondas que despide se comportan en gran parte como ondas de luz: viajan en línea recta y se reflejan fácilmente.


Los objetos metálicos como los coches o camiones son grandes reflectores y envían reflejos de esas microondas en direcciones impredecibles, como ocurre con un rayo de luz que ha chocado con una superficie.


Cuando hay diferentes objetos moviéndose en la carretera dentro de su alcance -por ejemplo, varios vehículos circulando muy cerca unos de otros-, el radar es incapaz de diferenciar cuál produce la lectura y anula automáticamente la medición. El aparato establece la velocidad del automóvil por el reflejo que recibe de éste al pasar por el haz. Compara el cambio en la frecuencia reflejada con la frecuencia original, y esta diferencia marca la velocidad que se muestra en la unidad de mando.


RADARES EN ESPAÑA
En España se estima que operan cerca de 2.000 radares, casi todos ellos del tipo microondas. A pesar de las numerosas listas de situación que circulan por Internet o las que facilitan los vendedores de antirradares, no existeinformación fiable sobre aquellos puntos viarios donde es más fácil encontrar un puesto de control, a excepción de los radares fijos. 


Algunos emplazamientos de equipos fijos son ya populares, como los que se encuentran en la A-8 a la altura del Gran Bilbao, en el túnel de San Juan, en la entrada a Alicante por la A-7, en la barcelonesa Ronda de Dalt o en los túneles de Despeñaperros, en la N-IV en sentido Madrid.


Llega el láser
Los más recientes equipos de control y medición de velocidad se basan en la tecnología láser. Las principales ventajas son su precio (no llegan a 30.000 euros, frente a los más de 60.000 de un equipo de microondas), la capacidad de medir de forma selectiva el vehículo hacia el que se dirige el láser y la posibilidad de captar a un automóvil hasta una distancia de 500 metros. En su contra, este equipo no puede ir montado en un vehículo -funciona de forma estática, habitualmente sobre un trípode- y está limitado a un máximo de dos carriles cuando un microondas “vigila” hasta seis.


Además, el láser sólo mide correctamente cuando se dirige a una superficie metálica del vehículo. El control de los excesos de velocidad va a ser cada día más eficaz gracias a estos dispositivos en fase de prueba, que están conectados con los centros de control de tráfico por medio de fibra óptica.


La red permite que las infracciones detectadas puedan verse en tiempo real en estos centros y allí son impresas y enviadas en cuestión de minutos al domicilio del infractor.Otro tema muy evolucionado es la sustitución de la cámara fotográfica convencional por una digital. Las nuevas máquinas llevan un procesador integrado que permite almacenar más de 10.000 fotografías en color o 15.000 en blanco y negro, y se instalan en soportes fijos en los márgenes de las carreteras. Otra variante de cámara digital sustituye a las tradicionales que van situadas en el salpicadero del coche patrulla.


La lente está conectada a un ordenador y una impresora ocultas en el maletero y su principal demanda viene de las policías que actúan en zonas de mucho tráfico de coches extranjeros. Gracias a este sistema se puede parar al infractor y entregarle la fotografía de la denuncia, para reclamar al momento el pago de la sanción.
También se prueban ya radares que llevan asociado un lector de matrículas, denominado OCR. El número de placa se introduce de forma automática en una base de datos y en la pantalla del coche patrulla aparecen la titularidad del automóvil e información sobre causas y sanciones pendientes.


CURIOSIDADES


– Antes de empezar a funcionar, cada equipo debe ser homologado individualmente.
– Es obligatoria una revisión exhaustiva cada año o cada vez que una reparación
requiere quitar el precinto de homologación.
– Cada equipo se asigna a un vehículo concreto y no se puede montar en ningún
otro coche.
– El 60% de las mediciones se hacen en la actualidad desde equipos de radares móviles.
– El margen de error de un radar de tráfico es del 1%.
– Los coches con radar móvil llevan un tacómetro que es revisado y precintado anualmente.
– El 90% de las policías trabaja con fotografía en color.
– Un radar es capaz de distinguir un turismo de un camión, y por ello permite un doble tarado de velocidad máxima.
– Un radar no es capaz de medir la velocidad en curva ni en un cambio de rasante.
– El equipo necesita aproximadamente 6,3 metros de velocidad constante del vehículo infractor para que la medición sea válida.
– Para mediciones estáticas en casco urbano, el radar debe tener delante un espacio libre de 10 metros.
– Un radar móvil no puede medir de frente porque sumaría la velocidad de ambos vehículos.
– Los vehículos con radar móvil deben mantener una velocidad estable, por lo que se les instala un sistema de control de velocidad de crucero.


A la cárcel
La reforma del Código Penal, cuyo anteproyecto de ley se enviará al Consejo de Ministros a finales de julio, incluye la tipificación como delito de la conducción bajo los efectos de una elevada ingesta de alcohol; concretamente, 1,2 gramos de alcohol por litro de sangre. En cuanto a los excesos de velocidad, se sancionará penalmente a quien circule por vías urbanas 40 kilómetros por encima del límite permitido y 70 kilómetros en vías interurbanas. También se actuará por la vía penal contra los conductores que carezcan del correspondiente permiso. Otra de las novedades de la reforma será la calificación de la imprudencia, tanto grave como leve, para que sean perseguibles de oficio.

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