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¿Qué tienen en común un coche y un libro?

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23 de abril, 2019

Parece que un coche y un libro es como comparar un huevo con una castaña, poco tienen que ver ¿Verdad? Sin embargo, si nos detenemos en los procesos de fabricación de ambos elementos, podemos concluir que hay un gran número de coincidencias entre ambos.

Un libro y un coche, a primera vista, tienen poco que ver. Sin embargo, Seat ha demostrado que en la creación de un coche, hay momentos en el que los robots tienen que dejar paso a las manos, las tijeras y las máquinas de coser, al igual que pasa al encuadernar un libro.

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Es aquí donde un libro y un coche comienzan a tener similitudes, ya que el proceso de encuadernación de un libro y la fabricación de ciertas piezas para un coche necesitan las manos de un buen artesano. Nick Allen, sastre de Seat, y Georgia Olive, propietaria de un taller especializado en encuadernación de libros, son la prueba de ello.

Los libros y los coches pasan por las manos de un experto artesano

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Otra de las similitudes es que todo empieza con un papel, y es que es aquí donde se plasman las primeras ideas, ya sea en dibujo o mediante palabras. Un coche necesita docenas de bocetos para sacar algo en claro, y un libro necesita otros tantos borradores para conseguir plasmar lo que el escritor tiene en la cabeza.

La piel también es otro elemento que comparten tanto los coches como los libros. Nick Allen afirma que lo prefiere “porque es natural”. Por otro lado, Georgia Olive acostumbra a trabajar con este noble material para forrar las cubiertas.

Las páginas de los libros deben coserse a máquina. Sin embargo, los encuadernadores también deben manipular escritos centenarios, tan delicados que no pueden confiar a una máquina dicho trabajo, por lo que lo hacen a mano. Lo mismo pasa en los coches, aunque las diferencias en la cantidad de hilo que se usa son enormes: un metro para coser un libro y un kilómetro para un coche.

Tanto algunos elementos de los coches como de los libros deben coserse a mano

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El color es otro de esos elementos que imprimen personalidad a lo que se está creando, ya sea un libro o un coche. En el caso del segundo, la gran superioridad de dimensiones hace que la variedad cromática sea también mucho mayor, puesto que se destinan más de 1.000 litros de pintura para la tonalidad de un nuevo coche.

Uno de los enemigos compartidos entre ambos mundos es el polvo. Los coches son pintados a una temperatura de entre 21 y 25 grados en una cabinas con una ventilación similar a la de un quirófano. Para restaurar un libro, el artesano debe limpiar cuidadosamente cada una de las páginas con una brocha, por lo que hay que cuidar también la humedad del ambiente.

El polvo es un enemigo de ambos mundos

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Tres valores compartidos entre ambos mundos:

La paciencia es el primero de ellos. Según Olive, “a los libros hay que aprender a esperarlos”. Por otro lado, el lema de Nick Allen es “no te apresures”. No tienen importancia las horas empleadas en cualquiera de las dos tareas, lo que realmente importa es que el resultado sea perfecto.

El segundo de los valores que ambos mundos comparten es la experiencia. La artesana de la literatura lleva desde pequeña respirando literatura y jugando entre papel, telas y herramientas. Por otro lado, el sastre de Seat, lleva 35 años trabajando en el sector de la automoción.

El último de estos valores esenciales es la sensibilidad. Comprobar con los dedos que cada puntada de la tapicería de un coche está bien rematada o que no hay ningún hilo suelto entre página y página es importante.

Crear tanto un coche como un libro tiene que tener tres valores en común

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