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Subastan 500 coches británicos (con museo incluido)

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23 de junio, 2021

Los familiares de un "loco" por los coches británicos ponen a la venta su colección de 500 ejemplares junto al museo que les da cabida.

La mayoría de las veces te contamos historias de coches espectaculares que salen a subasta y de lotes de joyas automovilísticas que se ponen a la venta para placer de los coleccionistas más acérrimos. No obstante, lo de hoy supera cualquier evento anterior, ya que hablamos de la subasta de 500 coches clásicos de origen británico y del museo que los aloja.

Pero contemos la historia completa. El neozelandés Ian Hope sentía una singular fascinación por los automóviles británicos y dedicó toda su vida a crear lo que es, quizás, el mayor museo de coches británicos del mundo.

Logró acumular 500 coches en un enorme y antiguo cobertizo de embalaje cerca de Haumoana, en la Bahía de Hawke (Nueva Zelanda) y pasó años guiando a los visitantes interesados a través de hileras de Vauxhalls, Triumphs, Hillmans, Bentleys y Daimlers, entre otros.

Un amante de los coches británicos

Museo de coches británicos en Nueva Zelanda

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Hope, que no tenía hijos, murió en 2019 a los 77 años y dejó toda la colección y los edificios en un fideicomiso dirigido por sus sobrinos que, como viven en diversas partes del mundo con familias y negocios propios, han tomado la difícil decisión de vender el lote a través de una subasta por concurso que finaliza el próximo 7 de julio.

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«Tenía el objetivo de ser el mayor museo de coches británicos del mundo, y lo consiguió», ha señalado uno de los sobrinos de Hope, Mark. «Tiene más vehículos británicos en este museo que en cualquier otro del mundo».

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La gama de coches es inmensa, desde Morris Minors a Vauxhalls, pasando por Austins y Triumphs. «Básicamente se trata de los coches en los que usted y yo aprendimos a conducir. No aprendimos en Ferraris y Maseratis, aprendimos a conducir en Morries y Ford Prefects y Mark 3 Zephyrs», explicaba el propio Hope.

Hasta el final, Ian Hope siguió mostrando con orgullo una foto de la Reina Isabel II, pero casi con ironía su último vehículo no fue británico, sino un Hearse americano con volante a la izquierda que también poseía.

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