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Pikes Peak International Hill Climb

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09 de agosto, 2007

Desde 1916, miles de pilotos han afrontado el desafío de luchar por la victoria en una ascensión hasta los 4.500 metros de altura en el estado de Colorado.

Desde 1916, miles de pilotos han afrontado el desafío de luchar por la victoria en una ascensión hasta los 4.500 metros de altura en el estado de Colorado.




¿Por qué la Pikes Peak International Hill Climb disfruta de una aureola mítica y singular? Desde 1916, miles de pilotos, muchos de ellos profesionales, han afrontado el singular desafío de luchar por la victoria en una ascensión hasta los 4.500 metros de altura en el estado de Colorado.


En 1988, Ari Vatanen ganaba la famosa e histórica subida a Pikes Pike, la segunda montaña más visitada del mundo (seis millones de personas visitan la región cada año), escenario de una de las pruebas más singulares del automovilismo mundial, y la segunda más antigua en Estados Unidos después de las 500 Millas de Indianápolis. El campeón del mundo de rallys en 1981 había logrado su primera victoria tras el accidente que casi le costó la vida en 1985. En la línea de meta Vatanen no pudo reprimir las lágrimas de la emoción de volver a sentirse ganador.

Poco después, y para conmemorar el triunfo, Peugeot grabó un vídeo documental en el que se seguía de principio a fin la espectacular ascensión desde el interior y el exterior del 405 T16. Tal fue la fuerza de las imágenes, incluyendo el espectacular paisaje de Pikes Peak, que la película ganó premios en festivales internacionales del género. La ascensión utiliza una pista que del asfalto pasa a la tierra a medida que se asciende hasta la cima. A través de 156 curvas se recorren los casi 21 kilómetros de subida. De los 2.800 metros de altura de la salida se alcanzan los 4.500 de la meta.

A medida que se asciende, la falta de oxígeno ralentiza los reflejos y la capacidad de reacción de los pilotos, mientras los motores pierden un 30 por ciento de la potencia disponible en la salida. El 405 ganador de Vatanen, por ejemplo perdió unos 200 caballos de potencia entre la salida y la llegada. Tanto en moto como en coche (donde existen numerosas y diferentes categorías), las monturas que compiten en Pikes Peak requieren unas características singulares. La adherencia a la hora de afrontar la zona de tierra, y muy especialmente para los aspirantes a la victoria absoluta, constituye un factor clave.

Los espectaculares alerones son esenciales. Para batir el récord de la subida, la montura ganadora aumentó su adherencia respecto al pasado año en un 35 por ciento. Otro factor esencial reside en el par motor y en la respuesta del mismo, clave a medida que se asciende hasta la cima. En algunos puntos se llegan a superar los 200 kilómetros por hora. Y para colmo, el sol de frente nubla la vista de los competidores en varias ocasiones durante la subida. Algunas zonas exigen a los pilotos un particular valor y prudencia. La anchura de la pista es suficiente como para perdonar errores de pilotaje.

Sin embargo, existe un punto especialmente memorizado por todos ellos. Se trata del denominado «Bottomless Pit», una zona que en caso de salida del trazado supone un vacío de casi 2.000 metros. Afortunadamente nadie en la historia de la prueba ha tenido ocasión de probarla. No hubiera importado mucho, porque tampoco hubiera existido oportunidad para contarlo.

Desde los tiempos de Ari Vatanen hasta el presente, mucho han cambiado las prestaciones. El ganador de la presente edición tardó medio minuto menos que el finlandés en 1988. El japonés Nobuhiro, «Monster» Tarima, presidente de Suzuki Sport, y piloto probador de la montura que la marca japonesa utilizará próximamente en el Mundial de Rallys, logró el triunfo en esta la edición número 85, celebrada el pasado 22 de julio. Marcó un tiempo de diez minutos y un segundo, superando el récord logrado hace trece años por Rod Millen.

Tajima utilizó una nueva montura, un Suzuki XL7 Hill Climb Special, derivado de la versión 2007 del todocamino de la marca nipona, y vehículo estrella de Suzuki para el mercado americano. El récord de Tajima se incluirá en la próxima edición del Libro Guinness de los Records. «Monster» ya se ha propuesto volver a ganar el próximo año con un reto único: que su crono sea inferior a la marca de los diez minutos. Mientras no lo consiga «bajando»…

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