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Sebastien Ogier se proclama campeón del mundo de rallyes

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04 de octubre, 2013

El primer tramo cronometrado del Rallye de Francia ha bastado a Sebastien Ogier para convertirse en campeón del mundo de rallyes. Repasamos la trayectoria del piloto francés, que de esta manera recoge el testigo del laureado Sebastien Loeb.

Sebastien Ogier, que se ha proclamado campeón del mundo de rallyes, se convierte en el tercer piloto francés que alcanza la cima de esta especialidad automovilística y une su nombre a los de Didier Auriol, laureado en 1994, y Sebastien Loeb, nueve veces dominador entre 2004 y 2012.

Sebastien Ogier nació el 17 de diciembre de 1982 en la localidad francesa de Gap, en los Alpes franceses. Su afición por el automovilismo se la inocularon su padre, un gran seguidor del malogrado piloto de Fórmula 1 brasileño Ayrton Senna; y su tío, que competía en pruebas de ‘autocross’. Además, siendo un adolescente acudía a las cunetas cercanas a su Gap natal para ver pasar a los participantes en el Rally de Montecarlo, la prueba más legendaria del campeonato.

Sébastien Ogier y Julien Ingrassia, campeones del mundo.

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A Ogier siempre lo atrajeron los deportes. Primero el esquí, del que es monitor diplomado. Y posteriormente el automovilismo, que pasó a ser su gran pasión y su profesión. Comenzó a despegar en 2005, cuando ganó un programa de selección de jóvenes pilotos organizado por la federación francesa, lo que puso en bandeja el volante de un Peugeot 206 al año siguiente. Fue entonces cuando comenzó su estrecha colaboración con el que aún es su copiloto, Julien Ingrassia.

2008, el año de su debut

Debutó en el Mundial en el Rally de México de 2008. Fue al volante de un Citroën C2 S1600, con el que acabó en la octava plaza. Ese año se hizo con su primer gran título: el Mundial Júnior. Como recompensa, ese mismo año tuvo la oportunidad de pilotar un Citroen WRC en la carrera que cerraba el campeonato: el Rally de Gales. Fue el mejor en la primera especial, con un piso extremadamente delicado, y se mantuvo en cabeza hasta la quinta. Acabó abandonando por una salida de carretera.

Ogier y su Volkswagen Polo triunfan en el Mundial de Rallyes.

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En 2009 pasó al equipo ‘Citroën Junior’. Y se impuso en el Rally de Montecarlo, que ese año no puntuaba para el Mundial. Ese año acabó octavo en el Campeonato del Mundo tras firmar en el Acrópolis griego su primer podio.

En 2010, como compañero de equipo de su compatriota Sebastien Loeb, nueve veces campeón, llegaron sus primeros triunfos en el Mundial. Ganó en Portugal y Japón para terminar el campeonato en la cuarta plaza. Tras acabar tercero en el Mundial de 2011, con cinco victorias parciales, Ogier dejó Citroen en 2012 para emprender una nueva aventura en Volkswagen. Ese primer año con la marca germana fue de preparación para esta temporada, la de su definitiva explosión.

Este año, 2013, Ogier ha dejado sentenciado el título a falta de dos carreras para el final. Suma ya seis triunfos parciales, entre ellos el Rally de Finlandia, para unirse al club de ganadores no escandinavos en el que ya estaban el español Carlos Sainz y sus compatriotas Didier Auriol y Sebastien Loeb.

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