Radares de velocidad en coches particulares: ¿es posible?

Radares de velocidad en coches particulares: ¿es posible?

21 septiembre, 2017

El Gobierno francés ha confirmado que, a partir del próximo mes de noviembre, conductores privados al volante de vehículos camuflados equipados con radar patrullarán las carreteras francesas para sancionar los excesos de velocidad. Esta nueva medida, que ha sido duramente criticada por las asociaciones de automovilístas, reportará pingües beneficios a las arcas públicas.

Si creíamos que el ingenio de Montoro para buscar excusas con las que meternos la mano en el bolsillo no tenía parangón, es porque no todavía no conocíamos la última iniciativa recaudatoria del Gobierno francés. Tras atemorizar a conductores de medio mundo con el desarrollo y fase de pruebas de Mesta Fusión, el radar que lo detecta todo, ahora nuestros vecinos galos han anunciado la privatización de los radares móviles de control de velocidad.

Con este nuevo procedimiento de denuncia, en el que la habitual pareja de gendarmes será sustituida por conductores particulares, la recaudación por multas de radar de velocidad se disparará. De esta forma, y según los cálculos de la publicación francesa Auto Plus, se pasaría de los dos millones de sanciones por exceso de velocidad registradas en 2016 a los ocho millones. Este incremento en el número de denuncias reportaría a las arcas públicas la friolera de 357 millones de euros.

Este espectacular aumento de la recaudación se explica porque, actualmente, los agentes franceses patrullan, con el radar de velocidad operativo, una media diaria de 1 hora y 13 minutos, mientras que con el nuevo sistema de conductores civiles ese tiempo se multiplicaría, alcanzando hasta las seis horas diarias de vigilancia efectiva.

Según Auto Plus, la inversión del Gobierno en la adquisición de vehículos, instalación de los radares, gestión de las denuncias y remuneración de los conductores privados ascendería a 53 millones de euros, una cifra ridícula si se tiene en cuenta que la rentabilidad obtenida a cambio alcanzaría el 85%, un resultado de negocio que ni si quiera las empresas más rentables del momento sueñan conseguir.

La privatización de los radares de velocidad, medida que ya ha pasado la fase de pruebas, se pondrá en marcha el próximo mes de noviembre con la puesta en circulación de 26 vehículos camuflados, una cifra que irá aumentando paulatinamente hasta alcanzar los 400 vehículos camuflados en toda Francia.

Los conductores y asociaciones de automovilistas han criticado rápidamente el obvio afán recaudatorio de la privatización de los radares de velocidad, pero, como es habitual en estos casos, las autoridades se han defendido acudiendo a las cifras de víctimas mortales en carretera y la necesidad, por tanto, de una mayor vigilancia y número de sanciones.

Por el momento, no tenemos noticias de una posible privatización de los radares de velocidad en España. Sin embargo, cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon la tuyas a remojar, y dada la eficacia y ansia recaudatoria de la DGT, no nos extrañaría que ya estuviera sobre la mesa una medida similar.

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