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Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV

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23 de septiembre, 2011

Probamos la versión más potente del deportivo galo que, además, es la ideal si te gusta disfrutar al volante. ¡Su chasis puede con todo!

Nos ponemos al volante de la versión más potente del Peugeot RCZ. De su estética destacan los travesaños cromados de la carrocería, el techo con doble joroba” y una trasera ancha y aplomada con un alerón retráctil automático —que se levanta 19° a más de 85 km/h, 34° cuando pasas de 155 km/h, a 145 km/h vuleve a 19º y se cierra por debajo de 55 km/h— o manual, mediante un botón en el túnel de la transmisión. Por lo demás, el frontal mantiene el aire de familia de la gama del león.

Interior de calidad

El habitáculo, como ya sabes, es de 2+2 plazas y ofrece una gran calidad —tanto por los materiales empleados como por sus remates—. En las plazas delanteras te esperan unos asientos deportivos que garantizan una excepcional sujeción en curva y adaptación al cuerpo. Además, se ofrece la posibilidad de adaptar la dirección —regulable en altura y profundidad— a cada conductor. Atrás, nos encontramos con unos cinturones traseros poco habituales. Del centro del banco sale un cinturón para cada lado con dos lengüetas. Una se engancha en la hebilla pegada a la ventanilla y, después, la otra en la del centro —como si fuese una z—.

Por su parte, el maletero ofrece una gran boca de carga, más baja que en otros modelos del segmento —lo que facilita su aprovechamiento—, con una capacidad a la altura de la de un compacto.

Si añadimos a nuestro RCZ todo el equipamiento adicional, que incluye interior completo en cuero, navegador con bluetooth —además de discor duro y USB—, faros bixebón direccionales o equipo de sonido JBL, el precio se sitúa en los 38.000 euros. ¿Qué modelo del segmento ofrece semejante relación entre calidad, equipamiento y precio?

Comportamiento y Prestaciones

El Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV es ágil y robusto, incluso en las curvas más cerradas. La dirección es eficaz e inmediata como pocas, lo que garantiza diversión a sus mandos en carreteras viradas; y más con una suspensión firme que acompaña a este conjunto, aplomado y estable —en parte, gracias a su generoso calzado opcional, de medidas 235/40 R19—.

Pero la mejor sensación, a sus mandos, la hemos tenido en tramos de curvas rápidas y enlazadas, en los que este deportivo da lo mejor de sí con una zaga que acompaña, sin hacerse notar más de la cuenta. Tampoco el tren delantero que admite bien la potencia, con raras pérdidas de tracción en seco. Y todo, mientras un sonido mecánico grave y de resonancia metálica —regulado según la aceleración y la velocidad mediante el sistema Sound, y elevado para hacer un viaje por autovía— te incita a jugar con su cambio manual de 6 relaciones, desarrollos ajustados, recorridos no muy largos y tacto más bien duro.

Su motor sobrealimentado, y con inyección directa, ofrece 255 Nm de par275 Nm con la función overboost— entre 1.700 y 4.500 rpm. Por debajo de esas revoluciones, antes de notar la acción del turbo, sube bien de vueltas gracias a la apertura variable de las válvulas de admisión; y por encima continúa progresivo, entregando la potencia máxima, concretamente 1.000 vueltas más alto que el final del par máximo —entre 5.500 y 6.800 rpm, cerca del corte— sin que lo veas desfallecer.

Acelera de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos y alcanza 237 km/h de punta, el pedal derecho tiene un botón similar al kickdown de un cambio automático para mejorar la respuesta, con unos consumos de 9,1 litros en ciudad, 5,6 en carretera y 6,9 en ciclo combinado y unas emisiones de 159 gr/km.

El Peugeot RCZ 1.6 THP 200 CV es la versión más pasional del coupé francés, de reacciones puramente deportivas transmitidas por un chasis puesto a punto para hacerte disfrutar de esas carreteras por las que no es fácil ir deprisa, sin exigirte mucho. Estás ante uno de los modelos más eficaces del segmento.

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