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Porsche muestra el lado más personal del artista Manu Campa

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14 de enero, 2020

El pintor madrileño, Manu Campa, ha abierto su estudio para el equipo de Porsche. En ese santuario dedicado al motor, el artista ha hablado de su pasión por la pintura, el realismo figurativo y los coches, con una especial obsesión por el Porsche 911.

Manu Campa, un artista especializado en pintar vehículos icónicos, es todo un referente en el mundo del automovilismo, tanto en España como en el extranjero. En este sentido, los encargos por sus obras llegan desde todas las partes del mundo como Miami, Dubái o Colombia.

Ante este éxito, Porsche ha acudido al estudio de Campa para realizar una entrevista al que consideran un auténtico petrolhead de la vieja escuela, aunque no pasa de los 36 años. Rodeado por cuadros de modelos automovilísticos icónicos y estanterías repletas de coches a escala, el pintor ha mostrado al equipo de la marca premium alemana su lado más personal.

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Durante la entrevista, Manu Campa ha asegurado que siempre le ha gustado el dibujo. En este sentido, tuvo claro que iba a estudiar Bellas Artes. Sin embargo, el pintor ha confesado que empezó a estudiar sin saber cuál iba a ser su futuro profesional. Al principio, su carrera comenzó con los retratos y, más adelante, encontró una de sus grandes pasiones, pintar bicicletas clásicas, a lo que se dedicó durante tres años completos.

Finalmente, tras comprarse un Volkswagen Escarabajo de 1953, el artista madrileño dio el salto al mundo del automóvil. En 2015 llegó el gran giró de su carrera, cuando una web extranjera muy famosa dentro del mundo del motor le dedicó un reportaje. De esta forma, Campa se hizo muy conocido en la escena del automovilismo. Incluso, comenzaron a llegarle encargos para comprar sus obras desde California.

Manu Campa: «el coche que más me llama la atención es el Porsche 911»

Según Manu Campa, le gusta pintar el Porsche 911 de primera serie por su icónica línea de perfil.

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Para la entrevista, el pintor madrileño ha recibido a los representantes de Porsche en su espacio de trabajo. De esta forma, entre pinceles y bastidores, Manu Campa ha hablado sobre su pasión por el realismo figurativo y el automovilismo. Además, Campa ha confesado una de sus grandes obsesiones: el Porsche 911.

Aquí te dejamos parte de la entrevista de Porsche al artista madrileño Manu Campa.

¿Cómo defines tu arte?

En un tipo de arte figurativo y realista (que no hiperrealista), que a veces defino como ‘realismo pop’. Me gusta que se vea todo el proceso pictórico, y por tanto me alejo de esos pintores que hacen casi fotorrealismo. Yo busco que se vea la pincelada perfectamente, que se entienda que es un cuadro, pero a la vez me interesa que en cuanto te alejes sí tengas esa sensación de realismo. Para mí esa es la magia.

¿Qué tipo de coche te gusta plasmar en tus cuadros?

Me apasionan los clásicos. Algunos modelos italianos de las primeras décadas del siglo XX me parecen espectaculares. Pero el coche que más me llama la atención es el Porsche 911 de primera serie. La curva que define su perfil es icónica, por eso me gusta pintarlo. La carrocería prácticamente se dibuja con una sola línea, aunque no es fácil dar con ella.

¿Qué tipo de coches te gusta conducir?

Sin duda, también los clásicos. Es muy difícil que un coche moderno me motive. No hay nada comparable a la sensación de un acelerador que hace su trabajo directamente mediante un cable. Me gusta implicarme en la conducción.

¿Qué es lo que más te llama la atención de Porsche?

La historia que tiene detrás. Es una marca muy pasional, llena de modelos únicos. Cuanto más indagas, más cosas increíbles descubres.

Casi siempre pintas porciones de los coches y no su totalidad. ¿Por qué?

Por alejarme de esa idea de póster en la que se ve el coche perfecto y, generalmente, en tres cuartos. Intento buscar un guiño, me parece más sutil que tu cabeza se imagine como es el resto del coche. Técnicamente, además, para mí es más sencillo.

¿Cuál es la mejor parte del proceso?

Sin duda, la entrega del cuadro. A mí me encantan los coches y lo que hago y, a final, me une esa misma pasión con mi cliente. Ya tengo mis trucos y sé cómo pintar mis cuadros para acertar. Hasta que no estoy totalmente seguro de que la obra va a funcionar, no la entrego.

De tener repercusión local a ser conocido en todo el mundo. ¿Cómo ha sido esta evolución?

La primera vez que estuve en Miami fue hace tres años. Ahora ya he ido seis veces. Acabo de volver de exponer en Tokio hace apenas unos días y dentro de poco iré a Dubái. Me lo tomo con naturalidad, vas conociendo a gente y, sin darte cuenta, un día estás en casa de un cliente que, además de admirar tu obra, te invita a su casa, a que conozcas a su familia… Lo mejor son las relaciones que se generan detrás de todo esto. Ahí es donde yo me lo paso realmente bien.

¿Consideras las redes sociales como una herramienta clave en tu trabajo?

Facebook lo utilicé al inicio de mi carrera. Cuando nació Instagram, al principio lo veía como una aplicación de retoque de fotografía que incluso podía llegar a fastidiar la propia foto y me di cuenta tarde del alcance de esta red social. La realidad es que hoy, solo por Instagram, me llegan unos cinco correos electrónicos semanales de clientes potenciales.

¿Qué porcentaje de encargos se hacen efectivos por redes?

Casi todo viene por este canal. También funciona mucho el boca a boca. Pero lo más normal es que la gente me pregunte al ver mis publicaciones de Instagram y después se pongan en contacto conmigo para formalizar el pedido.

¿Cuánto tardas en completar una obra?

Una semana. En cualquier caso, juego con pasar de un cuadro a otro en función de lo que me motiva en cada momento. Esa motivación es la clave para alcanzar un buen nivel de producción.

Puedes ver la entrevista completa entrando en este enlace.

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