Noticia

A partir de esta tasa de alcohol, la conducción se convierte en temeraria

Ampliar

07 de julio, 2020

La Dirección General de Tráfico (DGT) nos explica cuáles son los efectos en la conducción, en función del nivel de alcoholemia de los conductores.

Con el fin de la desescalada y la tan ansiada (por muchos) apertura de los bares y discotecas, el peligro del alcohol al volante (que nunca se había ido) regresa quizás con más fuerza. Con la libertad de movimientos recuperada y con la menor vigilancia de las carreteras de las autoridades, que ya no tienen que cerciorarse de que se cumple el confinamiento, a más de un conductor se le ocurrirá la desastrosa idea de beber alcohol y conducir, una combinación que puede costar la vida a ti y a los tuyos (y como poco una importante multa económica).

A partir de 0,5 g/l en sangre ya es peligroso

Es por ello que la Dirección General de Tráfico, a través de sus redes sociales, se ha encargado de recordarnos, por si no lo teníamos claro ya, lo arriesgado de mezclar alcohol y coche y de explicarnos cuáles son los efectos en la conducción, según el nivel de alcoholemia en cada persona (algo que puede variar, claro está, en función del peso, el sexo y nuestro estado físico).

Según Tráfico, cuando tomamos bebidas alcohólicas y superamos el límite legal (0,5 gramos por litro en sangre), el riesgo de accidente se multiplica por cinco. Si nos situamos por encima del límite penal (1,2 g/l en sangre), éste se multiplica por más de 100.

En un control de alcoholemia si damos 0,15 g/l en sangre ya hay riesgo de sufrir un accidente al haber una disminución en los reflejos. Los errores en la apreciación de las distancias pueden aparecer con una tasa de 0,20 g/l y con 0,3 g/l aparecen, entre otros, excitación emocional, disminución de agudeza mental y capacidad de juicio, relajación y falsa sensación de bienestar y deterioro ocular.

Con una tasa de 0,50 g/l, cifra a partir de la cual podemos ser sancionados, aumenta el tiempo de reacción, se alteran las condiciones psicomotrices, euforia y falsa sensación de bienestar. Y a partir de ahí, la peligrosidad aumenta exponencialmente. Con 0,80 g/l, reflejos muy trastornados y pérdida de control en los movimientos; con 1,2 g/l (tasa con la que serás condenado por delito de alcoholemia contra la seguridad vial y del tráfico),  descoordinación en los movimientos y en la visión e inconsciencia frente a la presencia de un riesgo.

Casi la mitad de los conductores reconocen haber conducido tras consumir alcohol

Finalmente, a partir de 1,5 g/l: confusión mental, pérdida grave de la capacidad de movimientos psicomotrices, gran incapacidad mental, visión doble y actitud titubeante.

Lo mejor, de esta manera, para evitar problemas es que no pruebes nada de alcohol (ni drogas) cuando vayas a ponerte al volante: tu seguridad, la de los tuyos y la del resto de usuarios de las vías te lo agradecerán.

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

  • Blai

    Actualizar las tasas q inducen a error

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche