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¿Qué temperaturas extremas alcanza un coche?

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17 de mayo, 2018

Seat nos enseña cómo es el proceso por el que se pasa de una temperatura a otra radicalmente opuesta mientras se prueba y se fabrica un coche.

Una de las fases que constituyen el proceso de desarrollo de un nuevo coche es comprobar cómo se comporta a temperaturas extremas. De ese modo, igual podrá circular con sumas garantías por el que se considera como el punto habitado más frío del planeta, el pueblo de Oymyakon (Siberia), donde pueden alcanzar hasta los 50 grados bajo cero; o por Al Aziziya (Libia), el lugar más cálido del mundo con máximas de hasta 57 grados. Seat se toma este aspecto muy en serio y ahora nos explican cómo hacen los de Martorell para saber qué temperaturas extremas alcanza un coche mientras se construye y se prueba.

Cómo se fabrica un coche, en cuatro pasos

Durante los ensayos previos a la producción, los motores permanecen durante 12 horas al rojo vivo, a 910 grados. Se revolucionan hasta las 6.500 rpm para simular su vida útil en todo tipo de circunstancias con el objetivo de certificar la máxima potencia controlando el consumo y las emisiones.

Diversos componentes, como asientos, volantes o salpicaderos, se ponen a prueba en una cámara climática del Centro Técnico que Seat tiene en Martorell para ir variando las temperaturas desde los 40 grados bajo cero hasta los 110 grados positivos.

De un extremo a otro del termómetro para probar los coches

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Los prototipos también se testan en condiciones reales de frío y calor: en un punto cercano al Círculo Polar Ártico se someten a más de 60 exámenes durante 30.000 km a -35ºC; en el otro extremo del globo terráqueo, en una zona desértica a 45 grados, se realizan pruebas de tracción, aspiración de polvo y circulación por gravilla.

Para corroborar que los asientos calefactables sean capaces de alcanzar los 40 grados en un cuarto de hora y que esta temperatura se distribuye de un modo uniforme por la banqueta y el respaldo, se mete el vehículo en una cámara a -20ºC y se analiza a través de una cámara termográfica.

Además, el calor también ayuda a diferenciar más fácilmente los olores.Por eso, un equipo de especialistas del Departamento de Calidad de Seat calienta el coche por encima de 60 grados para después entrar dentro y comprobar cómo huelen los materiales.

Por último, al igual que el motor, la caja de transmisión resulta crucial para mover el vehículo. Para fabricar las piezas que las componen es necesario fundir 15.000 toneladas de aluminio a 700 grados. Una vez fabricados pueden pasar hasta 14 horas en un horno a 900 grados para multiplicar su durabilidad por 5.000.

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