Siguen investigando el accidente mortal del Tesla con piloto automático

Siguen investigando el accidente mortal del Tesla con piloto automático

Mientras la NHTSA sigue investigando las causas del accidente mortal de Joshua Brown, Tesla anuncia que de momento no modificará su sistema Auto Pilot. Por su parte, la industria proveedora de equipos para la conducción autónoma es optimista y prevé que aumenten las inversiones en este campo para evitar nuevos accidentes.

Joshua Brown perdió la vida el 30 de junio de 2016 en un accidente de tráfico mientras circulaba, supuestamente, con la función “autopilot” activada en su Tesla Model S. Aunque en realidad este dispositivo se trata de un asistente a la conducción, debido a la publicidad de la propia marca y de diversos medios de comunicación- como si de un vehículo autónomo se tratase- Joshua Brown puede ser considerado la primera víctima mortal en un coche autónomo.

La compañía de Elon Musk incorporó esta tecnología en sus Tesla Model S hace pocos meses (a finales de 2015), para lo cual, simplemente fueron llamados a realizar una actualización de sus vehículos a aquellos propietarios que lo deseasen. Esta función, denominada “Autopilot“, permite que el coche pueda prácticamente circular de manera autónoma sin la intervención del conductor, aunque no está homologado como tal y, en realidad, debe entenderse como un sistema de seguridad que supervisa la conducción del humano e interviene en ésta en caso de necesidad para evitar un accidente.

Sin embargo, tanto Tesla como numerosos vídeos en internet han mostrado esta función como si de un vehículo completamente autónomo se tratase. El propio Joshua Brown, apasionado por la tecnología, había subido en su web varios vídeos demostrando las cualidades casi mágicas del Autopilot de Tesla. Incluso en uno de los vídeos- subido apenas una semana antes del accidente- se veía cómo su coche esquivaba a un camión de forma automática, en unas condiciones muy similares a las del accidente que le costó la vida.

Cómo fue el accidente del Tesla Model S con piloto automático

Primer muerto en un coche con autopilot Tesla
El Tesla Model S equipa el piloto automático desde finales de 2015.
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Según la NHTSA, el accidente ocurrió mientras Joshua Brown circulaba con el Autopilot conectado y sin supervisar dicho dispositivo. Debido a la claridad del día, el sistema no detectó un camión de color blanco que estaba en una trayectoria casi perpendicular a la del Tesla de Joshua Brown y obvió su presencia como si se tratase de una señal de tráfico fija. El vehículo no realizó ninguna maniobra para evitar el impacto, ni evasiva ni frenada.

El resultado fue un choque frontal del Tesla Model S contra el costado del camión, lo que causó la muerte de su conductor casi en el acto.

NHTSA parece tener la certeza de que el conductor estaba absolutamente distraído de la conducción del coche, con las manos y los pies lejos del volante y los pedales, previsiblemente mientras veía una película.

Posible culpabilidad de Tesla

Primer muerto en un coche con autopilot Tesla
Tesla podría ser obligada a incluir limitaciones en la funcionalidad de su sistema Autopilot.
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Debido a este fatal accidente, las autoridades americanas de la NHTSA están solicitando a Tesla que proporcione toda la información sobre cómo funciona su sistema y todos los datos que puedan ser relevantes para esclarecer las causas del accidente, como los protocolos de actuación en el caso de que un sensor no esté funcionando correctamente, los autodiagnósticos que hace el sistema de todos sus componentes, etc.

En la actualidad, la función Autopilot permite que el conductor la active y no esté pendiente del tráfico mientras circula por autovías a las velocidades máximas permitidas. Pese a que Tesla especifica en sus manuales a los usuarios que no se trata de un coche autónomo, sino de un asistente a la conducción que pueda evitar un siniestro en caso de desvanecimiento o pérdida de atención por parte del piloto, lo cierto es que, tanto su forma de funcionar como la publicidad que se ha hecho de este dispositivo, induce a pensar que sí se trata de un coche autopilotado (incluso su denominación da lugar a engaños), por lo que Tesla está siendo objeto de numerosas críticas aunque todo apunta a que el siniestro se ha producido por un mal uso del dispositivo por parte de su conductor. A pesar de dichas críticas, la marca afirma que no está considerando la opción de eliminar o limitar, por ahora, esta función.

Además, la culpabilidad legal de la compañía queda excluida porque el sistema obliga a aceptar una alerta de que debemos mantener la atención a la conducción y las manos en el volante cuando es activado. Sin embargo, todo indica que, en este caso, el conductor hizo caso omiso de la alerta. La duda es si basta con que el sistema indique que debamos mantener las manos en el volante o si se debería añadir algún tipo de elemento que obligue a mantener las manos en el volante en todo momento.

Mientras NHTSA parece tener la certeza de que el conductor no tenía las manos en el volante en el momento del accidente, Tesla informa de que la caja negra que equipa en sus vehículos lo único que demuestra es que todos los sistemas funcionaban correctamente en el momento del siniestro. Sólo hay constancia de la activación de los airbags y sistemas de seguridad pasiva del vehículo una vez sucedido el accidente, pero no de que el sistema Autopilot tuviese registrada alguna avería o mal funcionamiento.

La industria proveedora sale beneficiada

Los fabricantes de los distintos sistemas y sensores electrónicos empleados en el desarrollo de coches autónomos se muestran tristes por el fatal accidente pero optimistas por sus consecuencias económicas.  El desarrollo de sensores mejores (especialmente LIDAR, radares y láser) se ha convertido en una prioridad absoluta para evitar que se repitan situaciones similares.

Además de la mejora en los sistemas de detección, también se han disparado las oportunidades para los desarrolladores de software que mejore las capacidades de reconocimiento de los sensores para que puedan identificar con más precisión los objetos, trayectorias, peatones, animales, etc.

Esto significa mucho más dinero y oportunidad de negocio, tanto para las grandes compañías de dispositivos electrónicos como para nuevas empresas de desarrollo de aplicaciones.

 

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