Sistemas para reducir accidentes

La siniestralidad en la carreteras se origina, principalmente, por distracciones o negligencias de los conductores. Por ello, Continental AG está desarrollando sistemas de seguridad electrónicos que evitan, o al menos reducen, los accidentes.

La siniestralidad en la carreteras se origina, principalmente, por distracciones o negligencias de los conductores. Por ello, Continental AG está desarrollando sistemas de seguridad electrónicos que evitan, o al menos reducen, los accidentes.




La siniestralidad en la carreteras se origina, principalmente, por distracciones o negligencias de los conductores. Por ello, Continental AG está desarrollando sistemas de seguridad electrónicos que evitan, o al menos reducen, los accidentes.


Más del 85 por ciento de los accidentes que ocurren en la carretera son provocados por un error humano. Las típicas distracciones, como hablar por el móvil, cambiar la emisora de la radio o utilizar el GPS, unido a factores como no guardar la distancia de seguridad, son algunos de los detonantes de que en las carreteras españolas se produzca un accidente con víctimas cada 6 minutos o que, según el Anuario de Accidentes de la DGT, haya 6,5 accidentes mortales al día.

Ante este panorama, Continental AG, el principal proveedor de componentes de automóvil, está desarrollando sistemas de seguridad electrónicos que ayudan a reducir la siniestralidad. La empresa alemana quiere que a los conocidos ABS, control de estabilidad –ESP– o de tracción –TCS–, se le unan nombres como APIA –Active Passive Integration Approach–, LDW –Lane Departure Warning– o CV –Closing Velocity–.

El APIA es un sistema de ayuda a la conducción que está formado por un radar, luces infrarrojas, láser y videocámara. Las diversas cámaras instaladas en el chasis serán capaces de detectar e interpretar las distintas señales de tráfico.

El LWD es un sistema que avisa al conductor si se desvía del carril por el que circula. Este dispositivo ya lo utilizan algunas marcas, como Citroën, aunque con una denominación diferente: AFIL.

Por último, está el CV, un sensor de proximidad en velocidad que acciona de forma automática los frenos cuando detecta que se circula demasiado cerca del vehículo que se encuentra delante. De esta forma, se intenta evitar que se produzcan colisiones por no guardar la distancia de seguridad.

El cerebro que lo maneja todo es un ordenador que analiza el riesgo de accidente, evalúa los datos de los equipos electrónicos y calcula el riesgo potencial de sufrir un siniestro. Realizada esta operación, entra en funcionamiento el sistema de seguridad necesario para minimizar, en la medida de lo posible, el accidente. Paralelamente a estos desarrollos para mejorar la seguridad activa y pasiva, Continental AG trabaja en una serie de tecnologías para que, en caso de que no se haya podido evitar el accidente, los servicios de emergencia acudan lo más rápidamente al lugar del siniestro.

Bajo el nombre de eCall se encuentra un sistema que, una vez ha saltado el airbag, basta presionar un botón para avisar a los servicios de emergencia. El GPS que incorpora permite que estos servicios conozcan en menos de 35 segundos y con una enorme precisión cuál es la posición del siniestro. El eCall es un referente en Estados Unidos, donde lleva funcionando 10 años y se espera que la eficacia mostrada en Norteamérica se traslade a Europa.

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