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El robo de vehículos sufre un descenso «brutal» por la seguridad electrónica

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04 de octubre, 2012

Los avances en los sistemas de seguridad de los vehículos son todo un quebradero de cabeza para los `cacos´, que cada vez tienen más difícil robar un coche.

Un coche ya no lo roba ni el delincuente habitual más avezado. La mejora en los sistemas electrónicos de seguridad de los vehículos, junto a la mayor eficacia policial, han hecho que este tipo de robo haya experimentado un «brutal» descenso en España, según la Policía.

«Ya no se rompe la luna para llevarse un coche. Ahora sin la llave copiada, o sin los conocimientos y medios técnicos para desbloquear la central electrónica de un coche, no se puede robar un automóvil», ha explicado el inspector Ángel Arroyo, jefe del grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos (TIV), de la Brigada Central de Crimen Organizado de la Policía Nacional.

Por eso, los tiempos de El Vaquilla, en los que se robaba un Seat 127 con un «espadín» confeccionado incluso con un limpiaparabrisas, han pasado a la historia y solo se ve en las películas de delincuencia juvenil de la España de los 80.

Ahora un delincuente puede acceder al interior de un coche, pero ya no puede hacer «el puente». Nunca podrá arrancar un vehículo de alta gama, e incluso de gama media, sin los medios electrónicos y los conocimientos necesarios. Por eso, casi todos los robos son ahora obra en su mayoría de grupos organizados dedicados al tráfico ilícito de vehículos. La sustracciones por delincuentes comunes son relativamente pocas, según la Policía.

El robo de coches es un problema policial a nivel mundial. Cada diez segundos se roba un vehículo en el mundo y cada año desaparecen tres millones, según datos de la Organización Internacional de Policía Criminal y la Asociación Internacional de Investigadores de Robos de Vehículos.

En la Unión Europea cada año se sustraen en torno a 1.300.000 vehículos, de los cuales se recuperan entre el 60 y el 70 %, por lo que se cree que entre 450.000 y 500.000 vehículos abandonan las fronteras europeas.

En España el año pasado se sustrajeron 49.000 vehículos de los cuales se recuperaron en el mismo año 19.405; además de vehículos de lujo y gran cilindrada, estos grupos también robaron turismos de gama media, motocicletas y ciclomotores, camiones, furgonetas, autocares y caravanas. De los 49.000 vehículos, 33.489 fueron denunciados ante el Cuerpo Nacional de Policía, mientras que de los 19.405 recuperados, 18.752 lo fueron por la Policía.

España es uno de los países de la UE más afectados por el robo de vehículos, pero el descenso de estos delitos ha sido «brutal» en los últimos años, según el inspector Arroyo: de los más de cien mil que se robaban al año desde 1990, en 2007 descendieron a 94.875; 77.645 en 2008; 63.402 en 2009; 53.602 en 2010 y los 49.000 de 2011.

Según el tipo de vehículo, así se les da uso. Mientras los modelos antiguos son robados para su venta por piezas y como repuestos, con lo que se triplica su valor, los de clase alta y media, así como todoterrenos, se utilizan unos para su venta al mercado de segunda mano y otros para la comisión de delitos comunes, como alunizajes y tráfico de drogas.

Ellos no necesitan la violencia para hacerse con un coche, por muy sofisticado que sea. Disponen de los medios electrónicos necesarios para hacerse con el control del vehículo. «Van a por él y se lo llevan, sin más», según el jefe del grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos de la Policía, Ángel Arroyo.

Los expertos en el robo de vehículos que actúan en España suelen ser, en su mayoría, de nacionalidad búlgara. La explicación no está clara, pero parece que algo tiene que ver con «la pasión» que los búlgaros sienten por las cuatro ruedas y «la facilidad que tienen para hacerse con la tecnología necesaria para este tipo de robos», comenta Arroyo.

Paco Pardo

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